La metáfora bumerán: ten cuidado con lo que arrojas porque puede volver contra ti

junio 28, 2012

Escuché contar en cierta ocasión la siguiente anécdota, posiblemente apócrifa:

Azafata (dirigiéndose al famoso boxeador Muhammad Ali): “Señor, ¿le importaría abrocharse el cinturón?”

Ali: “¡Soy supermán! ¡Supermán no necesita cinturón!”

Azafata: “¡Supermán no necesita avión!”

Cuando usas metáforas, corres el riesgo de que se vuelvan contra ti, como le pasó al boxeador Ali con su metáfora de supermán. Este tipo de situaciones son muy frecuentes y pueden meterte en una buena encerrona.

Leí en el blog de Francisco Alcaide la siguiente anécdota:

Un amigo del escritor Eduardo Galeano estaba impartiendo una conferencia en una universidad norteamericana, cuando terminada la exposición, un alumno le preguntó qué era la utopía. El amigo de Galeano lo explicó con una metáfora:

“La utopía es como el horizonte, uno se acerca diez metros y él se aleja diez metros; avanzamos otros cien metros y él se aleja otros cien metros; volvemos a caminar mil metros y el horizonte siempre está a la misma distancia…”.

Uno de los alumnos, con el sentido pragmático que caracteriza a los norteamericanos, le dijo:

“Pero, entonces, la utopía no sirve para nada”.

Y el amigo de Galeano cerró la metáfora:

“¿Cómo no? Sirve para caminar”.

Las metáforas constituyen un potente argumento emocional, capaces de avivar los sentimientos más básicos del auditorio. Si las usas, no se podrán contrarrestar en el terreno de la lógica, sino en el emocional. Tu metáfora puede hacer demoledor a tu argumento o puede que alguien la vuelva contra ti y te lo demuela con ella. Mide bien por tanto hasta qué punto basas el peso de tu argumentación en una metáfora.

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Si puedes decirlo con una sola palabra, no uses dos

marzo 20, 2012

“Si tienes algo que merezca la pena ser dicho, dilo brevemente y con claridad; si no, mejor que permanezcas en silencio.”

—John C. Maxwell, El poder de las relaciones

Lo sé bien porque en mis primeros años solía pasarme de tiempo sistemáticamente y sepultaba a la audiencia bajo montañas de información. Quería demostrar que “soy un profesional competente que domina mucha información, sabe de qué habla y conoce los detalles”. Y no vayas a creer que era todo puro egocentrismo. Yo también anhelaba compartir el máximo conocimiento posible sobre temas que me apasionaban: pretendía que los demás aprendieran en una hora lo que yo había tardado años en asimilar. Quería contarlo todo porque todo me parecía interesante y no veía qué podía eliminar. Había sucumbido a la Maldición del Conocimiento.

Ahora comprendo que buena parte de la culpa proviene de centrarse excesivamente en uno mismo dejando de lado los intereses y necesidades de la audiencia.

Ir directo al grano implica ahorrarse la paja

Los detalles excesivos y prolijos son como la estática de las radios, que sólo añaden ruido sin contribuir a entender mejor la emisión. Demasiado a menudo queremos contarlo todo, sin darnos cuenta de que sólo debemos contar lo relevante para la audiencia. Nos resistimos con uñas y dientes a dejar fuera materiales que nos gustan especialmente o que nos ha costado gran esfuerzo preparar, aunque no sirvan realmente a la audiencia.

“Reinicia: Borra lo aprendido y piensa la empresa de otra forma”

Los autores de Reinicia: Borra lo aprendido y piensa la empresa de otra forma ilustran este vicio de querer incluirlo todo con la analogía de una exposición en un museo:

“No se hace un buen museo poniendo todo el arte del mundo en una única sala. Eso es un almacén. Lo que hace que un museo sea grande es el material que no está en los muros. Alguien dice no. Se involucra al conservador, tomando decisiones conscientes sobre qué debería quedarse y qué irse. Existe un proceso de edición. Hay mucho más material fuera de los muros que sobre los muros. Lo mejor es un sub-sub-subconjunto de todas las posibilidades.

Es el material que dejas fuera lo que marca la diferencia. Así que busca constantemente qué cosas eliminar, simplificar, racionalizar. Quédate sólo con lo que es verdaderamente esencial. Reduce las cosas hasta que te quedes sólo con lo más importante. Después, repite el proceso. Siempre puedes añadir material más adelante si lo necesitas.”

No se trata de lo que tú sabes ni de lo a que ti te resulta interesante, sino de lo que la audiencia necesita. A la audiencia no le importa cuánto sabes hasta que no sabe cuánto le importas. Interésate por ella en lugar de hacerte el interesante. Cuenta solamente aquello que hará que la audiencia busque más.

No lo cuentes todo, despierta la lujuria por más.

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Las cinco plantas del viaje de tu presentación de ascensor

marzo 13, 2012

“El propósito de un elevator pitch no es cerrar la venta. El objetivo ni siquiera es dar una descripción corta, precisa, estilo Wikipedia, de tu proyecto. Y resulta estúpida la idea de utilizar palabras vacías y vagas para crear una insípida frase de misión. No, el propósito de un elevator pitch es describir una situación o solución tan cautivadora que, una vez acabado el viaje en ascensor, la otra persona desee escuchar más.”

—Seth Godin

El jueves pasado disfruté del gran privilegio de compartir mi experiencia y conocimiento con numerosos emprendedores sociales en Galicia. Diez entidades gallegas prestadoras de servicios sociales habían sido seleccionadas como beneficiarias de Más Social, un programa pionero con el que la Fundación Barrié y la Fundación PwC pretenden promover un modelo de acción social económicamente sostenible facilitando a las entidades medios y estrategias que optimicen las áreas de gestión, en especial la de captación de fondos. A través de un breve seminario aporté mi visión de la aplicación del storytelling a las “presentaciones de ascensor” para conseguir conectar con la audiencia, captar y mantener su atención, fomentar la comprensión y el recuerdo y, finalmente, impulsar a la acción. Posteriormente, cada una de las entidades tenía que preparar su mini-presentación en dos formatos: un minuto y ocho minutos.

En esta entrada comparto con todos vosotros mi propuesta de cinco ejes vertebradores del discurso de ascensor.

Elevator Pitch - Las cinco plantas del viaje de tu presentación de ascensor

Primera planta: Qué necesidad resuelves

¿Qué necesidad no resuelta has identificado? ¿A quién afecta esa necesidad? Dicho de otra forma: ¿quiénes serían tus clientes? ¿Cuál es el mercado?

Segunda planta: Por qué eres el más indicado para resolverla

Una idea no vale nada sin la ejecución. Lo que de verdad diferencia a unos emprendedores de otros es su capacidad para ejecutar la idea. Habla de tu equipo. Cuenta quiénes sois y qué os diferencia del resto. ¿Qué os hace únicos para resolver esta necesidad?

Tercera planta: Cómo pretendes resolverla

Explica en qué consiste tu proyecto, describe brevemente sin entrar en detalles cómo funciona tu solución. Debe quedar claro cómo planteas llevar la idea a la práctica. ¿En qué se diferencia tu solución de otras parecidas?

Cuarta planta: Qué necesitas para resolverla

¿Qué te falta para realizar tu sueño? ¿De qué recurso clave no dispones aún? Formula tu petición. Sé meridianamente claro. A veces da vergüenza pedir las cosas con franqueza. Evita las ambigüedades. Sé preciso y realista en las cantidades.

Quinta planta: Qué beneficio aportas al inversor

Tu audiencia no está formada por los usuarios de tu producto, sino por los inversores en tu proyecto. Buscas seducir a  inversores, no a clientes. ¿Qué tienes que ofrecerles? ¿Por qué deberían invertir en ti? ¿Qué sacan ellos?

Abre los ojos: el inversor busca en tu presentación razones para no invertir. No le des ninguna. El objetivo de esta presentación no es que inviertan ya, sino que queden contigo para una segunda presentación más detallada. No intentes contarlo todo. Despierta la lujuria por más.

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¿Alguna vez has tenido que hacer una presentación de ascensor? ¿Cómo la has abordado? ¿Qué resultados obtuviste?


Empieza tu presentación comunicando desde el territorio común

marzo 8, 2012

Un ejemplo extraordinario de cómo un orador puede llegar a convencer a su auditorio para hacer algo completamente contrario a su idea inicial puede encontrarse en el discurso de Marco Antonio al pueblo romano tras el asesinato de Julio César.

Marco Antonio persuadiendo al pueblo romano de la bondad de César

Según muestra la recreación cinematográfica realizada por Joseph Mankiewicz de la obra de Shakespeare y la majestuosa interpretación de Marlon Brando, Marco Antonio se dirige a los ciudadanos romanos congregados en el Foro, llevando en brazos el cadáver de César, apuñalado por los libertadores, encabezados por Casio y Bruto. Los ciudadanos rugen de alegría por la muerte del tirano después del discurso de Bruto y abuchean a Marco Antonio, el mejor amigo de Julio César. ¿Es posible imaginar un contexto más desfavorable para iniciar un discurso?

Sin que al público o a los traidores les parezca que les quiere convencer de algo, Marco Antonio tratará de persuadir a la muchedumbre de la bondad de Julio César y de incitarla a la rebelión contra los asesinos. Usando la técnica de la cortesía aparente con el enemigo, al principio de su discurso muestra un gran respeto y estima por los asesinos. Comienza obteniendo respuestas afirmativas de su audiencia para llevarlos a su terreno. Mediante preguntas retóricas hace ver al pueblo que César no era el personaje ambicioso que el honrado Bruto les había retratado. Sus repetidas alusiones a la honradez de Bruto, “pero Bruto es un hombre honrado”, que al principio granjearon la simpatía del auditorio, rápidamente se tornan en ironía.

Marco Antonio utiliza además dos recursos potentísimos: el cuerpo aún caliente de Julio César acribillado a puñaladas, que causa un profundo impacto emocional al ser mostrado; y el supuesto testamento del tirano, en el que legaba todas sus propiedades al pueblo de Roma. Ambos recursos, de fuerte carga emocional, terminan de enfurecer al pueblo contra los conjurados. Hábilmente, Marco Antonio hace uso de argumentos racionales y emocionales para, partiendo del territorio común, mover al auditorio desde la ira contra Julio César hasta la cólera contra sus asesinos.

Para mí, una de las lecciones más valiosas a extraer del discurso de Marco Antonio es que sin importar las diferencias que al principio te separen de tu audiencia, esfuérzate por encontrar los puntos de coincidencia y exponlos en primer lugar. Cuantos más síes puedas conseguir de entrada, menor será la resistencia que encuentre tu propuesta más adelante.

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Siete ideas para transformar tus presentaciones en experiencias

febrero 21, 2012

“La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo le hiciste sentir.”

—Maya Angelou

Las audiencias anhelan mayor participación. Está quedando obsoleto el modelo de comunicación unidireccional en el que un ponente omnisciente sube al estrado para impartir conocimiento a sus ignorantes súbditos cual monarca absolutista. Estar sentado muy quieto escuchando a un ponente hablar no es el mejor marco de aprendizaje. Las audiencias quieren participar, no ser espectadores pasivos. Ha nacido el transceptor.

Las presentaciones son cada vez más conversaciones. La audiencia tiene mucho que aportar. Comprométela activamente en la cocreación de tu presentación. Toda presentación debería ser una experiencia para el disfrute y enriquecimiento de todos. Permite a la audiencia formar parte activa en ella. No hables tanto y escucha más. Aprende a leer sus rostros. Si no se involucran en tu presentación, no los culpes a ellos: tú eres el único responsable.

Co-creación - Siete ideas para transformar tus presentaciones en experiencias

¿Cómo puedes animar a la audiencia a que participe? Se me ocurren al menos siete ideas muy potentes:

  1. Con preguntas de todo tipo: preguntas retóricas que no esperan respuesta, pero que les permiten reflexionar; preguntas cerradas que se responden levantando la mano; preguntas abiertas que se responden de forma más elaborada; etc. Cuando preguntes deja la respuesta abierta, no se trata de expresar interrogativamente tus propios pensamientos.
  2. Poniéndolos en movimiento: las presentaciones tradicionales producen un efecto sedante en la audiencia. Inventa actividades que les obliguen a mover su cabeza y también sus pies, como las que reseñé en esa entrada.
  3. Actividades de grupo: juegos de rol, sesiones de brainstorming, juegos de construcción, dibujos, grupos de discusión, tareas informáticas, estudios de caso, seguro que puedes inventar actividades sencillas que puedan realizarse en muy poco tiempo y que requieran que unos miembros de la audiencia hablen y se relacionen con otros. En el magnífico libro Gamestorming encontrarás un extenso listado de ideas y pautas para orquestar actividades de grupo.
  4. Haciendo pausas: las pausas en tu discurso ayudan a que la audiencia interiorice los contenidos y los haga suyos.
  5. A través del backchannel: abre el backchannel a la participación de la audiencia para que te hagan preguntas, para que añadan información o complementen tus datos, para crear encuestas y votaciones, para proponerles desafíos o retos que podrán resolver colaborativamente, para ofrecer materiales adicionales, etc.
  6. Sacándolos al escenario: igual que los magos siempre sacan algún voluntario de entre el público, podrás en ocasiones compartir el escenario con miembros de la audiencia para escenificar situaciones, realizar entrevistas o ilustrar puntos clave de tu presentación.
  7. Con juegos: agudeza visual, memoria, destreza manual, conocimientos generales. Hay montones de vídeos, tests visuales y sencillos experimentos que puedes realizar en grupo para el disfrute de todos y que ayudarán a que tu mensaje cale y se interiorice.

La audiencia nunca se duerme cuando está en el centro de la experiencia. ¡Energiza a la audiencia!

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El orden de las ideas sí altera el resultado de la presentación

enero 24, 2012

Recientemente vi en TED la charla del antropólogo Simon Sinek en la que ponía de manifiesto con una claridad brutal la importancia de presentar las ideas y los hechos en el orden correcto.

https://ted.com/talks/view/id/848

Start with Why: How Great Leaders Inspire Everyone to Take ActionEn su libro Start with Why: How Great Leaders Inspire Everyone to Take Action defiende la necesidad de empezar la comunicación por el POR QUÉ antes de por el QUÉ. Nos invita a considerar la forma incorrecta como la mayoría de empresas hacen presentaciones. Habiendo oído que eres un potencial buen cliente, te sientan al otro lado de la mesa y empiezan a hablarte:

Hacemos grandes ordenadores.
Están bellamente diseñados y son fáciles de usar.
¿Quieres comprar uno?

Están tratando de probar su valor sin explicar POR QUÉ existen en primer lugar. Tienes que hacer algo más que lucir CV para que alguien te encuentre atractivo. QUÉ haces no convence a la gente: la gente se deja convencer por el POR QUÉ haces lo que haces, y QUÉ haces es una prueba tangible de POR QUÉ lo haces. Hasta que empiezas con el POR QUÉ, la gente sólo tiene tus características y beneficios racionales.

Empieza con el POR QUÉ

Empieza con el POR QUÉ

  • El POR QUÉ es tu propósito: tu motivación para actuar.
  • El CÓMO son tus principios: las acciones específicas para realizar el POR QUÉ
  • El QUÉ son tus resultados: formas tangibles para traer tu POR QUÉ a la realidad.

Compara la charla anterior con esta presentación alternativa:

En todo lo que hacemos, pensamos en cambiar el status quo. Creemos en pensar de forma diferente.
La manera como desafiamos el status quo es haciendo que nuestros productos estén bellamente diseñados y sean fáciles de usar.
Y da la casualidad de que hacemos grandes ordenadores.
¿Quieres comprar uno?

Mismo contenido, diferente estructura, ¡y resultados completamente diferentes! La gente no compra lo que haces, compra el por qué lo haces.

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¿Qué importancia das en tus presentaciones al POR QUÉ de tu empresa o actividad personal?


La técnica del chunking para organizar el contenido de tus presentaciones

octubre 27, 2011


Chunking: Técnica de combinar muchas unidades de información en un número limitado de unidades.

Principios universales de diseño

En Real Leaders Don’t Do PowerPoint, Christopher Witt propone una técnica sencilla para rellenar el contenido de cada uno de los módulos en los que puedes partir tu presentación. En cada uno de esos módulos sugiere introducir uno o más de los siguientes elementos:

  • Afirmaciones: Son declaraciones sencillas que resumen tu punto de vista sobre un tema concreto. Cada una de tus premisas, ideas clave o puntos principales es una afirmación. El mensaje nuclear de tu presentación es una afirmación. Deberían caber en la parte de atrás de tu tarjeta de presentación.
  • Evidencias: Explican, apoyan o prueban tus afirmaciones. Apelan al intelecto. Deben ser claras, relevantes para tus afirmaciones y creíbles para tu audiencia. Los tipos de evidencia más frecuentemente utilizados son las estadísticas, los resultados de encuestas, las definiciones, las demostraciones, las citas y testimonios de autoridades reconocidas, los gráficos y diagramas, y las noticias.
  • Ilustraciones: Muestran tus afirmaciones en acción. No prueban nada, simplemente poseen el poder persuasivo de la imaginación y la emoción trabajando a tu servicio. Las ilustraciones son para muchas audiencias más convincentes que las evidencias. Ciertamente, son más influyentes. Entre las ilustraciones se incluyen las historias, las anécdotas, las citas, los objetos, las demostraciones, los chistes, las imágenes, las fotografías, la música, las canciones, las viñetas cómicas, la magia, los papelógrafos, las transparencias, etc.
  • Participación de la audiencia: Involucras a la audiencia directamente, lo que la mantiene activa y comprometida. Respetas su conocimiento, experiencia y pensamientos y la conviertes en cocreadora de la presentación. Las formas más comunes de participación son las preguntas y respuestas, las discusiones y proyectos en grupo, la resolución de problemas, las encuestas, bailes, canciones, juegos, magia, movimiento e improvisación.

Una vez que se comprenden estos cuatro bloques de construcción, se pueden elaborar los bloques de la presentación combinándolos de formas variadas. Por ejemplo, una presentación breve podría constar de un bloque de introducción, de tres a cinco bloques de cuerpo, y un bloque de conclusión.

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8 tipos de evidencias para prestar credibilidad a tus presentaciones

junio 9, 2011

El incomparable Mulá Nasrudín

Un vecino de Nasrudín fue a visitarlo.

“Mulá, necesito que me preste su burro”.

“Lo lamento”, dijo el Mulá, “pero ya lo he prestado”.

No bien terminó de hablar, el burro rebuznó. El sonido provenía del establo de Nasrudín.

“Pero, Mulá, puedo oír al burro que rebuzna ahí dentro”.

Mientras le cerraba la puerta en la cara, Nasrudín replicó con dignidad:

“Un hombre que cree en la palabra de un burro más que en la mía no merece que le preste nada”.

—Idries Shah, “Las ocurrencias del increíble Mulá Nasrudín

Una buena presentación va más allá de la mera transmisión de información. Como afirma Nancy Duarte en su libro Resonate:

“No es la información en sí misma lo que importa, sino el impacto emocional de esa información”.

Es necesario exponer hechos en una presentación, acompañados de un atractivo emocional. Recordemos que las personas raramente actuamos basándonos exclusivamente en la razón.

Encontrar el equilibrio entre la exposición analítica y emocional es difícil. Si llevas tu presentación en exceso hacia uno de ambos extremos, verás resentida tu credibilidad. En esta entrada comparto 8 tipos de evidencias que puedes utilizar en tus presentaciones para hacerlas más persuasivas sin abusar ni de la lógica ni de la emoción, sino con una carga de ambas.

La credibilidad nace del equilibrio entre lógica y emoción

1. Muestras: Puedes llevar muestras de tu producto o de un artículo representativo. Si es muy pequeño y la audiencia muy grande, tendrás que mostrarlo a través de un primer plano en una gran pantalla. Si resulta adecuado, puedes hacerlo circular entre los miembros de la audiencia.

2. Ejemplos: Ilustran un concepto teórico con una historia del mundo real o realización práctica, de manera que se asimila mejor la teoría. Ayudan a fijar ideas, ya que acercan el concepto transmitido a la realidad vivida. Según John Medina, autor de Brain Rules:

“La información se procesa mejor si se puede asociarse inmediatamente con información ya presente en nuestro cerebro”.

3. Estadísticas: Nos han enseñado que la mejor forma de ofrecer evidencia de algo es con estadísticas. Los hermanos Heath en su libro Made to Stick nos advierten de sus peligros:

“Las estadísticas rara vez poseen sentido por sí mismas. Debería usarse para ilustrar una relación. Es más importante que la gente recuerde la relación que el número.”

Para insuflar vida a las estadísticas, éstas pueden contextualizarse en términos más humanos, más cotidianos. Humanizar las estadísticas confiere al argumento más impacto.

4. Demostraciones: Dramatizan el contenido de tu presentación. Hoy en día son muy populares las demos de programas informáticos. Por supuesto, no tienes por qué limitarte a las demostraciones de software. Plantéate siempre si puedes hacer una demostración de tu producto o servicio delante de la audiencia.

5. Ilustraciones: Ponen en acción tus afirmaciones. Aunque no lleguen a probar nada realmente, como afirma Christopher Witt, autor de Real Leaders Don’t Do PowerPoint:

“Cuentan a su favor con el poder persuasivo de la imaginación y de las emociones. Las ilustraciones son para la mayoría de audiencias más convincentes que las evidencias. Son ciertamente más influyentes”.

Entre las ilustraciones más poderosas puedes servirte de historias (mejor cuanto más personales), anécdotas, citas, chistes, proverbios, refranes, imágenes, fotografías, música, canciones, viñetas, magia, etc.

No eres tú quien decide quién o qué es creíble, sino la audiencia” - Chris Witt

6. Testimonios de expertos: Puedes transferir a tus argumentos la autoridad y credibilidad de un reconocido experto en la materia si se ha manifestado acerca de tu producto, servicio o idea. Puedes citar sus palabras, o mostrar un vídeo de su testimonio, o incluso subirlo contigo al escenario. En su defecto, siempre se puede esgrimir un periódico, revista o libro donde aparezca el testimonio que apoya nuestro argumento lógico.

7. Analogías: Las analogías invocan conceptos que la audiencia ya posee haciendo posible que comprenda mensajes complejos. Constituyen un medio ideal para superar la Maldición del Conocimiento. Están íntimamente ligadas con las metáforas.

8. Datos: Los datos suelen presentarse en tablas y gráficas, normalmente desprovistos de emoción. Para que apoyen la lógica de tu razonamiento, contextualízalos, personalízalos, dales vida. Cuenta la historia que esconden. Ofrece siempre en primer lugar la gran foto y luego adéntrate en los detalles. Si abusas de los datos, no sólo no convencerás, sino que puedes abrumar a la audiencia y causar el rechazo.

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Qué poner en la última transparencia de tu presentación

mayo 10, 2011

El infame clipart

La inmensa mayoría de presentaciones terminan con una transparencia con un gigantesco “Gracias” o “¿Preguntas?” u algún otro mensaje irrelevante similar. Piénsalo bien: ¿qué aporta a tu presentación una transparencia semejante? ¿Quieres que esa transparencia sea la última imagen con la que se quede la audiencia? Además, si tras tu presentación se abre un turno de preguntas, es posible que esa transparencia quede en pantalla durante toda su duración. ¡Qué desperdicio! Estás desaprovechando ese espacio para cumplir uno de los objetivos fundamentales de tu presentación: ¡que recuerden tu mensaje!

¿Te preocupa que puedas parecer desagradecido? ¡No lo serás! Tú mismo debes decir “Gracias” con tus propias palabras acompañadas de un gesto afable. No hay ninguna necesidad de repetir esa palabra en una transparencia. Tampoco hay necesidad de una transparencia con un gigantesco signo de interrogación y no digamos ya usando clipart. El moderador de la sesión o tú mismo podéis abrir el turno de preguntas con “¿Quién se anima a hacer la primera pregunta?” o invitaciones similares, tal y como expliqué en los 21 trucos para salir airoso de la sesión de preguntas y respuestas. ¿Ponerlo en la transparencia? ¡Jamás!

Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma

La audiencia se encuentra más receptiva al principio y final de la presentación, cuando su atención es máxima. En cuanto percibe que tu charla se acerca a su fin, vuelve a prestarte toda su atención. Por este motivo, la transparencia de conclusión es la más importante de toda tu presentación: resume tu mensaje principal y goza de máxima atención. Y por lo tanto, deberías esforzarte por que estuviera proyectada el máximo tiempo posible.

Cuando estás planificando una presentación, plantéate escribir en una sola frase, con sujeto, verbo y predicado, la idea fundamental que deseas transmitir, aquella que quieres que la audiencia se lleve a su casa. Deberás dejarla muy clara al inicio de tu charla, apoyarla con argumentos, evidencias y hechos a lo largo de la misma, y remacharla al final.

Contempla la última transparencia como una oportunidad de oro para reforzar la transmisión del mensaje nuclear de tu presentación. Pon en ella esa frase que resume toda tu charla, con un mensaje cuidadosamente formulado. De esa manera, mientras tú aún permanezcas sobre el escenario respondiendo preguntas, la audiencia podrá releer y absorber tu conclusión.

“Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma” - Daniel Kahneman

Debes ser recordado

Aprovecha también para poner en esa última transparencia la dirección de tu página web o tu nick de Twitter u otro dato similar. La audiencia no suele prestar mucha atención mientras te presentan. Después de todo, aún no sabe cómo será tu charla. Claro que al terminar, si tu presentación los ha embelesado, entonces se preguntarán: ¿quién era éste? Si dejas en esa última transparencia un dato de contacto, le prestarán más atención que al principio.

¡Remata todas tus presentaciones con una gran conclusión!

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Cómo concluir con fuerza una presentación

abril 19, 2011

La conclusión de una presentación constituye su momento culminante

“Muchos oradores no necesitan introducción. Lo que necesitan son conclusiones.”

—Christopher Witt

La conclusión de una presentación constituye su momento culminante, es el gran recordatorio del tema tratado. Proporciona el mensaje para llevar a casa, a menudo lo único que será recordado de toda la charla. Determina la impresión final y el impacto que tu presentación tendrá sobre la audiencia.

Una vez terminado el cuerpo de tu intervención, conviene poner de nuevo el trabajo en perspectiva mostrando una vez más la gran foto. Así se le ayuda a la audiencia a apreciar mejor el trabajo dentro de un contexto más amplio. Se le debe avisar a la audiencia de que el cuerpo de la presentación ha llegado a su fin y de que ahora se encuentra en la tercera y última parte.

No diluyas las ideas importantes de tu presentación

La conclusión de una presentación siempre debería ser firme y decisiva. La conclusión debería reducirse a una única frase concisa, que incluya la idea clave de la presentación y tu punto de vista. Esta frase debería formularse cuidadosamente, memorizarse bien y ensayarse repetidamente.

Las dos frases más importantes de una presentación son aquella con la que la inicias y aquella con la que la terminas. Tristemente, casi nadie las prepara: las improvisan sobre la marcha con pobres resultados. A menudo, las presentaciones terminan con varias transparencias de conclusiones. Es imposible para una audiencia absorber una lista de conclusiones.

“Termina a tiempo y con una nota clara y resonante” - Robert R. H. Anholt

La conclusión debería consistir en una única frase

Esta frase que encapsula la idea final de tu presentación debe expresarse enfáticamente. Así como el énfasis debe estar presente en los momentos clave de la presentación, la conclusión es el momento clave por antonomasia. Leer unas transparencias llenas de listas de viñetas constituye lo opuesto a una buena conclusión.

Recurre a tus mejores armas de expresión de entusiasmo. Puedes reforzar la conclusión con tu lenguaje corporal: acercándote al público, sonriendo sinceramente, mediante un gesto inclusivo de los brazos, … Siempre y cuando contribuya a reforzar el mensaje y fomentar su recuerdo, estará bien empleado.

La conclusión es el colofón, el broche de la presentación

Una vez expresada la conclusión, debes decir “Gracias” o similar y callarte. Punto. Todo lo que digas de más distraerá a la audiencia de la conclusión final y dañará la presentación. La conclusión debería delimitar con toda claridad el final de la presentación.

Nunca termines diciendo “Bien, y eso es todo” o “Bueno, con esto he terminado, espero que hayan entendido” o finales igualmente desafortunados. Utiliza un final con gancho.

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