Si tu presentación me aburre, no te prestaré más de 10 minutos de atención

junio 30, 2010

Cuando yo era niño y pasaba los veranos en la playa, me encantaba pescar quisquillas cercadas en las pequeñas pozas que dejaba entre las rocas la marea al bajar. ¿Alguna vez has intentado atrapar con tus manos un pez?

La atención de la audiencia es como un pez escurridizo: difícil de pescar y más difícil aún de retener. Normalmente, al cabo de 10 minutos la gente habrá dejado de prestarte atención durante una presentación. Por eso es tan importante que descubras la forma de captar y mantener la atención de la audiencia más allá de los 10 primeros minutos, hasta el final de tu presentación. En esta entrada repaso algunos de los consejos que nos brinda el biólogo molecular John Medina en su más que recomendable obra divulgativa sobre el funcionamiento de nuestro cerebro: “Brain Rules”.

1) Las emociones captan nuestra atención

Los eventos que despiertan emociones (ECS o Emotionally Charged Event) tienden a recordarse mejor que los neutrales. La publicidad lo sabe desde antiguo y lo hemos visto poner en práctica en innumerables anuncios. Apelan a tres características de nuestro cerebro profundamente enraizadas: la detección de oportunidades reproductivas (es decir, estímulos sexuales), la percepción de una amenaza para la supervivencia y el ajuste de patrones (la búsqueda de semejanzas en nuestro entorno con algo que ya conocemos). Usar las tres garantiza la máxima atención.

2) El significado antes que los detalles

El cerebro recuerda los componentes emocionales de una experiencia mejor que cualquier otro aspecto. El despertar de las emociones concentra nuestra atención en la quintaesencia (gist) de una experiencia a costa de sus detalles periféricos. En definitiva, recordamos ideas generales, no detalles. Por consiguiente, empieza con las ideas clave y, de forma jerárquica, de más general a menos, vete proporcionando los detalles alrededor de esas nociones más fundamentales. Dicho gráficamente: comienza siempre con la gran foto y vete haciendo zoom hacia el detalle que deseas resaltar.

3) El cerebro necesita una pausa para el kit-kat

Posiblemente uno de los mayores errores de comunicación reside en la sobrecarga de información: demasiados datos e ideas en tan poco tiempo que no pueden procesarse debidamente. Mucha ingestión para muy poca digestión. El ponente olvida que la audiencia no sabe tanto como él y que ésta necesita tiempo para asimilar su información. Dales tiempo para que digieran tus palabras.

La regla de los 10 minutos

¿Cómo incorporar estas ideas en una presentación? John Medina recomienda la regla de los 10 minutos: dividir cada presentación en bloques discretos de 10 minutos. Cada segmento debe cubrir un único concepto fundamental: siempre esencial, siempre general, siempre lleno de gist y siempre explicable en un minuto. En cada uno de los bloques se proporciona la idea general antes de los detalles. También es muy importante mostrar dónde encaja cada concepto en el esquema general y la relación entre los conceptos clave.

Después de los 10 primeros minutos, cuando la atención está a punto de dispersarse, el ponente debe recurrir a algo que nuevamente la capture. Medina propone introducir un cambio drástico cada 10 minutos a modo de recreo para la mente, cambios que envíen un ECS relevante, lo que él llama anzuelos. El anzuelo puede ir al final de un bloque o al principio del siguiente. Un buen anzuelo debería ser relevante para el tema tratado y debería disparar una emoción: miedo, risa, felicidad, nostalgia, incredulidad, sorpresa. La narrativa se presenta aquí una vez más como una poderosa aliada: anécdotas, casos, historias, testimonios, etc.

El cerebro no presta atención a las cosas aburridas. Repesca la atención cada diez minutos con un buen anzuelo.

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¿De qué manera estructurarías tus presentaciones para despertar emoción? ¿Cómo sería la estructura si proporcionas el sentido antes que los detalles? ¿Cómo podrías darle más tiempo a la audiencia para que digiera tus palabras? ¿Pondrías a prueba la regla de los 10 minutos?


Olvídate de PowerPoint: ¡Será mejor que lo cuentes!

junio 24, 2010

“¿Tienes un mensaje que comunicar? Olvídate de datos, cifras, estadísticas, presentaciones de PowerPoint, argumentos racionales. ¡Será mejor que lo cuentes!”

Así nos exhorta Antonio Núñez, autor del libro “¡Será mejor que lo cuentes!” sobre el storytelling como herramienta de comunicación en la empresa. El poder comunicador del relato, especialmente de la historia personal, es asombroso. Moldeada durante cientos de miles de años en un pequeño mundo de fogatas de campamento y lanzas de punta de sílex, nuestra mente es perezosa con los números e incapaz de manejar grandes cantidades, pero extraordinariamente hábil con las historias. A diferencia de los números y las estadísticas, las historias nos hacen sentir emociones. Muy bien lo sabía Stalin cuando afirmaba que “la muerte de un hombre es una tragedia, pero la muerte de millones es una estadística”.

Hemos crecido escuchando y contando historias. Adoramos las historias acerca de otras personas. Los psicólogos evolucionistas creen incluso que el storytelling está cableado en nuestro cerebro. Lo cierto es que las historias constituyen un medio privilegiado de intercambiar información, de aprender y de relacionarse. Nunca desprecies el poder del relato como herramienta de comunicación, ni siquiera en la empresa. Gracias a él podrás seducir a tu audiencia y competir por su atención.

Como afirma Antonio Núñez:

“Un relato está cargado de conflictos, personajes, emociones, sensaciones. Un relato es una propuesta lúdica que hará que tu mensaje llegue directamente al corazón de tu audiencia.”

A lo largo de los tres primeros capítulos del libro, Antonio Núñez esboza un inspirado retrato de la nueva Economía de la Atención en que vivimos inmersos, de la crisis de los grandes relatos tradicionales y de la multiplicación desbocada de emisores en la era de la Web 2.0. ¿Quién tiene ventaja en este caos de sobreabundancia de información? El emisor con el mejor relato.

En el capítulo central desgrana las claves del relato eficaz, repasando las técnicas básicas de storytelling, así como la estructura de los relatos ancestrales, basada en el viaje del héroe.

En los siguientes tres capítulos comenta aspectos que permitirán que tus relatos ganen en persuasión: analiza en profundidad los distintos tipos de relato mítico y cómo conectar un relato a un mito o rito vigente en tu audiencia para que gane en relevancia y longevidad; cómo construir personajes consistentes y creíbles manejando los arquetipos que abran la espita de nuestro inconsciente; y cómo utilizar metáforas para garantizar que tu relato sea experimentado y contado una y mil veces por todo tipo de personas, siguiendo unas normas diseñadas por ti.

Termina el libro con unas reflexiones éticas sobre el uso del relato como herramienta de manipulación y propaganda.

En resumen, se trata de un excelente libro para introducirse en el arte de narrar historias dentro y fuera de la empresa, del que extraerás valiosos consejos para crear presentaciones que conecten mejor con la audiencia, capten su atención y posibiliten un largo recuerdo.

El éxito de tu presentación dependerá de cómo cuentes la realidad.

(Esta entrada está cariñosamente dedicada a mis amigos de Química Visual, Eva y Monte)

FICHA TÉCNICA

Autor: Antonio Núñez
Título: ¡Será mejor que lo cuentes! Los relatos como herramienta de comunicación STORYTELLING
Editorial: Empresa Activa
Páginas: 220
Año: 2007
Lo mejor: En muy pocas páginas presenta los problemas de nuestra economía de la atención y repasa conceptos clave de la construcción de relatos, como el mito, el arquetipo o la metáfora, lo que permite introducir de forma amena y concisa a todos los públicos en el storytelling.
Lo peor: Se echan en falta casos prácticos. Si no sabes cómo construir el relato de tu marca o empresa, este libro no te dará pautas concretas.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.com :: Amazon.es

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Backchannel (II): 10 consejos para organizar un evento que facilite la creación de conversaciones en línea

junio 17, 2010

En la primera entrada de esta serie repasé algunos de los beneficios y ventajas del backchannel. Por muy cuidadosamente que un organizador planifique un evento, siempre quedan detalles e incidencias más allá de su control. Por su propia naturaleza, la formación y evolución de un backchannel escapa al control de la organización: no puede hacerse nada por evitarlo. Así que, una vez reconocida su utilidad, sí que puede facilitarse su creación y dirigir su uso. En esta entrada se proporcionan 10 consejos para organizar un evento que implique a la audiencia en una conversación como nunca antes lo había hecho, entresacados algunos del libro de Cliff Atkinson “The Backchannel: How Audiences are Using Twitter and Social Media and Changing Presentations Forever”.

1. Crea una cuenta de Twitter para el evento, que sea el origen oficial de toda información sobre el mismo. Publicita la cuenta y anima a los participantes a seguirla. Twitter constituye una magnífica herramienta para promocionar el evento, informar de novedades en los días anteriores, publicar noticias de último minuto durante el evento y anunciar recursos y materiales tras su finalización

2. Ofrece descuentos, premios y ventajas especiales a los seguidores del evento en Twitter. Motiva a la gente para que te siga y retuitee tus tweets. Que estén pendientes de tus palabras.

3. Crea un hashtag para el evento. El hashtag permite identificar un backchannel y es crucial para su formación. Consiste en el carácter # seguido de un identificador creado por ti, como por ejemplo #ABC. Utiliza una combinación de letras lo más corta posible: recuerda que debe incluirse en cada tweet y debes dejar espacio para el contenido. Debería ser único y representativo. En eventos con varias sesiones (o tracks) en paralelo considera crear un hashtag para cada una, derivado del hashtag general, por ejemplo #ABCsocial para una sesión del evento ABC que trate “medios sociales”.

4. Difunde el hashtag oficial a través de todos tus canales de comunicación: página web, blog, boletines electrónicos, publicidad vía web o papel, materiales de marketing, comunidades en línea. Nadie que asista al evento debe ignorarlo. Para asegurarte, inclúyelo en el programa, en la carpeta de bienvenida, en los carteles, en las tarjetas de identificación, etc. Anima a la audiencia a utilizarlo en todo el contenido que creen, dentro y fuera del backchannel. Facilitará posteriormente la recuperación de información sobre el evento desde todo tipo de fuentes.

5. Prepara la sala para el backchannel. La gente acudirá con sus portátiles y teléfonos móviles. No asumas que todo el mundo dispondrá de conexión a Internet por 3G. Incluso puede que la cobertura sea mala. Proporciona un acceso WiFi de calidad. Es más, si el evento se va a prolongar durante varias horas al día, busca la manera de proporcionar enchufes repartidos por toda la sala para recargar baterías de portátiles y móviles. Hoy en día, el WiFi es como el agua caliente: se da por hecho.

6. Contrata un reportero. Cada vez más gente sigue eventos a través de Twitter. Los asistentes que espontáneamente tuitean sobre la charla proporcionan una secuencia viva de información, pero descoordinada y muy personal. Si no quieres que nada que tú consideras importante sea pasado por alto, contrata a un twitterreportero. Puede ser un periodista profesional o alguien con juicio crítico sobre el tema y rapidez de reflejos, cuya misión consistirá en tuitear la información más relevante de las charlas y las noticias más destacadas del evento. Explica a la audiencia que existe un twitterreportero.

7. El moderador de cada sesión debería seguir el backchannel en su propio portátil o teléfono. De esta forma estará al tanto de la conversación que está teniendo lugar durante la charla. Esta información le proporciona una cierta ventaja si debe reaccionar ante algún comportamiento negativo o malestar de la audiencia.

8. Puedes mostrar el contenido del backchannel en una gran pantalla para toda la sala. En este sentido me muestro reservado, ya que puede convertirse en una distracción para la audiencia e incluso el ponente. Soy más partidario de que cada cual lo siga en su dispositivo móvil si es su voluntad. No obstante, según Olivia Mitchell existen ocasiones en las que resulta muy recomendable: cuando utilizas herramientas de votación basadas en Twitter tras haber interrogado al público; cuando se abre un turno de preguntas y se aceptan también vía Twitter, desde dentro o fuera de la sala; cuando un ponente desea recibir respuestas a preguntas o peticiones realizadas a sus seguidores de Twitter. Sopesa en qué circunstancias es útil y constructivo mostrar el backchannel a todos los seguidores. Sí que es muy recomendable mostrarlo entre sesiones o en monitores repartidos por los locales, fuera de la sala. Cuando optes por mostrarlo, puedes utilizar cualquiera de estas herramientas de presentación.

9. Si la información es confidencial, considera utilizar un backchannel privado. No todo lo que ocurre en una sala de conferencias es para todos los ojos. Si crees en las virtudes del backchannel, pero no quieres la apertura de Twitter, considera utilizar herramientas alternativas, como salas de chat privadas. En una futura entrada se repasarán alternativas a Twitter para creación de backchannels.

10. Tras el evento, aprende de Twitter. Revisa todos los tweets que han sido publicados antes, durante y después del evento. En ellos encontrarás información valiosa: la opinión de la audiencia sobre la organización, sobre la calidad de los ponentes y el interés de sus charlas, sobre la conveniencia de los locales y de sus instalaciones, etc. A veces te resultarán más reveladores que una simple encuesta de calidad. Puedes incluir una selección de los mejores tweets en el material que entregarás tras el evento. Busca la mejora continua.

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¿Has organizado un evento con backchannel? ¿Cómo fue la experiencia? Compártela.


Mala comunicación en España

junio 10, 2010

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Si quieres que tus presentaciones tengan éxito, no busques contentar a todos

junio 8, 2010

Este fin de semana pasado viajé a Alemania invitado a la boda de unos amigos en un pintoresco pueblecito de la región de Turingia. Después de la copiosa cena llegaron los bailes. Tras el consabido vals, comenzaron a pinchar música indefinible aparentemente de los años 60, algo totalmente imbailable, al menos desde nuestros parámetros culturales españoles. Pasaban y pasaban las canciones y allí no había quien se animara a salir a la pista de baile, ni españoles ni alemanes. En el momento de máxima afluencia, conté sólo tres parejas moviéndose tímidamente de aquí para allá. Yo esperaba impaciente el momento en que pusieran música normal, pero como no llegara tal momento, pregunté a una alemana cuándo iban a poner música variada y bailable. Me explicó que en Alemania son muy respetuosos con los mayores y en consecuencia ponían una música ni demasiado antigua, para que así pudieran bailarla los jóvenes, ni demasiado moderna, para que así también se animaran los mayores. El resultado fue una música que no bailamos ni jóvenes ni mayores.

No podemos contentar siempre a todos. Por desgracia, desde niños nos han educado en este sentido. El día en que nos enseñaron que no debíamos colorear fuera de la línea, que no debíamos jugar con la comida, que no debíamos hablar con extraños, aprendimos que debemos agradar, que debemos encajar, que debemos responder a las expectativas sobre nosotros. En definitiva, aprendimos a amoldarnos. Desde entonces intentamos contentar a todos, ser respetuosos, hacer lo que todos esperan para recibir su aprobación: jugar sobre seguro. Pero, ¿quieres ser nada más que otro ladrillo en el muro?

Una presentación a gusto de todos es una presentación a gusto de nadie

Si tus presentaciones son diferentes, habrá gente a quienes no les gusten. ¿Y qué? ¡Eso es bueno! Nadie, absolutamente nadie, ni los mayores genios, obtienen críticas unánimes, especialmente cuando subvierten el orden establecido. Si eres tímido y conformista, lo mejor que puede pasarte es que tu presentación pase desapercibida. Sólo son criticados los que sobresalen sobre el resto. Y cuanto más sobresalgas, más dura será la crítica. Nos han engañado haciéndonos creer que la crítica es mala para nuestro desarrollo. No hagas caso. Sorprende. Innova. ¡Busca la crítica!

Tememos la crítica y el fracaso porque a menudo no vemos la diferencia entre fracasar en una tarea y ser un fracaso como persona. Tú no eres tu presentación. Una crítica contra tu presentación no es una crítica contra ti. Las presentaciones que nunca son criticadas en última instancia fracasan porque pasan desapercibidas sin llamar la atención de nadie, ni para bien, ni para mal.

Sigue las reglas y te llevarán directo al fracaso

Los grandes líderes no siguen las reglas, las crean. Haz lo que todos y serás invisible. No te criticarán… ¡pero tampoco te elogiarán con sincera admiración! Pertenecerás a la gran masa indiferenciada, homogénea, que no deja huella en la memoria.

La buena noticia es que lo tienes muy fácil para ser diferente. Como las presentaciones en todo el mundo están cortadas por el mismo patrón, no tienes que hacer gran cosa para que la tuya sea diferente. Sólo tú te impones los límites, sólo tú dudas de ti mismo. ¿No sabes por dónde empezar? Prueba a eliminar todas las viñetas de tu presentación. Estructura tu presentación como un relato. Haz una apertura potente. Usa la imaginación.

Nunca evites el riesgo ni la crítica. El único tipo de seguridad que existe es la fe perdurable en uno mismo. Jugar sobre seguro es a la larga la estrategia más arriesgada.

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Backchannel (I): Conversaciones en línea durante tus presentaciones

junio 4, 2010

El miércoles asistí por primera vez a una edición de Innosfera, evento mensual con la innovación como protagonista, animada en esta ocasión por el lema “Innovación y sostenibilidad. Casos prácticos y reales”. Como ya sabéis, además de fijarme en los temas abordados por los ponentes, siempre llevo el radar alerta para todos los aspectos relacionados con el Arte de Presentar. Y una vez más recibí una grata sorpresa: por primera vez después de asistir a cientos de presentaciones entré en contacto con el backchannel sobre el que tanto había oído.

Mientras tú hablas, el público conversa

No, no se trata de que los asistentes estén charlando y alborotando entre ellos, ahogando con sus voces tus palabras. Su conversación es silenciosa, pero pública. Tiene lugar en Twitter y es mostrada en tiempo presente en una gran pantalla, a la vista de todos, incluso de los oradores. Supone para éstos una realimentación instantánea sobre qué temas están interesando a la audiencia, qué les llama la atención, qué frases o pensamientos consideran dignos de ser tuiteados de entre todo el discurso.

En una pantalla se iban mostrando los tweets relacionados con el evento a medida que los asistentes los íbamos escribiendo.

Por supuesto, el backchannel no tiene por qué limitarse a retransmitir frases inteligentes o profundas de los ponentes. Las personas que participan en el backchannel, presentes en el acto o desde cualquier rincón de Internet, pueden también enriquecer la conversación de otras muchas maneras:

  • Aportar al instante enlaces relacionados con un tema o idea interesante propuestos por el ponente, con el fin de que otros puedan ampliar información o consultar fuentes alternativas.
  • Compartir en vivo las propias reflexiones suscitadas por los temas que están siendo tratados en las conferencias.
  • Sugerir preguntas para que los ponentes las respondan en el momento, más adelante al final de la charla o al llegar a sus casas. Todos sabemos que la timidez de algunas personas les impide preguntar delante de tanta gente, aunque se mueran de ganas por hacerlo. De esta manera, incluso los que siguen el evento desde sus casas pueden plantear interrogantes o resolver dudas.
  • Mediante comentarios e impresiones positivas o negativas sobre la presentación en sí o sobre la organización del evento. En muy pocos eventos se pasa una encuesta a los asistentes con el fin de evaluar todos los aspectos de calidad. El backchannel proporciona un canal espontáneo para que los asistentes manifiesten sus valoraciones y opiniones, a veces con una sagacidad que ninguna encuesta sería capaz de captar.

De recepción unidireccional pasiva a participación multidireccional activa

El backchannel posee la capacidad de transformar la conferencia clásica unidireccional, donde una persona habla y el resto escucha pasivamente, en una conversación viva entre docenas de personas, presentes o no en el evento. El backchannel derriba los muros de los salones de conferencias, añadiendo una nueva dimensión a la experiencia de las presentaciones. Representa uno de los triunfos de la Web 2.0 como herramienta de intercambio y polinización de ideas.

Además, permite conservar un registro para la posteridad de lo que aconteció durante un evento, gracias a los tweets que podrán ser consultados más adelante por cualquier internauta.

Los asistentes utilizamos la palabra clave o hashtag #innosfera en nuestros tweets, de manera que sea posible agrupar todos los relacionados con el evento.

Gracias a los medios sociales, las audiencias nunca más se sentarán calladas guardándose sus pensamientos para sí mismas. Gracias a las conversaciones multilaterales del backchannel, los ponentes que sepan sacarles partido disfrutarán de un nuevo medio para difundir sus ideas.

Ahora sí. Por fin las presentaciones se han zambullido en el siglo XXI.

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Lao Tse y los vastos espacios vacíos en las transparencias de tus presentaciones

junio 2, 2010

“Treinta radios convergen en el buje de una rueda,
y es ese espacio vacío lo que permite al carro cumplir su función.
Los cuencos están hechos de barro hueco
y gracias a esta nada cumplen su función.
Puertas y ventanas se abren en las paredes de una casa,
y es el espacio vacío lo que permite que la casa pueda ser habitada.
Así, lo que es sirve para ser poseído.
y lo que no es, para cumplir su función.”

—Lao Tse, “Tao Te King”

Desde su nacimiento en la vieja Grecia, nuestra cultura occidental se ha visto obsesionada por el horror al vacío. Los matemáticos huían despavoridos ante la sola mención del número cero. Los físicos llenaban el espacio de fluidos misteriosos como el éter. Los pintores abarrotaban el lienzo de pintura sin que en el menor rincón asomase el blanco original. El vacío debía ser colmado como fuera.

Experimentamos terror ante el vacío

No es de extrañar que tras este pasado marcado por la obsesión compulsiva de llenar el vacío, mucha gente, cuando se enfrenta a una transparencia en blanco, se siente en la obligación de llenarla de contenidos. Se utiliza en primer lugar una plantilla con cabeceras, pies, logos, títulos, etc., que suele dejar muy poco espacio para el contenido. A continuación, este espacio central se llena de listas de viñetas o gráficos, y si aún queda un rincón libre, se añade una imagen de clipart para rellenar. ¡Nada puede quedar en blanco, ni siquiera el silencio!

¿Por qué llenamos nuestras transparencias de datos, texto, gráficos e imágenes? Porque tememos que si no seguimos los cánones, nos acusen de perezosos, de no hacer nuestro trabajo. Por eso preferimos contarlo todo; volcar hasta el último dato: cuanto más, mejor. Después de todo, a nadie lo van a despedir por hacer las viejas transparencias de siempre, ¿no? Pero, dime, realmente, ¿qué se espera de ti en una presentación? ¿Que comuniques tu mensaje o que cumplas con el expediente? ¿Quieres destacar o inhumarte en la mediocridad?

Haz del vacío el centro de tu obra

El espacio en blanco (o negativo) es tan importante como los elementos positivos que se ubican sobre ese espacio. El espacio en blanco es vacío, nada, proporciona armonía y equilibrio a la composición, provee el aire para que respiren los elementos de la transparencia, libera de la confusión y del abarrotamiento, ayuda a mejorar la legibilidad. Cuanto más amplio el espacio vacío, mayor el contraste de los elementos positivos situados en él. El espacio en blanco es fértil.

El espacio en blanco no tiene que ser necesariamente de color blanco. Representa el espacio alrededor del sujeto o elemento positivo de la composición. Por supuesto que puede ser de cualquier color: ayuda a definir el sujeto y la relación entre los distintos elementos positivos. Podemos aprender una vez más de la publicidad, como en los siguientes anuncios:

Colorado Department Of Transportation (CDOT): Blind spot (vía Ads of the World)

AA - Alcoholics Anonymous: Career (vía Ads of the World)

Nivea for Men: New cooling (vía Ads of the World)

Cuando se trabaja sobre el espacio negativo más que sobre el sujeto, suelen alcanzarse composiciones más equilibradas y estéticamente agradables.

Cómo abrazar el vacío en tus transparencias

El espacio en blanco es un elemento de diseño de la transparencia tan importante como el título, las listas de viñetas y los gráficos. Aunque no conlleva información en sí mismo, permite que los elementos convivan armoniosamente y que la transparencia funcione. Recordemos las palabras de Nancy Duarte en su libro “Slide:ology”:

“El valor de una transparencia no viene determinado por la cantidad de información que contiene, sino por la claridad con que comunica su mensaje.”

Cuando contemples cada una de tus transparencias, plantéate qué puedes eliminar en ellas sin que se pierda su mensaje. ¿Puedes eliminar texto? ¿Puedes eliminar una imagen? ¿Puedes eliminar leyendas, etiquetas o cuadrículas de un gráfico? ¿Puedes separar la información de la transparencia en varias transparencias? Cuando no puedas eliminar más, entonces habrás llegado a una transparencia simple, con un amplio espacio en blanco. Maximizarás el impacto con los mínimos elementos.

A continuación muestro varios ejemplos de simplificación de transparencias:

ANTES

Plantilla muy intrusiva, que deja poco espacio en el centro. Exceso de texto redundante que no aporta a la gráfica. Imagen que disminuye la legibilidad y no aporta significado.

DESPUÉS

Se ha eliminado todo lo que no contribuye a transmitir el mensaje. El espacio en blanco destaca los elementos positivos y su relación.

ANTES

Plantilla con colores desafortunados. Exceso de información textual. Gráfico muy pequeño. Clipart de relleno. Sensación de confusión y abarrotamiento.

DESPUÉS

Se ha extraído el único dato relevante y se ha mostrado junto a una fotografía, usando su espacio negativo para situarlo en una composición equilibrada.

Deja que tus transparencias respiren. Dales espacio.

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