15 sugerencias para recargar tus baterías este verano y afrontar tus futuras presentaciones con ideas frescas

julio 31, 2012

“Había un leñador que se agotaba malgastando su tiempo y sus energías en cortar madera con un hacha embotada, porque no tenía tiempo, según él, para detenerse a afilar la hoja.”

—Anthony  de  Mello, La oración de la rana

Vivimos por lo general tan absorbidos por el trabajo y por la vorágine del día a día que no hay cosa que descuidemos tanto como a nosotros mismos. Todo lo hacemos con prisas, atropelladamente, sin detenernos a disfrutar de lo que hacemos porque ya estamos pensando en la siguiente tarea que debemos acometer. De vez en cuando te conviene pisar el freno, apartarte del barullo y reservar tiempo de calidad para ti.

Poseer la claridad mental para continuar aportando ideas valiosas y frescas en cada presentación exige buscar inspiración en todo tipo de fuentes en las que normalmente no reparas

Para ser mejor profesional a veces debes apartarte de tu profesión. El verano es una ocasión especialmente indicada para desacelerar, pasar días tranquilos y hacer esas cosas que por falta de tiempo o de iniciativa nunca encuentras el momento:

1. Ver películas que habitualmente no verías.

2. Leer libros que por ti mismo no te sentirías inclinado a comprar.

3. Escuchar canciones de estilos musicales en las antípodas de la música que escuchas a diario.

4. Trabar conversación con personas con las que no acostumbras a relacionarte.

5. Jugar por jugar con niños o con otras personas que en apariencia sólo te hacen perder tu valioso tiempo.

6. Hojear revistas en las que por lo general ni reparas.

7. Hacer viajes o dar paseos sin mirar el reloj por lugares diferentes a los que visitas cotidianamente.

8. Probar nuevos platos saludables, experimentar con sabores diferentes en comidas y bebidas, dedicar tiempo a cocinar tú mismo sin prisas.

9. Acudir al teatro, a un festival, a un museo, a visitar monumentos, a recorrer cascos antiguos sin plano ni plan.

10. Hacer un hueco para ese hobby tuyo que has dejado tan descuidado en los últimos meses.

11. Reír, divertirte, salir, pasar tiempo con amigos y familia, sin ningún motivo ulterior, porque sí.

12. Practicar deportes, mejor si son en equipo, hacer ejercicio, sudar.

13. Meditar.

14. Crear islas de desconexión total: ni Internet, ni móvil, ni TV, ni radio, ni prensa, al menos durante bloques de algunas horas al día o idealmente durante varios días.

The Sabbath Manifesto

15. Descansar: duerme por las noches lo que te pida tu cuerpo. Nunca desdeñes el poder de una noche de sueño reparador.

Libérate de la tiranía del minutero del reloj y dedícate tiempo a ti mismo. No hay mejor inversión que invertir en uno mismo. El cambio de escenario y la ruptura con tus rutinas habituales mejorarán tu creatividad y te harán sentir fresco y renovado.

[¿Aún no te has hecho con una copia de mi libro El Arte de Presentar? Este verano también puede ser un buen momento para leerlo y dejarte inspirar por él.]

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Diseño, café y presentaciones

febrero 7, 2012

“Saber expresar una idea es tan importante como la idea misma” – Aristóteles

¿Quién puede resistirse a las cápsulas de Nespresso?

Toda mi vida he sido aficionado al té. Rechazaba sistemáticamente cualquier ofrecimiento de café. Cuando no había té, prefería no tomar nada a tomar café. Un buen día, tras la cena en casa de un amigo, éste nos invitó a café. Como era habitual, lo rechacé amablemente. Entonces apareció con una elegante caja de madera negra, en cuyo interior atractivas cápsulas de colores se disponían ordenadamente en filas. Yo, enemigo declarado del café, no pude resistirme a la tentación y tomé uno. Desde aquella noche, me he aficionado al café. Perdón, miento: al café no, al Nespresso.

Y es que Nespresso me cautivó primero a través de los ojos y después por su sabor. Cuando compras una cafetera y visitas una boutique de Nespresso, comprendes que Nespresso no vende café: Nespresso vende una experiencia que transmite emociones. Y además su café me parece muy, pero que muy, bueno. Tan bueno, que ahora ningún otro café me satisface cuando voy a un sitio “normal”. Al extremo de que en algunos de mis cursos y talleres me llevo mi propia Nespresso de casa armado con un buen surtido de cápsulas. Me tomo la molestia porque ya no me gustan los otros cafés y porque deseo compartir la experiencia del ritual del café con mis alumnos. Mientras degustamos un delicioso café les hablo de la importancia del diseño. Y desde que dispongo del maletín de Nesscase puedo transportar mi Nespresso fácilmente a cualquier sitio, de forma cómoda y segura.

Pose a lo George Clooney junto al maletín Nesscase

La presentación del contenido puede ser tan importante como el contenido mismo

¿Qué me ha enseñado mi experiencia con Nespresso y Nesscase? La presentación cambia la percepción del contenido. Te guste o no, si el diseño de tu presentación es cutre, transmites cutrez; si su diseño es profesional, transmites profesionalidad. Nunca olvides que el diseño también comunica. Un buen diseño incluso predispone favorablemente a la audiencia. Hasta tal punto, que investigaciones en este campo corroboran que somos más receptivos a mensajes bien diseñados. Estudios e investigaciones recientes están confirmando que el atractivo visual de una presentación influye poderosamente en su capacidad persuasiva. Las transparencias que son fáciles de procesar generan más sentimientos positivos, los cuales se traducen en una mayor disposición a estar de acuerdo con las ideas expuestas. Los psicólogos denominan a este comportamiento fluencia de procesamiento o fluencia cognitiva.

El diseño no lo es todo, pero ayuda a comunicar

Por supuesto, sin un contenido sólido, no hay presentación. ¿A quién va a engañar un despliegue visual hollywoodiense vacío de contenido presentado por un necio arrogante?  Si tu idea es mala, si tu contenido no merece la pena, entonces no hay presentación que valga ni pirotecnias multimedia que lo disimulen. PowerPoint nunca disfrazará la vacuidad del pensamiento.

Ahora bien, si tu idea es buena, si tiene potencial de producir un cambio significativo, entonces tu presentación importa porque, como dice Chris Brogan, “puede darle asas a tus ideas para que otras personas puedan agarrarlas y hacerlas suyas”.

Cuando tus PowerPoints no parezcan PowerPoints, habrás alcanzado la cima del diseño de presentaciones.

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Ideas con asas

octubre 22, 2010


Hoy más que nunca saber hablar bien es una necesidad

noviembre 16, 2009

“En el principio era el Verbo”.

— Jn I, 1

145.saberhablarVivimos en un mundo de palabras. Nos comunicamos fundamentalmente a través del habla. Y quien sabe comunicar bien tiene ganada una importante ventaja en su quehacer profesional, político, académico, económico o social. Un buen discurso es la clave del éxito.

El Instituto Cervantes ha publicado el libro “Saber hablar”, una pequeña joya para todo aquel interesado en aprender a hablar bien. El libro examina pormenorizadamente las características de los buenos discursos orales (capítulo 1) teniendo en cuenta su adecuación a la situación de comunicación y a los oyentes, la corrección gramatical y léxica (capítulo 2), la claridad en las ideas (capítulo 3) y en la expresión (capítulo 4), el uso de lo extraverbal y de los elementos externos (capítulo 5), el mantenimiento de las relaciones interpersonales, la cortesía verbal (capítulo 6), todo ello ejemplificado más tarde sobre distintos géneros discursivos pertenecientes, por un lado, al ámbito académico-científico y profesional, tanto de carácter monológico, los discursos expuestos por una persona (capítulo 7: conferencias, charlas, exámenes, oposiciones, defensa de proyectos), como dialógico, realizados entre dos o más interlocutores (capítulo 8: reuniones de trabajo, debates, mesas redondas, coloquios, entrevistas de trabajo), y, por otro lado, el ámbito social (capítulo 9: presentaciones, inauguraciones, aperturas, clausuras, brindis, agradecimientos, alabanzas).

Saber hablar” ha sido firmado por seis autores, procedentes del mundo académico, con un brillante currículum en lengua, literatura, filología y comunicación. Poniéndonos en sus manos aprenderemos los secretos de un buen discurso:

“El buen discurso es el que logra ser eficaz y eficiente desde el punto de vista comunicativo mediante la corrección gramatical, la adecuación a la situación de comunicación, a las características y reacciones de los interlocutores, al tiempo justo; es también aquel que de antemano responde a unas ideas claras, es claro en la expresión de los contenidos y sabe establecer y mantener las relaciones con el otro. El saber hablar bien es un saber estratégico, tanto desde el punto de vista lingüístico como social. Por tanto no se adquiere, no se hereda, sino que se aprende.”

En este libro encontrarás algunas de las claves que te ayudarán a expresar mejor lo que piensas, a precisar las ideas, a relacionar el contenido del tema con su expresión y a aplicar las técnicas de revisión y corrección de la presentación oral.

Una obra imprescindible para aprender a hablar bien y sacarle todo el partido a tu discurso.

FICHA TÉCNICA

Autores: Antonio Briz, Marta Albelda, María-José Fernández, Antonio López Hidalgo, Raquel Pinilla, Salvador Pons
Título: Saber hablar
Editorial: Aguilar
Páginas: 270
Año: 2008
Lo mejor: Cubre todos los aspectos del buen discurso, aportando claves e ideas fundamentales para mejorar nuestra comunicación.
Lo peor: El lenguaje utilizado, muy académico, puede resultarle árido a los lectores que no estén acostumbrados a los textos universitarios.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.com :: Amazon.es


Presentando desde una servilleta

septiembre 24, 2009

La clave es la servilleta (the back of the napkin) por Dan Roam¿Quién no ha utilizado alguna vez una servilleta en un bar para explicarle a otra persona cómo funciona algo o en qué consiste un proyecto? Dan Roam ha elevado a la categoría de ciencia el arte de solucionar problemas y vender ideas a través de sencillas imágenes dibujadas sobre el papel. Se trata de la ciencia del pensamiento visual (visual thinking), definido por el propio autor a modo de charla de ascensor de la siguiente manera:

“El pensamiento visual implica aprovecharse de nuestra capacidad innata para ver, tanto con nuestros ojos como con el ojo de nuestra mente (imaginación), para descubrir ideas que de otra forma permanecerían ocultas, desarrollar esas ideas rápida e intuitivamente y después compartir esas ideas con otras personas de manera que simplemente ‘lo cojan’”.

La premisa tras el libro de Roam “The Back of the Napkin” (traducido al español como “La clave es la servilleta”), es bien sencilla: si tienes a mano un lápiz y un pedazo de papel, puedes servirte del pensamiento visual para elaborar complejas ideas.  Podemos usar la simplicidad e inmediatez de las imágenes para descubrir y aclarar nuestras propias ideas y usar esas mismas imágenes para clarificar nuestras ideas a otras personas, ayudándoles a descubrir en el proceso algo nuevo para ellas.

Roam cree firmemente que cualquier problema puede clarificarse con una imagen y cualquier imagen puede crearse utilizando el mismo conjunto de sencillas herramientas y reglas.

Las herramientas no son sino nuestros ojos, nuestro ojo mental (la imaginación) y la coordinación entre ojo y mano. Estas herramientas innatas pueden complementarse con unos accesorios bien simples: lápiz y papel o bien rotulador y pizarra. Nada de complicados gráficos por ordenador.

Partiendo de estas herramientas básicas, posteriormente el autor elabora un sistema de reglas:

  • Un proceso compuesto de cuatro pasos para explotar el pensamiento visual: mirar, ver, imaginar, mostrar.
  • La mejora de las tres herramientas biológicas ya mencionadas necesarias para el pensamiento visual.
  • Seis formas de ver, conocidas en narrativa y periodismo como las seis W, que nos ayudan a seleccionar lo importante: quién (Who), qué (What), cuándo (When), dónde (Where), cómo (hoW) y por qué (Why).
  • Cinco preguntas para añadir claridad visual a nuestra idea con el fin de comunicarla óptimamente a la audiencia: simple vs elaborada, calidad vs cantidad, visión vs ejecución, atributos individuales vs comparación, cambio vs status quo.

El libro viene además acompañado de una página web muy cuidada y completa, The back of the napkin, la cual condensa la información del propio libro de manera más acorde con los principios que predica.

En definitiva, se trata de una obra de la cual extraeremos para nuestras presentaciones ideas e inspiración que nos ayuden a pensar visualmente y a expresar y comunicar mejor nuestras ideas con gráficos sencillos, pero eficaces.

Bonus:  Tras la publicación del libro, Dan Roam escribió un opúsculo titulado “Los diez mandamientos y medio del pensamiento visual”, que puede descargarse gratuitamente en PDF desde la web de ChangeThis.

FICHA TÉCNICA

Autor: Dan Roam
Título: La clave es la servilleta
Editorial: Norma
Páginas: 304
Año: 2009
Lo mejor: Con sencillez y frescura presenta los principios básicos del pensamiento visual, inspirándonos para comunicar ideas gráficamente sin necesidad de ser unos artistas del Photoshop, aportando consejos de gran aprovechamiento para nuestras próximas presentaciones.
Lo peor: Extremadamente largo para lo que cuenta, demasiado elaborado y complejo, con proliferación de reglas y pasos, todo ello en franca contradicción con la premisa de partida del libro de usar el pensamiento visual para comunicar ideas. A ratos aburrido y repetitivo.
Dónde comprarlo: Amazon.com :: Amazon.es


Los TED mandamientos: reglas que todo presentador debe obedecer

septiembre 10, 2009

Posiblemente las mejores conferencias del mundo tienen lugar en TED. Allí se dan cita algunos de los personajes más relevantes del panorama científico, tecnológico y artístico mundial. La calidad de la mayoría de las presentaciones es extraordinaria a todos los niveles: planificación, estructura, diseño y exposición. Si quieres aprender cómo ser un gran presentador, estudia esas presentaciones.

Cuando un conferenciante es invitado a TED recibe una tableta de piedra con los “TED mandamientos” grabados en ella, al más puro estilo bíblico hollywoodiense.

Los TED mandamientos

A continuación proporciono una traducción de los mismos, que seguramente constituirán una fuente de inspiración para todos en nuestra próxima presentación.

Los TED mandamientos

  1. No mostrarás una y otra vez tu truco habitual.
  2. Soñarás un gran sueño o comunicarás una nueva cosa maravillosa o compartirás algo que nunca antes había sido compartido.
  3. Revelarás tu curiosidad y tu pasión.
  4. Contarás una historia.
  5. Comentarás libremente las declaraciones de otros ponentes por el bien de la bendita conexión y exquisita controversia.
  6. No ostentarás tu ego. Serás vulnerable. Hablarás de tus fracasos así como de tus éxitos.
  7. No venderás desde el escenario: ni tu compañía, ni tus productos, ni tus escritos, ni tu necesidad imperiosa de subvención, so pena de ser arrojado a las tinieblas.
  8. Recordarás en todo momento: la risa es buena.
  9. No leerás tu discurso.
  10. No robarás el tiempo de los que te suceden.

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¿Cuánto debe durar una presentación?

mayo 18, 2009

Un minuto es cincuenta y nueve segundos demasiado largo“¿Existe eso que llaman Un Minuto de Sabiduría?”

“Por supuesto que existe”, replicó el Maestro.

“Pero un minuto, ¿no es demasiado breve?”

“Al contrario. Es cincuenta y nueve segundos demasiado largo.”

—Anthony de Mello, “¿Quién puede hacer que amanezca?”

Algunas presentaciones parecen no tener fin. Como el conejito Duracell, siguen, y siguen, y siguen. Sí, ya sabemos que tu tema es (para ti) el más interesante del mundo, pero la capacidad de atención de la audiencia posee unos límites bien definidos. ¿Cuánto debería durar una presentación?

El límite de atención se sitúa en 20 minutos

Según algunos estudios mencionados en el artículo The “Change-Up” in Lectures, publicado por los profesores Joan Middendorf and Alan Kalish de la Universidad de Indiana:

“Los estudiantes adultos pueden mantener la atención en una conferencia durante no más de 15 a 20 minutos cada vez.”

A partir de los 15/20 minutos, la capacidad de atención comienza a decaer. A medida que sigue transcurriendo el tiempo, los intervalos de atención se van acortando, hasta los tres o cuatro minutos hacia el final de una charla estándar de una hora.

El límite de atención se sitúa en 20 minutos

Mi charla dura 40 minutos, ¿qué hago?

La mayoría de clases en colegios y universidades así como un buen número de presentaciones en todo tipo de foros duran en torno a los 60 minutos. Otra duración típica para una presentación es de 40/45 minutos. En todos los casos, observamos cómo las presentaciones suelen durar más de lo que los estudios revelan que un adulto puede mantener la atención. ¿Tiene sentido entonces dar una charla de más de 20 minutos? ¿Cómo puede resolverse este dilema?

En principio, una charla no debería extenderse más allá de esos 20 minutos. Nunca he oído a nadie quejarse porque una presentación fuera demasiado corta. A menudo, si no eres capaz de transmitir tu mensaje en ese tiempo se debe a uno o varios de los siguientes motivos:

Sería mucho más provechoso si hablases durante 20 minutos y el resto del tiempo lo dedicases a responder preguntas del público o a hacerlo participar de alguna manera que ayude a fijar la idea nuclear de tu discurso.

Asumiendo que vas a hablar durante los 45 ó 60 minutos, puedes estructurar tu presentación como dos o tres minipresentaciones de 20 minutos cada una, con un cambio muy marcado entre cada una de ellas. De esta manera, conseguirás reiniciar el contador de atención.

Los cambios periódicos mantienen los niveles de atención

En esos cambios periódicos puedes utilizar multitud de elementos diferentes: un vídeo, una historia, una anécdota, un ejemplo, una demo, un experimento con el público, preguntas que hagan participar a la audiencia, etc. Usa tu imaginación.

Eso sí, hagas lo que hagas, el objetivo no debe ser simplemente distender el ambiente o recuperar la atención perdida, sino que el elemento utilizado debe guardar relación integral con el tema de la presentación. Tu objetivo es comunicar un mensaje y que sea comprendido y recordado, no entretener como un monologuista cómico. Si eliges bien el momento y el contenido de los cambios, no sólo ayudarán a mantener los niveles de atención, sino a aumentar la comprensión de las ideas expuestas.

Los cambios periódicos mantienen los niveles de atención

Cada veinte minutos, ¡cambia de marcha!

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