Busca el punto de encuentro entre tus intereses y los de la audiencia

junio 14, 2012

En toda presentación existen tres actores implicados:

  • El organizador: Toda organización o persona que organiza un evento, conferencia, reunión o presentación. Puede ser tu jefe, quien te ha solicitado una presentación para el viernes sobre la evolución del proyecto, o una institución que te solicita una presentación para unas jornadas.
  • El presentador: El ponente que realiza una presentación con o sin PowerPoint. Éste eres tú.
  • La audiencia: Las personas que asisten físicamente a un evento o a través de Internet.

Tu presentación debe satisfacer los objetivos de todas las partes implicadas

Cada uno acude con sus propias expectativas e intereses. Las metas que estableces para tu presentación deben ser ecológicas en el sentido de estar en armonía con los valores, metas e intereses de los tres grupos implicados. Debe alcanzarse un equilibrio entre lo que cada uno de vosotros esperáis los unos de los otros.

Puedes querer vender ejemplares de tu libro o licencias de tu programa. Si crees que aportarán un gran valor a la audiencia y la audiencia así lo cree también, los comprará al final. Se habrán encontrado vuestros intereses. Después de todo, se supone que crees en los productos de tu empresa o que tú mismo creas.

No existe la presentación desinteresada

Además de ayudarnos unos a otros todos perseguimos algún objetivo propio: los organizadores quieren sacar rendimiento económico al evento, quieren atraer a más y mejores ponentes en el futuro, captar a mayores audiencias, etc.; los ponentes quieren potenciar su marca personal, colocar alguna venta futura, ganar visibilidad, etc.; la audiencia quiere obtener valor a cambio del dinero y/o tiempo que ha invertido en la presentación, resolver un problema , obtener información, pasar un rato agradable, hacer networking, etc.

Las presentaciones exitosas equilibran los intereses y metas de todas y cada una de las partes implicadas. Tu deber como ponente es tratar de averiguarlas para armonizarlas en lo posible.

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¿Cómo equilibras tus propios intereses con los de la audiencia y los del organizador?

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Inspira en la audiencia el deseo de hacer algo grande

mayo 29, 2012

Se cuenta de Abraham Lincoln que a menudo se escabullía de la Casa Blanca las tardes de los miércoles para escuchar los sermones del Dr. Finnes Gurley en la Iglesia Presbiteriana de la Avenida de Nueva York. Después de un sermón, un ayudante le solicitó al presidente Lincoln su evaluación del sermón. El presidente respondió reflexivamente: “El contenido ha sido excelente; expuesto con elegancia; obviamente ha dedicado esfuerzo a su mensaje”. “Por consiguiente, ¿piensa que ha sido un sermón excelente?”, le cuestionó el ayudante. “No”, respondió Lincoln, “el Dr. Gurley ha olvidado el ingrediente más importante. Ha olvidado pedirnos que hagamos algo grande”.

Ya que te tomas la molestia de preparar durante horas una presentación y pides prestados unos minutos u horas del tiempo de la audiencia, bien puedes plantearte objetivos ambiciosos. Inspira en ella el deseo de hacer algo grande.

Debes creer en las personas ante las que hablas si quieres ayudarles a realizar grandes obras

Decía Steve Jobs:

“La gestión consiste en persuadir a la gente para que haga cosas que no quiere hacer, mientras que el liderazgo consiste en inspirar a la gente para que haga cosas que nunca pensó que podría hacer.”

Trata a los demás no como las personas que son sino como las personas que podrían llegar a ser y recibirán la inspiración para elevarse a la altura de las expectativas. Da lo mejor de ti mismo a la audiencia y ella podrá dar lo mejor de sí misma.

En lugar de darles instrucciones sobre cómo actuar, inspíralos para que deseen actuar. Antoine de Saint-Exupéry lo expresaba muy poéticamente:

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Inspira primero en los hombres y mujeres el anhelo por el ancho y libre mar”.

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Seis preguntas que te ayudarán a planificar tus presentaciones productivamente

mayo 24, 2012

Planifica tus presentaciones

“Si tienes nueve horas para talar un árbol, emplea siete en afilar el hacha.”

—Abraham Lincoln

Entre otros motivos, muchas presentaciones no terminan de funcionar porque no nos tomamos el tiempo necesario para sentarnos y pensar qué es realmente importante y qué no. No nos faltan inteligencia ni  creatividad, sino tiempo en nuestro mundo hiperacelerado para detenernos a reflexionar y meditar sobre la presentación. Si pasas todo el día trabajando, ¿cuándo te paras a pensar?

Sentenciaba Séneca que “no es que tengamos poco tiempo sino que perdemos mucho”. Siempre hay tiempo suficiente si lo empleas bien. Y una de las mejores formas de emplear bien el tiempo es en la planificación de la presentación.

Supón que te han encargado una. ¿Piensas que tu presentación empieza cuando tomas la palabra delante de la audiencia? ¡No! En el mismísimo momento en el que te la asignan, ¡habrá empezado tu presentación!

El impulso natural es sentarse ante el ordenador, arrancar PowerPoint y comenzar a crear transparencias con datos, gráficos, tablas, fotos, todo ello sin orden ni concierto. Nunca deberías crear una sola transparencia sin haber meditado antes sobre las siguientes cuestiones.

1. ¿A quién? ¿Quién es el público destinatario de tu presentación? Investiga a fondo a la audiencia y en especial responde a la pregunta sobre cuáles son sus necesidades.

2. ¿Qué? ¿Cuál es el mensaje que deseas transmitirle? ¿Qué puedes ofrecerle que le ayude a resolver su problema?

3. ¿Para qué? ¿Cuál es el cambio que ha de producir tu presentación para conducir a la audiencia a la situación deseada?

4. ¿Cuánto tiempo? ¿Cuáles son las circunstancias de la presentación, especialmente en cuanto a la duración?

5. ¿Dónde? ¿Cómo es el lugar donde se celebrará la presentación?

6. ¿Quién? ¿Cuáles son tus fortalezas y tus debilidades como orador para esta situación?

¿Te gustaría que tus presentaciones dieran un salto cuántico? ¡Planifica!

[Si quieres profundizar en las claves para conseguir una planificación eficaz de tus presentaciones, apúntate a mis próximos cursos en abierto sobre Cómo crear presentaciones de alto impacto.]

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Las cinco características de la llamada a la acción de tus presentaciones

mayo 10, 2012

“El arte es un regalo personal que cambia a quien lo recibe.”

—Seth Godin

La meta última de toda presentación es producir un cambio en la mente, en el corazón o en el comportamiento de la audiencia. Una presentación que no inspire un cambio en sus pensamientos, en sus sentimientos o en su conducta es una pérdida de tiempo para ti y para tu audiencia. La verdadera influencia de una presentación se mide por el cambio que es capaz de generar en la audiencia.

Ahora bien, si vas a pedirle a la audiencia que haga algo, no pierdas de vista las siguientes advertencias.

Las cinco características de la llamada a la acción de tus presentaciones

1. Sé claro y específico al formular la acción. Deja patente lo que quieres que suceda: el paso siguiente que esperas que emprenda la audiencia.

2. Pide acciones cuyos resultados puedas medir. Sólo así podrás evaluar el éxito de tu presentación.

3. No pidas la luna, pide algo al alcance de tu audiencia. En caso contrario, no hará nada.

4. Pide una acción relevante para la audiencia, no para ti. Conecta las acciones con los beneficios de sus resultados.

5. “Ahora mismo” es mejor que “Luego”: ponle fecha a las acciones. A poder ser, que la audiencia pueda dar el primer paso allí mismo en la sala.

Eso sí, no puedes pedir un cambio que tú mismo no has experimentado. Debes estar convencido antes de intentar convencer a los demás.

[Si quieres aprender a formular una llamada a la acción persuasiva, apúntate a mis próximos cursos en abierto sobre Cómo crear presentaciones de alto impacto y Cómo exponer presentaciones de alto impacto.]

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22 fórmulas para aplicar con éxito la técnica AIDA a la creación de títulos que enganchen

abril 17, 2012

“Un buen título debería ser como una buena metáfora: debería intrigar sin ser demasiado desconcertante o demasiado obvio.”

‒Walker Percy

El título de una presentación es un espacio muy pequeño como para comprimir en él demasiada información. Y a pesar de todo, si las circunstancias de tu presentación permiten títulos de corte más sensacionalista, puedes probar algunos que incorporan a la perfección la técnica AIDA.

Puedes utilizar alguna de las siguientes fórmulas para crear títulos AIDA. Lo único que tienes que hacer es rellenar [x] con un sustantivo, número o verbo que haga referencia al tema de tu presentación:

  1. El secreto de [blanco] o Los [número] secretos de [blanco]
  2. El método que está ayudando a [blanco] a [blanco]
  3. La verdad sobre [blanco] y cómo puede ayudarte a cambiar tu vida
  4. Formas poco conocidas para [blanco] o [número] formas poco conocidas para [blanco]
  5. Libérate de [problema] para siempre
  6. Forma rápida de [solventar un problema]
  7. Los [número] problemas más frecuentes al [blanco] y cómo solucionarlos
  8. Ahora [objeto o circunstancia deseable] también puede ser tuyo
  9. [Haz algo] como [ejemplo de talla mundial]
  10. Ten un [o] Construye un [blanco] del que estar orgulloso
  11. Las [número] preguntas y respuesta más frecuentes sobre [blanco]
  12. Lo que todo el mundo debería saber acerca de [blanco] o Las [x] cosas que todo el mundo debería saber acerca de [blanco]
  13. Dame [corto período de tiempo] y yo te daré [blanco]
  14. Si no [blanco] ahora, te odiarás más adelante
  15. Las [número] técnicas que sólo los expertos en [blanco] conocen
  16. El camino del [blanco] perezoso hacia [blanco]
  17. ¿Reconoces los [número] síntomas de aviso de [blanco]?
  18. Descubre lo fácilmente que puedes [resultado deseable]
  19. No tienes que ser [reto difícil] para conseguir [resultado deseable]
  20. ¿Cometes alguno de estos [número] errores a la hora de [blanco]?
  21. Los errores que cometí en [blanco] y lo que aprendí de ellos
  22. Por qué [blanco] cambiará tu vida para siempre desde ya

Esta técnica AIDA de creación de títulos no sólo sirve para presentaciones, sino también para artículos de blogs, de revistas, de periódicos e incluso de libros. ¡Atrapa la atención de tu audiencia ya desde el título!

[Si quieres aprender nuevas técnicas para captar y mantener la atención, apúntate a mi próximo curso en abierto sobre Cómo crear presentaciones de alto impacto.]

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¿Cuáles son los títulos que mejor te funcionan? ¿Se te ocurren más ejemplos de fórmulas para títulos con gancho?


Aprende de la publicidad a crear títulos AIDA

abril 12, 2012

Vivimos en la Economía de la Atención. La cantidad de información a nuestro alcance crece exponencialmente, mientras que nuestra capacidad de atención, en otras palabras, la cantidad de tiempo disponible para procesarla, se mantiene constante.

Yo estoy suscrito a cientos de blogs. Por supuesto, no puedo leer los cientos de entradas nuevas que me encuentro cada día. ¿Cómo filtro todo este ruido informacional? Mi primer filtro es el título de la entrada: si no me incita a abrirla, directamente la borro.

A fuerza de leer millones de noticias y artículos en periódicos, blogs, revistas, uno va aprendiendo los ingredientes de los títulos que siempre dan buenos resultados. El título debe incitarte a leer la historia del artículo que existe detrás. Y las historias se alimentan de un ingrediente básico: el conflicto. Este conflicto debe aflorar en el título de manera que el lector se sienta impelido a leer la historia y saber cómo se resuelve. Y si el conflicto es sobre su propia vida, entonces mejor que mejor.

El esquema AIDA en el marketing

En el mundo del marketing se enfrentan continuamente al mismo desafío: hacer destacar un nuevo mensaje publicitario entre el maremágnum de anuncios en todo tipo de medios. Desde hace más de 100 años, los publicistas han empleado con éxito variantes del esquema AIDA, regla mnemotécnica ya enunciada por E. St. Elmo Lewis en 1896 y que explica el camino a seguir por un mensaje publicitario:

Utiliza títulos AIDA en tus presentaciones

  • Atraer la Atención, sorprender a la audiencia a través de la búsqueda constante de la novedad.
  • Despertar el Interés, gracias a una oferta con gancho orientada hacia el producto que se desea vender.
  • Suscitar el Deseo, destacando los beneficios que se supone derivan del uso de los productos anunciados.
  • Impulsar a la Acción, concretamente a la acción de comprar. No olvides que toda presentación es una venta, de una idea, servicio o producto. Sí, toda presentación.

¿Qué título te parece que sigue mejor el esquema AIDA? ¿“Herramientas de publicidad de Google” o “Cómo ganar más de 1.000 Euros al mes con las herramientas publicitarias de Google”?

Cuanto más claro quede el beneficio de tu presentación para la audiencia, ya desde el título, más gente atraerás a la misma y mayor interés despertarás antes incluso de empezar a hablar.

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¿Qué clase de títulos utilizas en tus presentaciones?


Si tu presentación no produce un cambio en la audiencia, es una pérdida de tiempo para todos

marzo 22, 2012

“No hay viento bueno para quien no sabe adónde va.”

—Séneca

Cuando comienzas a preparar una presentación, debes visualizar desde el principio qué pretendes con ella. Sin un objetivo claro, sin una intención evidente, la presentación deambulará como un rebaño de ovejas sin pastor, rumiando hierba de aquí y de allá por el prado de la confusión mental, sin rumbo fijo. La audiencia marchará con la sensación de no saber para qué le han hablado.

Así pues, tu primera tarea al encarar un nuevo proyecto de presentación es poner por escrito con la mayor claridad posible cuáles son las expectativas de la organización que te ha solicitado la presentación, las de la audiencia y las tuyas propias. Estas ideas actuarán posteriormente como brújula a la hora de seleccionar y adaptar los contenidos a la audiencia y a las circunstancias.

Tu presentación debe satisfacer los objetivos de todas las partes implicadasToda presentación busca inspirar algún cambio en la audiencia

Según Aristóteles, existen tres propósitos para un discurso: informar, persuadir o distraer. Por supuesto, estos propósitos no son mutuamente excluyentes. Un mismo discurso puede perseguir el objetivo fundamental de informar, a la vez que introduce elementos que lo hagan ameno, mientras intenta convencer al auditorio de un punto de vista concreto. Piénsese en las charlas de Al Gore por medio mundo, capturadas en el documental Una verdad incómoda, ganador del Oscar en 2007, donde se ofrece una mezcla equilibrada de los tres propósitos.

Bien mirado, durante una presentación acompañas a la audiencia en un viaje intelectual y emocional. La meta última de toda presentación es producir un cambio en la mente, corazón o comportamiento de la audiencia: que pase de un estado de ignorancia a uno de conocimiento (informar); de un estado de duda a uno de confianza, de uno de inacción a uno de acción (persuadir); de uno de aburrimiento a uno de distracción (entretener).

Al Gore combina de forma equilibrada en sus presentaciones los tres propósitos básicos de un discurso según Aristóteles: informar, persuadir y entretener, siendo el más importante la persuasión

Al Gore combina de forma equilibrada en sus presentaciones los tres propósitos básicos de un discurso según Aristóteles: informar, persuadir y entretener, siendo el más importante la persuasión

Si no hay cambio, no hay arte

Por este mismo motivo algunos autores consideran que existe un único discurso: el persuasivo; por definición, el más centrado en la audiencia y en producir un cambio en ella, bien sea en sus ideas, sentimientos o comportamientos. La persuasión necesita además proporcionar evidencias que apoyen tu punto de vista para conducir a la audiencia a la acción.

Por consiguiente, tu primera tarea será sentarte a reflexionar sobre el viaje que conjuntamente vais a emprender: ¿Qué cambio buscas que se produzca en la audiencia? ¿De qué estado actual parte (punto A) y a qué estado deseas que llegue (punto B)? Y más importante aún: ¿Qué acción específica esperas de su parte como resultado de tu presentación?

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