El poder de la representación visual de las ideas

octubre 14, 2009

Mark Smiciklas es un bloguero visual. ¿Qué significa eso? Que las entradas de su blog no consisten en texto, sino que constan únicamente de unos estupendos gráficos muy inspirados e ingeniosos. Mark posee una extraordinaria capacidad para captar la esencia de las cosas y mostrarla para iluminación de todos de forma visual y además divertida, lo cual las vuelve más memorables aún. En lugar de usar una servilleta, al estilo divulgado por Dan Roam (ganador del concurso de presentaciones) en su libro “The Back of the Napkin”, aunque siguiendo la misma filosofía, Mark crea los gráficos con un programa de diseño, manteniéndolos esclarecedoramente simples.

A Day in the Social Media Life of Chris Brogan, Intersection Marketing Blog

Normalmente, sus gráficos vienen acompañados de un corto texto para hacerlos comprensibles, pero mínimo, ya que se entienden bastante bien por sí mismos. Mark Smiciklas constituye un ejemplo de primera de pensamiento visual aplicado. Aunque sus gráficos tratan sobre el marketing, nos resultarán sin duda alguna una fuente de inspiración para todos nosotros la próxima vez que nos enfrentemos en una presentación al reto de mostrar ideas complejas de manera simple. Comunicar es conseguir que la imagen que tienes en tu cabeza pase a las cabezas de los que te escuchan.

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Presentando desde una servilleta

septiembre 24, 2009

La clave es la servilleta (the back of the napkin) por Dan Roam¿Quién no ha utilizado alguna vez una servilleta en un bar para explicarle a otra persona cómo funciona algo o en qué consiste un proyecto? Dan Roam ha elevado a la categoría de ciencia el arte de solucionar problemas y vender ideas a través de sencillas imágenes dibujadas sobre el papel. Se trata de la ciencia del pensamiento visual (visual thinking), definido por el propio autor a modo de charla de ascensor de la siguiente manera:

“El pensamiento visual implica aprovecharse de nuestra capacidad innata para ver, tanto con nuestros ojos como con el ojo de nuestra mente (imaginación), para descubrir ideas que de otra forma permanecerían ocultas, desarrollar esas ideas rápida e intuitivamente y después compartir esas ideas con otras personas de manera que simplemente ‘lo cojan’”.

La premisa tras el libro de Roam “The Back of the Napkin” (traducido al español como “La clave es la servilleta”), es bien sencilla: si tienes a mano un lápiz y un pedazo de papel, puedes servirte del pensamiento visual para elaborar complejas ideas.  Podemos usar la simplicidad e inmediatez de las imágenes para descubrir y aclarar nuestras propias ideas y usar esas mismas imágenes para clarificar nuestras ideas a otras personas, ayudándoles a descubrir en el proceso algo nuevo para ellas.

Roam cree firmemente que cualquier problema puede clarificarse con una imagen y cualquier imagen puede crearse utilizando el mismo conjunto de sencillas herramientas y reglas.

Las herramientas no son sino nuestros ojos, nuestro ojo mental (la imaginación) y la coordinación entre ojo y mano. Estas herramientas innatas pueden complementarse con unos accesorios bien simples: lápiz y papel o bien rotulador y pizarra. Nada de complicados gráficos por ordenador.

Partiendo de estas herramientas básicas, posteriormente el autor elabora un sistema de reglas:

  • Un proceso compuesto de cuatro pasos para explotar el pensamiento visual: mirar, ver, imaginar, mostrar.
  • La mejora de las tres herramientas biológicas ya mencionadas necesarias para el pensamiento visual.
  • Seis formas de ver, conocidas en narrativa y periodismo como las seis W, que nos ayudan a seleccionar lo importante: quién (Who), qué (What), cuándo (When), dónde (Where), cómo (hoW) y por qué (Why).
  • Cinco preguntas para añadir claridad visual a nuestra idea con el fin de comunicarla óptimamente a la audiencia: simple vs elaborada, calidad vs cantidad, visión vs ejecución, atributos individuales vs comparación, cambio vs status quo.

El libro viene además acompañado de una página web muy cuidada y completa, The back of the napkin, la cual condensa la información del propio libro de manera más acorde con los principios que predica.

En definitiva, se trata de una obra de la cual extraeremos para nuestras presentaciones ideas e inspiración que nos ayuden a pensar visualmente y a expresar y comunicar mejor nuestras ideas con gráficos sencillos, pero eficaces.

Bonus:  Tras la publicación del libro, Dan Roam escribió un opúsculo titulado “Los diez mandamientos y medio del pensamiento visual”, que puede descargarse gratuitamente en PDF desde la web de ChangeThis.

FICHA TÉCNICA

Autor: Dan Roam
Título: La clave es la servilleta
Editorial: Norma
Páginas: 304
Año: 2009
Lo mejor: Con sencillez y frescura presenta los principios básicos del pensamiento visual, inspirándonos para comunicar ideas gráficamente sin necesidad de ser unos artistas del Photoshop, aportando consejos de gran aprovechamiento para nuestras próximas presentaciones.
Lo peor: Extremadamente largo para lo que cuenta, demasiado elaborado y complejo, con proliferación de reglas y pasos, todo ello en franca contradicción con la premisa de partida del libro de usar el pensamiento visual para comunicar ideas. A ratos aburrido y repetitivo.
Dónde comprarlo: Amazon.com :: Amazon.es


Tu gran idea en 5 minutos

enero 16, 2009

La prueba del ascensorImagínate la siguiente situación: tienes programada a las 10.00 h una presentación para exponer tu gran idea germen de una futura empresa a un importante inversor. Al entrar en su despacho lo encuentras poniéndose el abrigo y te dice: “Lo siento mucho, pero debo salir inmediatamente. Cuénteme su idea mientras bajamos a mi coche”. ¡Horror! Debes explicar tu mensaje a una persona decisiva durante el trayecto desde su despacho hasta el garaje, trayecto que en el caso mejor os llevará a lo sumo cinco minutos. ¿Podrías condensar en tan breve tiempo y sin transparencias tu presentación planificada para 45 minutos apoyada por un impresionante despliegue pirotécnico en PowerPoint?

El iWeekend llega a Madrid

Hoy, cincuenta emprendedores procedentes de toda España se reunirán en el Ayuntamiento de Madrid con motivo de la celebración del iWeekend para enfrentarse a la misma tesitura, conocida en el mundo anglosajón como elevator’s pitch. Estos emprendedores deberán realizar una presentación desnuda de un máximo de cinco minutos de duración, sin apoyo multimedia, armados únicamente con el poder de persuasión de su palabra y la fuerza creativa de sus ideas.

El problema de la mayoría de las presentaciones es que se pretende decir demasiado en demasiado poco tiempo. Como resultado, la audiencia recibe más información de la que desea, necesita o puede asimilar. El escenario inmisericorde descrito fuerza a clarificar el mensaje y hacer el contenido ajustado y simple. No hay tiempo para introducciones erráticas sin foco. No hay tiempo para historias, anécdotas, estadísticas, datos, cualquier elemento que no venga al caso. No hay tiempo para proporcionar detalles irrelevantes. El mensaje o se hace simple o no llega. Los ponentes deben esforzarse por encontrar cuál es su mensaje fundamental y expresarlo de manera que sea comprendido sin ambigüedades por la audiencia. Si no van directos al grano, no llegan a ningún sitio.

La próxima vez que prepares una presentación acuérdate de estos emprendedores y hazte la siguiente pregunta: ¿Sería capaz de sintetizar mi presentación en cinco minutos y sin PowerPoint? Puede que nunca te veas ante semejante reto, pero qué duda cabe que te beneficiarás enormemente de este ejercicio. Te ayudará a ver con claridad cuál es el mensaje fundamental de tu presentación y cuáles son los detalles secundarios. En palabras de Javier Reyero: “La síntesis es un proceso de renuncia y selección admirada por todos”. El buen orador se queda con lo imprescindible (selecciona) y elimina lo intrascendente (renuncia). Sólo así consigue comunicar su gran idea incluso en sólo cinco minutos.

Sintesis

¡Suerte a todos los emprendedores que esta tarde compartirán su gran idea con nosotros en el iWeekend!

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De montañas y ríos: una exploración de las perspectivas comparativas

octubre 21, 2008

Cuando debemos comparar datos, siempre nos enfrentamos al desafío de cómo hacerlo eficazmente, de manera que las relaciones queden claras y se comuniquen con nitidez a la audiencia. Normalmente, una de las formas más eficaces de comparar cantidades es mediante los gráficos: de barras, circulares, lineales, logarítmicos, etc. Con este tipo de gráficos se corre el riesgo de perder el contexto a beneficio de acentuar las comparaciones cuantitativas.

Esta preocupación aquejó igualmente a los ilustradores de atlas del siglo XIX, quienes, de formas muy creativas, se esforzaron en mostrar en sus diagramas topográficos las comparaciones entre las longitudes de los distintos ríos y las alturas de las distintas montañas. Lo resolvieron con gran éxito mediante las perspectivas comparativas. A continuación se muestran varias fotografías de estas hermosísimas ilustraciones. Pueden encontrarse muchas más en River Deep Mountain High.

“Comparative Heights of the Principal Mountains and Lengths of the Principal Rivers of The World”, ilustrado por W. R. Gardner en 1823.

“Comparative Heights of the Principal Mountains and Lengths of the Principal Rivers of The World”, ilustrado por W. R. Gardner en 1823.

A Comparative View of the Principal Waterfalls, Islands, Lakes, Rivers and Mountains in the Western Hemisphere, John Tallis & Co., 1850.

"A Comparative View of the Principal Waterfalls, Islands, Lakes, Rivers and Mountains in the Western Hemisphere", John Tallis & Co., 1850.

A comparative view of the lengths of the principal rivers of Scotland, John Thomson, 1831.

"A comparative view of the lengths of the principal rivers of Scotland", John Thomson, 1831.

Obsérvese cómo los ríos aparecen dibujados en los distintos diagramas con todo lujo de detalles, incluyendo planicies, lagos y otros accidentes de las cuencas fluviales. El diagrama, más allá de un mero gráfico de barras decorado, consigue transmitir y comparar no sólo la longitud sino la hidrografía de cada río.

Tal vez con menos éxito, debido a la excesiva estilización de las montañas y a su apiñamiento, el ilustrador busca también comparar las alturas de las distintas montañas, brindando menos detalles de su orografía.

En cualquier caso, esta mirada atrás al pasado de la representación visual de la información seguro que puede inspirarnos en el futuro cuando encaremos al reto de comunicar datos de manera cautivante y memorable.

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El Arte de Presentar

septiembre 12, 2008

Kevin Mitnick, el hacker más famoso del mundo, visitó Galicia durante la primera semana de junio de 2003. En presencia de un auditorio abarrotado, subió al escenario donde le esperaba su portátil. Su objetivo no era atacar delante de las cámaras ningún ordenador gubernamental ni reventar ningún sistema de inteligencia, sino dar una conferencia sobre El Arte del Engaño, del cual llegó a ser maestro consumado. Ilustró con jugosas historias tomadas de su oscuro pasado como hacker de qué manera la ingeniería social puede hacerse con contraseñas y penetrar en sistemas informáticos; habló con pasión de cómo vencer los engaños en las empresas; con bromas y una presentación muy bien diseñada consiguió meterse al público en el bolsillo desde los primeros minutos. Cuando después de una hora terminó su charla, nos quedamos con la sensación de “¿Ya está? ¿No pueden dejarle hablar otra hora más?”, como el niño al que se le ha terminado el helado.

¿Alguna vez has tenido esa misma sensación de perder la noción del tiempo absorbido completamente escuchando una presentación? Seguro que sí, aunque no suele ser lo habitual. Se nos ha arraigado la creencia de que las presentaciones, especialmente las científicas y de negocios, deben ser “serias”. Y “serio” es normalmente sinónimo de “aburrido”: transparencias y transparencias saturadas de cifras, gráficos y tablas. El entretenimiento queda para las salas de cine y de teatro. ¡Nada más lejos de la realidad! Del mismo modo que antiguamente se creía que todo lo placentero era pecado, hoy día existe el prejuicio de que si una presentación entretiene, entonces no puede transmitir información veraz ni profundidad de contenidos. Sin embargo, no existe ningún motivo por el que una presentación rigurosa no pueda resultar entretenida. Un buen presentador es como un buen artista: si domina su arte, será capaz de conectar con su público y mantenerlo pendiente de sus palabras, de principio a fin. Toda presentación es un acto creativo. En él se busca comunicar al público un mensaje. Si este mensaje no llega a la audiencia, todos los datos y ecuaciones del mundo no lo arreglarán.

El primer paso para transformarnos en buenos comunicadores consiste en comprender que presentar es un arte. Ahora bien, contrariamente a lo que uno pudiera creer, se trata de un arte al alcance de todos y no sólo de unos pocos genios superdotados. La experta en comunicación Suzanne Bates nos proporciona palabras de aliento: “Las dotes del orador no vienen con los genes, sino con la preparación”. ¡Hay esperanza! Posiblemente, si no poseemos el don, no llegaremos a ser oradores excepcionales. Ni falta que hace. Lo que de verdad importa es que todos podemos llegar a ser mejores comunicadores de lo que somos ahora si nos liberamos de todas las ideas aprendidas sobre cómo “deben” ser las presentaciones y de las opiniones establecidas que encorsetan nuestra creatividad.

“El Arte de Presentar” nace con la vocación de ayudar a todos los profesionales que durante el desempeño de sus funciones deban comunicar en público a diseñar y presentar trabajos de una forma cautivante y visualmente atractiva, de manera que su mensaje se comunique sin obstáculos a la audiencia. Las entradas de este blog aportarán pautas, ejemplos y consejos para ayudarnos a liberar nuestras mentes de la carga de lo convencional en el mundo de las presentaciones.

Ojalá sus contenidos sirvan para contribuir al cambio de mentalidad con respecto a lo que debe ser una buena presentación y nos ayuden a todos a mejorar nuestras habilidades de comunicación. El controvertido y provocador publicista Paul Arden lo expresó magistralmente: “No des una charla. Monta un show”. El día en que llegado el momento de hablar ante una audiencia disfrutemos haciéndolo y la audiencia disfrute escuchándonos, nos habremos transformado en maestros del arte de la presentación.

¡Bienvenidos a “El Arte de Presentar”!


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