12 razones por las que adoramos las listas de viñetas

enero 19, 2012

“No vivimos nuestras vidas en listas de viñetas; la vivimos en imágenes e historias.”

—Cliff Atkinson, Beyond bulletpoints

Hay a quien se le llena la boca hablando en contra del PowerPoint y de las listas de viñetas, y hete aquí que luego, cuando les ves presentar, ¡resulta que las usan! Después me vienen con todo tipo de autojustificaciones: que si no me dio tiempo, que si no dominaba el tema, que si total como no me pagaban, … ¡qué sé yo!

Así que me he parado a reflexionar por qué a pesar de que todo el mundo dice que no hay que usar listas de viñetas, lo cierto es que (casi) todo el mundo las sigue usando.

¿Usan tus transparencias esta plantilla?

BUSCANDO SEGURIDAD

1) No me quedo en blanco: Como todo está en las transparencias, acudo tranquilo ya que no necesito ni preparármelo.

2) No me olvido de ningún punto importante: Como todo el texto está en las transparencias, basta con leer.

3) Me siento seguro en otros idiomas: Leo y punto.

4) No quedo como un vago: Mira cuánta letra, está claro que he hecho mis deberes, ¿no?

POR PEREZA

5) No tengo que esforzarme: Puedo crear una presentación en menos de una hora copiando y pegando de aquí y de allá.

6) Mato dos pájaros de un tiro: Creo presentaciones para proyectar en la pantalla y documentos para repartir a la audiencia, todo de una tacada.

7) Puedo reutilizar material de otras transparencias mías o de cualquiera: Bienvenido, Frankenstein.

8) No tengo que pensar: Me limito a añadir transparencias hasta que considere que con el material reunido lleno los minutos que me han asignado.

9) No tengo que saber de diseño: Uso la plantilla corporativa o alguna de las que vienen con el programa y tiro millas.

EN ARAS DE LA UNIFORMIDAD

10) No destaco al hacer lo que todos: No llamar la atención es más seguro. La línea que separa la excelencia del ridículo es muy delgada.

11) No me arriesgo al adoptar el esquema ampliamente aceptado: Nadie la ha cagado por usar listas de viñetas, ¿verdad?

12) Hago lo que todo el mundo: Así quedo bien con todos.

Qué queréis que os diga. Bajo mi punto de vista, las listas son para ir a hacer la compra, no para hacer presentaciones ni expresar ideas.

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Y tú, ¿usas listas de viñetas? En tu sector, ¿todo sigue igual? ¿Hay casos en las que las ves útiles?

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¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?

marzo 10, 2011

A menudo me preguntan: “¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?”, y yo maliciosamente respondo: “¿Por qué no ninguna?”. ¿Por qué usar transparencias repitiendo con texto todas y cada una de las frases del ponente? Para mucha gente la respuesta es el miedo: las transparencias funcionan como una red de seguridad para nuestras presentaciones.

Idealmente, las transparencias actúan como unos prismáticos. Éstos los usamos cuando queremos ver un objeto lejano, pero jamás los llevamos puestos todo el tiempo. De igual modo, las transparencias deberían amplificar tu mensaje, no repetirlo constantemente. Si no lo mejoran, entonces no aportan nada, sólo distracción, y deberían eliminarse. Cuando tus palabras no alcancen para explicar un concepto o idea, entonces sí, usa transparencias:

las transparencias deberían amplificar tu mensaje,  no repetirlo constantemente

Tú eres el visual número uno de tu presentación

Nos han enseñado desde niños a tomar notas en lugar de prestar atención. Como presentador, tus acciones sobre el escenario deberían demandar atención. Si pones una transparencia llena de texto, estás invitando a la audiencia a leer y tomar notas. Su atención no puede dividirse: o prestan atención a la transparencia o te la prestan a ti, pero es imposible prestar atención a los dos simultáneamente. Sobre el escenario, tú debes ser el protagonista y no PowerPoint.

Si las vas a usar, crea transparencias visualmente atractivas, con poco texto, idealmente no más de 100 caracteres. Si usas frases cortas, serán fácilmente tuiteables. Si el diseño de tu transparencia es impactante, algunos asistentes incluso la fotografiarán y la retransmitirán a través del backchannel. Y asegúrate de que todas tus transparencias pasan el Test de la Mirada. Aprende de maestros de las presentaciones como Steve Jobs. Ellos te enseñarán a abrazar el vacío.

Tú eres el protagonista y no PowerPoint

La pregunta correcta no es cuántas transparencias debería tener tu presentación, sino cuál es la historia que quieres contar. Las presentaciones extraordinarias casi nunca lo son por sus transparencias, sino por la personalidad del orador y la historia que tiene que contar.

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Si quieres que tus presentaciones tengan éxito, no busques contentar a todos

junio 8, 2010

Este fin de semana pasado viajé a Alemania invitado a la boda de unos amigos en un pintoresco pueblecito de la región de Turingia. Después de la copiosa cena llegaron los bailes. Tras el consabido vals, comenzaron a pinchar música indefinible aparentemente de los años 60, algo totalmente imbailable, al menos desde nuestros parámetros culturales españoles. Pasaban y pasaban las canciones y allí no había quien se animara a salir a la pista de baile, ni españoles ni alemanes. En el momento de máxima afluencia, conté sólo tres parejas moviéndose tímidamente de aquí para allá. Yo esperaba impaciente el momento en que pusieran música normal, pero como no llegara tal momento, pregunté a una alemana cuándo iban a poner música variada y bailable. Me explicó que en Alemania son muy respetuosos con los mayores y en consecuencia ponían una música ni demasiado antigua, para que así pudieran bailarla los jóvenes, ni demasiado moderna, para que así también se animaran los mayores. El resultado fue una música que no bailamos ni jóvenes ni mayores.

No podemos contentar siempre a todos. Por desgracia, desde niños nos han educado en este sentido. El día en que nos enseñaron que no debíamos colorear fuera de la línea, que no debíamos jugar con la comida, que no debíamos hablar con extraños, aprendimos que debemos agradar, que debemos encajar, que debemos responder a las expectativas sobre nosotros. En definitiva, aprendimos a amoldarnos. Desde entonces intentamos contentar a todos, ser respetuosos, hacer lo que todos esperan para recibir su aprobación: jugar sobre seguro. Pero, ¿quieres ser nada más que otro ladrillo en el muro?

Una presentación a gusto de todos es una presentación a gusto de nadie

Si tus presentaciones son diferentes, habrá gente a quienes no les gusten. ¿Y qué? ¡Eso es bueno! Nadie, absolutamente nadie, ni los mayores genios, obtienen críticas unánimes, especialmente cuando subvierten el orden establecido. Si eres tímido y conformista, lo mejor que puede pasarte es que tu presentación pase desapercibida. Sólo son criticados los que sobresalen sobre el resto. Y cuanto más sobresalgas, más dura será la crítica. Nos han engañado haciéndonos creer que la crítica es mala para nuestro desarrollo. No hagas caso. Sorprende. Innova. ¡Busca la crítica!

Tememos la crítica y el fracaso porque a menudo no vemos la diferencia entre fracasar en una tarea y ser un fracaso como persona. Tú no eres tu presentación. Una crítica contra tu presentación no es una crítica contra ti. Las presentaciones que nunca son criticadas en última instancia fracasan porque pasan desapercibidas sin llamar la atención de nadie, ni para bien, ni para mal.

Sigue las reglas y te llevarán directo al fracaso

Los grandes líderes no siguen las reglas, las crean. Haz lo que todos y serás invisible. No te criticarán… ¡pero tampoco te elogiarán con sincera admiración! Pertenecerás a la gran masa indiferenciada, homogénea, que no deja huella en la memoria.

La buena noticia es que lo tienes muy fácil para ser diferente. Como las presentaciones en todo el mundo están cortadas por el mismo patrón, no tienes que hacer gran cosa para que la tuya sea diferente. Sólo tú te impones los límites, sólo tú dudas de ti mismo. ¿No sabes por dónde empezar? Prueba a eliminar todas las viñetas de tu presentación. Estructura tu presentación como un relato. Haz una apertura potente. Usa la imaginación.

Nunca evites el riesgo ni la crítica. El único tipo de seguridad que existe es la fe perdurable en uno mismo. Jugar sobre seguro es a la larga la estrategia más arriesgada.

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¿A quién intentas agradar con tus presentaciones?


Jornada de Seguridad sobre “Cómo protegernos de los peligros de Internet”

marzo 1, 2010

El próximo martes 9 de marzo a las 17.30 participaré en una jornada de seguridad en Bilbao.

Intervedrán en la Jornada:

La entrada es libre. ¡No faltéis!

Podéis encontrar la invitación y todos los detalles en la página de la Jornada.

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¿Somos capaces de plasmar una idea en una presentación de 20 minutos sin correr?

febrero 19, 2010

Ayer participé en la 9ª Convocatoria Internacional de IDC sobre Seguridad TIC en España. Además de mi interés como profesional de la seguridad de la información en el contenido de las charlas, por supuesto me fijé también en los aspectos sobre presentaciones recogidos en el Arte de Presentar, observaciones que me han empujado a escribir las siguientes reflexiones.

Si el tiempo es escaso, selecciona bien tus ideas clave

Esta jornada presentaba una característica inusual en este tipo de eventos: debido a una agenda apretadísima, con 19 charlas en siete horas, la duración de cada una estaba limitada a 20 minutos. A priori, este formato de 20 minutos siempre me ha resultado muy atractivo, porque permite que gran cantidad de ponentes expresen sus ideas en un mismo día. Además, si alguno resulta especialmente aburrido, uno se consuela pensando que sólo habrá que soportarlo durante un corto rato.

El nivel de los ponentes fue muy elevado. Sin embargo, algo que me llamó la atención fue que todos manifestaron gran sorpresa acerca del tiempo asignado cuando tomaban la palabra, con frases en la línea de “me han dicho que tengo 20 minutos para mi presentación”, como si les hubieran avisado justo en el mismísimo momento de salir al estrado de que la duración era de 20 minutos en lugar de una hora, asombro incomprensible teniendo en cuenta que el programa de las conferencias había sido repartido con semanas de antelación.

Lo más chocante eran las frases con que los ponentes iniciaban o terminaban sus charlas. Uno tomó la palabra con la siguiente perla: “Como voy a tener que hablar muy rápido…”. Este ponente y, aparentemente, todos los demás, confunden disponer de poco tiempo con contar muchas ideas más rápidamente. ¡¡¡No!!! Disponer de poco tiempo no significa que haya que correr para contar en 20 minutos una charla pensada para una hora. Significa que debemos decir lo justo en el menor tiempo posible, para lo cual buscaremos las ideas importantes que pueden contarse en ese tiempo y olvidarnos de los detalles irrelevantes y de datos auxiliares.

Como sagazmente nos recuerdan los autores de Saber hablar:

“Cuando a un orador le falta tiempo en su intervención denota falta de preparación y de organización del contenido.”

El moderador usaba un sistema con luces para controlar el tiempo de intervención de los ponentes: se encendía una luz de color ámbar cuando faltaban 3 minutos para la finalización y roja cuando se agotaba el tiempo. Ni que decir tiene que ni uno solo de los conferenciantes acabó antes de encenderse la luz roja. Todos cometieron al menos uno de los siete pecados capitales de las presentaciones: no ajustarse al tiempo. De hecho, alguno aquejado de verborragia sobrepasó el tiempo asignado en más de 15 minutos, haciendo gala de una impresionante falta de respeto hacia el resto de ponentes y todos los asistentes. Lo más gracioso fue la perla con que nos regaló cuando al tomar conciencia de que estaba fuera de tiempo: “Como ya me han encendido la luz roja, tengo que ir más deprisa”. Nuevamente, se confunde poco tiempo con gran velocidad.

Dimensiona tu presentación para el tiempo asignado

Todos los conferenciantes cometieron el mismo error en sus presentaciones: sus transparencias estaban dimensionadas para una charla de una hora. Posiblemente habían repetido la misma presentación en otras ocasiones disponiendo de todo ese tiempo. Ahora bien, cuando se enfrentaron al reto de una charla de 20 minutos, no asumieron el esfuerzo de seleccionar sus ideas fundamentales ni reflexionaron sobre cómo comunicarlas de manera atractiva y convincente en menos minutos. Simplemente, corrieron más. En consecuencia, muchas transparencias volaban, otras se explicaban deprisa y mal, se ponían nerviosos cuando veían la luz roja, conscientes de que aún estaban a mitad de presentación, las conclusiones eran débiles y apresuradas, …, en definitiva, ponentes brillantes lucieron opacos, a pesar de su profundo conocimiento del tema y de contar con muy buen material. Su error consistió en no planificar la charla adecuadamente.

En España somos incapaces de plasmar una idea en 20 minutos

Los ponentes se quejaban de que “en 20 minutos no da tiempo para nada”. ¡Qué curioso! En las conferencias TED algunos de los mejores profesionales del mundo realizan las mejores presentaciones que se hayan visto jamás en tan solo 18 minutos. Aprende de los ponentes de TED. Si uno sabe del tiempo que dispone, lo que no diga y considere relevante se debe a su ineficacia. Dimensiona siempre los contenidos en función del tiempo disponible y tu presentación brillará con luz propia.

Si uno tuviera todo el tiempo del mundo para decir algo, ¡no tendría oyentes! Sé breve.

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¿Alguna vez has dado una conferencia en 20 minutos? ¿Crees que es posible comunicar algo importante en ese tiempo?


El primer libro sobre seguridad informática que podría entender tu abuela (y hasta tu jefe)

noviembre 30, 2009

Hoy 30 de noviembre se celebra el día de la seguridad informática, por lo que aprovecho para anunciar que el próximo 9 de diciembre a las 19.00 en la librería La Central del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid tendrá lugar el acto público de presentación de mi último libro: “Cómo protegernos de los peligros de Internet“.

Además de un servidor, en el acto participarán:

En este libro he intentado seguir los principios de “El arte de presentar” para introducir al lector no familiarizado con la informática ni los ordenadores los conceptos fundamentales de la seguridad de la información, los cuales deberá conocer para disfrutar de Internet sin temor. Utilizo anécdotas, historias y analogías para explicar con un lenguaje sencillo y asequible cuáles son las amenazas a las que se está expuesto en Internet y cuáles son las medidas de seguridad básicas que todo usuario debería implantar en el hogar. Si tienes ordenador en casa, sabes poco de informática y te preocupa la seguridad, este libro es para ti.

Os animo a asistir el próximo día 9 a la presentación del libro. Habrá sorpresas. ¡No faltéis!

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El vídeo de la presentación “Seguridad en Aplicaciones Web”

diciembre 4, 2008

Ya está disponible para los que lo solicitaban el vídeo con la presentación completa sobre Seguridad en Aplicaciones Web impartida en la II Jornada STIC CCN-CERT. Para facilitar su visualización, ha sido dividido en ocho secciones:

1. Introducción de la presentación

2. La historia de Julián Moreno

3. La tienda electrónica de Julián Moreno

4. Ataques de Cross-Site Scripting (XSS)


5. Ataque de Phishing basado en XSS


6. Ataque de envenenamiento de cookies


7. Ataque de inyección de SQL


8. Conclusiones de la presentación

¡Que disfrutéis de la presentación!

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