¿Hablar en público te da miedo o te excita?

julio 19, 2012

“Las cosas buenas e interesantes en la vida vienen acompañadas de miedo.”

Scott Berkun, Confessions of a Public Speaker

El biólogo molecular John Medina explica en su libro Exprime tus neuronas: 12 reglas básicas para ejercitar la mente y mejorar tus presentaciones que el cuerpo lo tiene difícil para distinguir entre los estados de excitación sexual y de ansiedad, ya que se producen las mismas reacciones fisiológicas.

Del mismo modo, el experto en comunicación Nick Morgan comenta en su libro Trust Me: Four Steps to Authenticity and Charisma que el miedo que experimentas durante algunas presentaciones está basado en la descarga de adrenalina. Es la forma que tiene tu cuerpo de prepararte para momentos cruciales como perseguir a un mamut o escapar de un tigre de dientes de sable. Hoy en día, las presentaciones han tomado el lugar de los mamuts y los tigres. Tu cuerpo continúa preparándote: tu cerebro funciona a mayor velocidad, tu corazón bombea con mayor fuerza, te yergues algo más derecho, con el resultado de que estás mejor preparado para el peligro.

Un poco de miedo ayuda

Estas sensaciones físicas no resultan placenteras cuando no conducen a la acción física. Ya no corres tras el mamut o delante del tigre, estás ahí parado delante de la audiencia: no produces una gran descarga de energía física. En lugar de deambular nerviosamente de un lugar a otro del escenario, concéntrate en esas sensaciones físicas molestas y redefínelas como los signos de energía útil que son. Dite lo siguiente:

“Mis manos están pegajosas, mi corazón late aceleradamente y mi mente está disparada. ¡Estoy preparado para correr con los mamuts y los tigres! ¡Esto es lo que necesito para hacer un buen trabajo!”

La reacción del cuerpo ante el miedo o ante la excitación es la misma. Así que tú decides: ¿tienes miedo o estás excitado? Dado que tu cuerpo no es capaz de notar la diferencia, deja que tu mente use tus instintos para ayudarte, no para perjudicarte.

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12 razones por las que adoramos las listas de viñetas

enero 19, 2012

“No vivimos nuestras vidas en listas de viñetas; la vivimos en imágenes e historias.”

—Cliff Atkinson, Beyond bulletpoints

Hay a quien se le llena la boca hablando en contra del PowerPoint y de las listas de viñetas, y hete aquí que luego, cuando les ves presentar, ¡resulta que las usan! Después me vienen con todo tipo de autojustificaciones: que si no me dio tiempo, que si no dominaba el tema, que si total como no me pagaban, … ¡qué sé yo!

Así que me he parado a reflexionar por qué a pesar de que todo el mundo dice que no hay que usar listas de viñetas, lo cierto es que (casi) todo el mundo las sigue usando.

¿Usan tus transparencias esta plantilla?

BUSCANDO SEGURIDAD

1) No me quedo en blanco: Como todo está en las transparencias, acudo tranquilo ya que no necesito ni preparármelo.

2) No me olvido de ningún punto importante: Como todo el texto está en las transparencias, basta con leer.

3) Me siento seguro en otros idiomas: Leo y punto.

4) No quedo como un vago: Mira cuánta letra, está claro que he hecho mis deberes, ¿no?

POR PEREZA

5) No tengo que esforzarme: Puedo crear una presentación en menos de una hora copiando y pegando de aquí y de allá.

6) Mato dos pájaros de un tiro: Creo presentaciones para proyectar en la pantalla y documentos para repartir a la audiencia, todo de una tacada.

7) Puedo reutilizar material de otras transparencias mías o de cualquiera: Bienvenido, Frankenstein.

8) No tengo que pensar: Me limito a añadir transparencias hasta que considere que con el material reunido lleno los minutos que me han asignado.

9) No tengo que saber de diseño: Uso la plantilla corporativa o alguna de las que vienen con el programa y tiro millas.

EN ARAS DE LA UNIFORMIDAD

10) No destaco al hacer lo que todos: No llamar la atención es más seguro. La línea que separa la excelencia del ridículo es muy delgada.

11) No me arriesgo al adoptar el esquema ampliamente aceptado: Nadie la ha cagado por usar listas de viñetas, ¿verdad?

12) Hago lo que todo el mundo: Así quedo bien con todos.

Qué queréis que os diga. Bajo mi punto de vista, las listas son para ir a hacer la compra, no para hacer presentaciones ni expresar ideas.

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Y tú, ¿usas listas de viñetas? En tu sector, ¿todo sigue igual? ¿Hay casos en las que las ves útiles?


En cada presentación haz algo para salirte de tu zona de confort

junio 16, 2011

El lunes apareció publicada en el blog La vida es vivir de mi amiga María Dolores Novillo una entrada escrita por mí sobre la necesidad de salir de nuestra zona de confort para continuar creciendo y desarrollándonos como personas, titulada La vida es riesgo.

Gran parte de mis reflexiones en ese texto pueden aplicarse igualmente a las presentaciones. Como he repetido en muchas ocasiones, las presentaciones mediocres son invisibles. Para alcanzar la excelencia hay que atreverse a correr riesgos. No puedes pretender destacar si haces lo mismo que todos. Rápidamente nos acomodamos en nuestra zona de confort: utilizamos la plantilla de PowerPoint como todo el mundo, para hacer las transparencia de siempre y presentarlas como es costumbre. En definitiva, más de lo mismo. Tus presentaciones pasarán desapercibidas y morirán en el olvido.

Si quieres alcanzar la excelencia, debes buscar el riesgo

Si quieres que tus presentaciones impacten, en cada una haz algo para salirte de tu zona de confort. Presenta ideas provocadoras, utiliza gráficos diferentes, dramatiza, haz participar a la audiencia, cuenta historias, pon corazón.

La vida es riesgo. Las presentaciones sobresalientes, también.

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¿Qué haces para salirte de tu zona de confort en las presentaciones?


¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?

mayo 5, 2011

“Puedo elegir cualquier espacio vacío y llamarlo escenario. Una persona atraviesa este espacio mientras otra la observa y eso basta para que el acto teatral se desencadene”.

—Peter Brook

No podemos no comunicar. Nuestra vida es comunicación. Contrariamente a lo que uno podría creer, no sólo comunicamos con nuestras palabras, sino con todo nuestro ser: con nuestro lenguaje paraverbal (volumen de voz, entonaciones, vocalización, ritmo de palabra, pausas) y corporal (postura corporal, expresividad de la cara, gestos, mirada, respiración). Tú eres tu mensaje. Según tu profesión, tendrás además que hablar en contextos más formales: congresos, eventos, convenciones, reuniones, ruedas de prensa, aulas de formación, etc. Y es en estas situaciones donde se ponen al descubierto nuestras vulnerabilidades y carencias como oradores. El error más extendido es centrarse exclusivamente en el contenido, sin comprender que las señales más importantes que recibe el público son las no verbales. Es justamente la comunicación no verbal la que transmite la seguridad y credibilidad del orador.

:”¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?”, de Pascale Bang- Rouhet

Pascale Bang- Rouhet aborda en su libro ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público? las técnicas necesarias para mejorar nuestra capacidad de comunicación a través de la expresividad del cuerpo y de la voz. Utiliza la metáfora del teatro mental para desentrañar los factores que nos impiden expresarnos en público con confianza y ayudar así al lector a comprender su miedo escénico y a superarlo. Somos los autores de las obras de nuestro teatro mental, habiéndolas redactado a lo largo de nuestras experiencias. Somos los directores de la obra en tanto en cuanto que somos los responsables de nuestras decisiones y acciones. Somos los actores de nuestra obra, mientras que los demás adoptan el papel de público o actor en la medida de su implicación. Este teatro puede facilitarnos las cosas o complicárnoslas. Ayuda a entender por qué a veces hacemos siempre el mismo papel y participamos una y otra vez en las mismas obras. La buena noticia es que puedes cambiar de papel y de guión. De ti depende.

En la segunda parte del libro y más extensa, Pascale pasa a explicar los recursos del lenguaje corporal: el caminar, el apoyo de los pies, el movimiento de los brazos, la postura corporal de pie, la postura corporal estando sentado, la mesa de reuniones, las piernas cruzadas, la postura de la cabeza, la mirada, la expresividad en la cara, la boca, las cejas, los gestos, los brazos, las manos, los gestos parásitos, la respiración.

La tercera parte del libro está dedicada a los recursos del lenguaje paraverbal: la voz, el volumen, la vocalización, las entonaciones, los ritmos, las pausas y el manejo de los silencios.

Y como reflexiona Pascale en la conclusión de su obra:

“La comunicación no se aprende leyendo un libro. La comunicación es pura percepción, se siente, se vive, se mide y la práctica de las técnicas es primordial para abrir el camino del cambio.”

Si quieres mejorar la sintonía entre tu mensaje verbal, paraverbal y corporal encontrarás un gran aliado en este breve e intenso libro.

FICHA TÉCNICA

Autor: Pascale Bang- Rouhet
Título: ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?
Editorial: Alienta
Páginas: 121
Año: 2009
Lo mejor: Gracias a la potentísima metáfora del teatro mental, aborda todo el espectro de la paleta paraverbal así como el repertorio corporal completo, desde una perspectiva humanista, muy centrada en la superación de las barreras psicológicas autoimpuestas que nos impiden crecer como comunicadores. Un libro que ayuda a conocerse y a superarse.
Lo peor: El libro constituye una ayuda inestimable para tomar conciencia de las claves de la comunicación no verbal y se agradecerían más consejos prácticos y ejercicios para corregir las carencias identificadas.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es

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¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?

marzo 10, 2011

A menudo me preguntan: “¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?”, y yo maliciosamente respondo: “¿Por qué no ninguna?”. ¿Por qué usar transparencias repitiendo con texto todas y cada una de las frases del ponente? Para mucha gente la respuesta es el miedo: las transparencias funcionan como una red de seguridad para nuestras presentaciones.

Idealmente, las transparencias actúan como unos prismáticos. Éstos los usamos cuando queremos ver un objeto lejano, pero jamás los llevamos puestos todo el tiempo. De igual modo, las transparencias deberían amplificar tu mensaje, no repetirlo constantemente. Si no lo mejoran, entonces no aportan nada, sólo distracción, y deberían eliminarse. Cuando tus palabras no alcancen para explicar un concepto o idea, entonces sí, usa transparencias:

las transparencias deberían amplificar tu mensaje,  no repetirlo constantemente

Tú eres el visual número uno de tu presentación

Nos han enseñado desde niños a tomar notas en lugar de prestar atención. Como presentador, tus acciones sobre el escenario deberían demandar atención. Si pones una transparencia llena de texto, estás invitando a la audiencia a leer y tomar notas. Su atención no puede dividirse: o prestan atención a la transparencia o te la prestan a ti, pero es imposible prestar atención a los dos simultáneamente. Sobre el escenario, tú debes ser el protagonista y no PowerPoint.

Si las vas a usar, crea transparencias visualmente atractivas, con poco texto, idealmente no más de 100 caracteres. Si usas frases cortas, serán fácilmente tuiteables. Si el diseño de tu transparencia es impactante, algunos asistentes incluso la fotografiarán y la retransmitirán a través del backchannel. Y asegúrate de que todas tus transparencias pasan el Test de la Mirada. Aprende de maestros de las presentaciones como Steve Jobs. Ellos te enseñarán a abrazar el vacío.

Tú eres el protagonista y no PowerPoint

La pregunta correcta no es cuántas transparencias debería tener tu presentación, sino cuál es la historia que quieres contar. Las presentaciones extraordinarias casi nunca lo son por sus transparencias, sino por la personalidad del orador y la historia que tiene que contar.

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¿Cuántas transparencias sueles usar en tus presentaciones?


Entrevista NetEspresso: Presentaciones en público

febrero 17, 2011

NetEspressoEl pasado martes día 8 de febrero, Ana María Sequea, del blog de videoentrevistas NetEspresso, tuvo la amabilidad de invitarme a una entrevista a través de Internet. Como no podía ser de otra forma, estuvimos conversando acerca de las presentaciones en público.

Durante los más de 40 minutos de entrevista repasamos las fases de una presentación, así como consejos y pautas para aprender a superar el miedo a hablar en público y respuestas a algunas preguntas recibidas a través de Twitter.

Pero lo mejor es que veais vosotros mismos la entrevista, que ha sido publicada en dos partes.

Primera parte

Guía del video

00´16 – Conociendo a Gonzalo @ArtePresentar
02´03 – Planificación de la presentación
05´40 – La estructura de la presentación

Segunda parte

Guía del video

00´10 – El diseño de los visuales
02´37 – La presentación: momento de la exposición
07´08 – El Lenguaje Corporal y Paraverbal
12´09 – La respiración al hablar en público … @sonelguillen
16´18 – Una presentación con malas noticias… @obregond

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¿Y tú que opinas de las presentaciones en público?


En qué nos ayuda meditar a la hora de hacer presentaciones

diciembre 16, 2010

En todos mis cursos sobre cómo hacer presentaciones suelo dedicar un espacio a la meditación e invariablemente alguien me viene con salidas como “yo soy una persona seria y esto son tonterías New Age” o similares. Después de haber hablado sobre Total Meditación, un libro excepcional para aprender a incorporar la meditación a nuestra vida diaria, proporcionaré una breve lista de cuáles son los beneficios que a mí personalmente me ha aportado la meditación en mi vida y en mis presentaciones. Puedes reservar diariamente varias “ranuras de tiempo” para la meditación y comprobar por ti mismo si cosechas frutos parecidos. Me encantará saber de tu experiencia. ¡Anímate a dejar un comentario!

La meditación ayuda a aceptar el miedo

Todos sentimos miedo o nervios o ansiedad (llámalo como quieras) antes de una presentación. La meditación va haciendo poco a poco que te habitúes a la idea de sentir miedo. Tal y como afirma en Psicología del miedo, el experto en el tratamiento de miedos y fobias Christophe André: “No meditas para no tener miedo, sino para no temer al miedo”. Cuando tu mente está en calma y consciente de las reacciones corporales y psicológicas ante la situación temida, verás cómo te enfrentas mejor a los miedos. Meditar facilitará que poco a poco te distancies de las emociones negativas añadidas al miedo: miedo a tener miedo, vergüenza, rabia, etc.

Meditar no ha eliminado mi miedo, simplemente me ha servido para aceptar con serenidad la idea del miedo y pensar sin perder los estribos en los peores escenarios.

La meditación facilita la relajación

Nuestra vida cotidiana está marcada por el estrés y la ansiedad. Sólo pensar en la siguiente presentación ante tal comité o sobre tal tema, ya nos tensamos y se disparan las hormonas del estrés. Meditar no hace que tus tareas se resuelvan solas, pero permite que tus hormonas del estrés retornen a los valores normales.

La meditación me ha ayudado a afrontar con calma y sin agobios la enorme lista de tareas que me aguarda cada mañana para el día por delante: no puedo hacerlo todo, así que sólo hago lo más importante para mí.

La meditación mejora la atención

La meditación no es algo que practicas 10 minutos al día delante de un altar envuelto en una nubecilla de incienso y ya está. Puedes llevar la meditación al día a día, a tareas cotidianas tan prosaicas como fregar los platos, barrer, caminar por la calle, estar sentado en el metro o comer. La meditación me ha ayudado a vivir el presente, a concentrar la mente en la tarea que tengo entre manos sin pensar en lo que ya he hecho ni en lo que tengo por hacer: no me culpo por el pasado ni me angustio por el porvenir. Me concentro en una sola tarea: la que estoy haciendo AHORA.

La meditación me ha ayudado a ser más productivo, más creativo, más libre.

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¿Y a ti qué te ha aportado la meditación? Si nunca lo has hecho, ¿piensas practicarla?


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