Decálogo del movimiento al presentar

agosto 20, 2009

León enjauladoAlgunos animales enjaulados pasan el tiempo midiendo nerviosamente las dimensiones de su cautiverio con pasos mecánicos. Avanzan de extremo a extremo de la jaula una y otra vez, en una perenne danza maldita. ¿Has presenciado alguna vez este triste espectáculo? Produce desazón en el espectador.

Muchos ponentes parecen leones enjaulados, moviéndose a ritmo nervioso por la tarima, cubriendo todo el espacio, hacia adelante y hacia atrás, de izquierda a derecha. Acompañan su discurso de movimientos espasmódicos sin sentido ni control, que distraen y marean a la audiencia. Controlar el movimiento supone todo un desafío. Si lo consigues, te otorgará un gobierno y dominio absolutos sobre el estrado.

Acompaña tu intervención del movimiento

Si hablas de pie, conviene que no estés plantado en el mismo sitio todo el tiempo, aunque sí la mayor parte del tiempo. Para ganar en expresividad y cercanía, puedes acompañar tu intervención con el movimiento.

Javier Reyero nos proporciona en su libro “Hablar para conVencer” unos útiles consejos sobre cómo moverse con eficacia sobre el estrado. Las siguientes recomendaciones han sido adaptadas de su “Decálogo del movimiento del orador”:

  1. Muévete por el escenario ocasionalmente, cuando lo exige la idea que estás comunicando, nunca sin ton ni son. Permanece la mayor parte del tiempo en el mismo sitio en una postura cómoda y relajada.
  2. Cuida de no interponerte ante el haz del proyector ni tropezar en el borde de la tarima, con cables o con mobiliario diverso. Conviene que organices tu espacio antes de comenzar la presentación.
  3. Evita movimientos espasmódicos y dar paseos por el escenario, pero cambia de vez en cuando de posición. No debes parecer ni una estatua ni una fiera enjaulada.
  4. Evita cualquier brusquedad: pisotones, saltos, ademanes enfáticos, giros bruscos, etc. Se trata de dar naturalidad a tu discurso, no de asustar a la audiencia.
  5. Muévete con suavidad.
  6. Combina desplazamientos hacia delante y hacia atrás con movimientos laterales. Si la ocasión lo propicia y permite, puedes desplazarte entre los asistentes, como hacían los viejos maestros de escuela.
  7. Cuando termines un movimiento, recuerda que la posición perfecta para no balancearse ni bailar sobre los pies es anclarlos con las piernas abiertas a la anchura de los hombros. Tras cada desplazamiento, retorna a tu posición natural.
  8. Siempre que te estés moviendo, has de seguir hablando.
  9. Si durante el desplazamiento o señalando la pantalla das la espalda al público, intenta permanecer el mínimo tiempo en esta posición.
  10. No mecanices ni memorices tus movimientos. Los mejores movimientos serán aquellos que surjan de una manera natural.

Aprende a controlar el movimiento al presentar

Aprende a controlar tu movimiento

Si no quieres parecer un león en su jaula, ¡controla tu movimiento! Practícalo delante de una cámara, practícalo con compañeros, practícalo en cada ocasión que se te presente. Verás cómo gracias a la práctica incansable llegarás a controlar el movimiento. Con el tiempo, llegarás a encontrar tu propio estilo y a dominar el espacio escénico.

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¿Eres de los que se danzan bailes de San Vito o de los que mantienen la posición? ¿Te cuesta controlar el movimiento? Comparte tus experiencias.

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Cómo presentar de pie

agosto 11, 2009

FlashLos aficionados a los cómics seguramente estarán familiarizados con las sucesivas encarnaciones de Flash, el hombre más rápido vivo. Jay Garrick utiliza un atuendo consistente en una camiseta roja con un rayo estampado y un casco con reminiscencias herméticas (por Hermes, heraldo de los dioses, de alado sombrero). A pesar de que este casco no cubre su cara, evita ser reconocido en público haciendo vibrar su cuerpo continuamente, de manera que cualquier fotografía de su rostro aparece borrosa.

Algunos ponentes se mueven tanto durante una presentación que bien parecen nuevas encarnaciones de Flash: no sólo no aparecerían en fotografías, porque ninguna cámara hay capaz de captar sus movimientos cercanos a la velocidad de la luz, sino que producen mareo, vértigos y agotamiento nervioso en la audiencia.

De pie, sí, pero controla el movimiento

Tal y como se defendió en una entrada anterior, si presentas de pie aumentarás drásticamente el efecto de tu presentación. De pie puedes moverte y manejar las distancias: te acercas a la audiencia para enfatizar un concepto y te alejas al abordar una nueva idea. Sin embargo, presentar de pie puede convertirse en una trampa mortal para el orador inexperto. El mayor escollo al hablar de pie reside en controlar el movimiento involuntario.

Javier Reyero nos advierte en su libro “Hablar para conVencer” de un problema muy habitual de la postura de pie estática: el balanceo. Los nervios provocan un baile imperceptible para el orador, pero más que evidente para la audiencia. Las modalidades de balanceo son muy variadas:

  • Se hace oscilar la parte superior del cuerpo hacia delante y hacia atrás.
  • Se adopta el paso procesionario: se levantan alternativamente el pie izquierdo y el pie derecho.
  • Talonamiento: se levanta la punta del pie al tiempo que el cuerpo se echa ligeramente hacia atrás. Poco después el pie vuelve a su posición original y el cuerpo oscila hacia delante.

Hablar para conVencer

Estos movimientos irritantes se pueden evitar fácilmente mediante la confianza y corrección postural. El ensayo delante de una cámara y la práctica frecuente ayudarán a eliminar balanceos y movimientos espurios. Ten paciencia, la confianza llega con el tiempo y la práctica, fruto del dominio paulatino del escenario y de todas las técnicas de comunicación y lenguaje corporal. El movimiento debe ser siempre firme y decidido, nunca involuntario ni nervioso.

La postura del orador experto seguro de sí mismo

Debes practicar incansablemente la postura más apropiada, hasta que seas capaz de permanecer erguido ante la audiencia con seguridad y confianza:

  1. Adopta una posición firme, pero cómoda.
  2. Coloca los pies en paralelo, con las puntas hacia delante.
  3. Abre ligeramente las piernas, hasta la anchura de los hombros. En el caso de las mujeres se recomienda que una de las piernas se adelante ligeramente.
  4. Comprueba que los pies están cómodamente asentados en el suelo, con el fin de evitar talonear involuntariamente.
  5. Quédate anclado al suelo. Cuando la postura es correcta, puedes mantenerla durante muchos minutos sin fatigarte.

Permanece erguido ante la audiencia con seguridad y confianza

Gracias a la exposición abierta ante la audiencia ganarás en poder de comunicación y convicción. La comunicación no verbal ayuda a la transmisión efectiva de información.

Y no olvides que una buena presentación es aquella en la que el orador se comporta de forma natural.

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¿Eres capaz de controlar el movimiento mientras presentas? Si presentas de pie, ¿cuál es tu posición más cómoda?

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¿Presentar de pie o sentado?

agosto 6, 2009

Los españoles somos muy formales a la hora de presentarEspaña es un país muy formal. Extremadamente formal. En la mayoría de actos públicos y presentaciones los ponentes, muy encorbatados, hablan desde una mesa, detrás de un cartelito con su nombre. Las salas de conferencias están diseñadas y construidas para esta forma de presentar. Las mesas, suficientemente largas para acomodar a varios ponentes, suelen incluir monitores empotrados, micrófonos y cómodos sillones. Todo pensado para presentar detrás de ellas, nunca delante. Tal es así, que a veces ni siquiera existe espacio físico delante de la mesa donde situarse si se deseara presentar de pie. Algunas salas hacen una pequeña concesión: disponen de un atril, situado a un lado de la mesa. Habitualmente es la máxima licencia permitida a un ponente para que no hable sentado.

No te parapetes

Para causar una impresión duradera, tienes que ser visible. No te parapetes detrás de un atril o de una mesa. Tal y como nos recuerda Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”, el atril no es un elemento defensivo ni un reclinatorio: se trata de un adorno que hace las veces de soporte. No utilices nunca el atril como un muro que te distancia de la audiencia. El atril tampoco es un bastón: si te reclinas, transmites una sensación de cansancio y abatimiento. El atril incita a todos estos comportamientos, por lo que o eres muy disciplinado para no incurrir en ellos o, mejor aún, ¡no lo uses!

Atril y burladero no son sinónimos

Sal delante, ofrécete al público en persona entera, no como busto parlante. Tú eres el protagonista y la parte más importante de la presentación. Si puedes elegir, habla de pie mejor que sentado. La proximidad que consigues cuando te diriges en pie a la audiencia no tiene comparación con la frialdad de quien permanece sentado detrás de una mesa.

Es frecuente ver a ponentes hablar desde la mesa detrás de un portátil, el cual les tapa el cuerpo e incluso la cara. No se les ve. ¿Cómo esperas comunicar así? Debemos superar ese miedo inicial a ofrecernos tal cual, de pie ante el auditorio. Queremos que todo sea seguro y esté bajo control, lo que nos empuja a parapetarnos detrás de mesas y atriles y a utilizar transparencias llenas de listas de viñetas. Debes deshacerte de estas muletas. ¡Aléjate de la mesa!

Tampoco te sientes ni te recuestes en una mesa, ya que ofrecerías una imagen poco elegante, más que cercana o informal. Y cuidado con lo que haces con las piernas, porque algunas mesas no están tapadas y el público puede vértelas.

Permanecer sentado durante una presentación disminuye las posibilidades de conectar con la audiencia

Hablar de pie y sin parapetos que te separen de la audiencia supone una difícil apuesta por el riesgo. ¡Atrévete! Sal ahí delante y compórtate con naturalidad. Verás cómo mejora la acogida de tus charlas.

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¿Cómo sueles presentar? ¿De pie o sentado? ¿Cómo te sientes más cómodo? Comparte tus experiencias.

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Pautas para ensayar tus presentaciones

abril 27, 2009

En la entrada anterior examinamos algunos de los valiosos beneficios de ensayar antes de una presentación. Veamos a continuación algunas pautas para sacarles el máximo provecho a estos ensayos, inspiradas en los consejos de Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”.

No valen los ensayos mentales

Ensayar no es sentarte delante del ordenador y repasar mentalmente qué es lo que dirás delante de cada transparencia. Eso no vale para gran cosa, excepto para engañarte a ti mismo. Ensayar significa ponerte de pie y repetir en voz alta palabra por palabra la idea o ideas asociadas a la transparencia como si estuvieras en el día de la presentación delante de la audiencia. El ensayo debe llevarte el mismo tiempo que la presentación final. Sólo así podrás entre otras cosas medirte el tiempo y saber si te pasas o te ajustas a los límites. Y recuerda que es una buena idea no agotar más del 80% del tiempo asignado.

No valen los ensayos mentales

No dejes nada al azar

Especialmente cuando tu presentación incluye elementos multimedia o demos, es muy importante que ensayes bien todo antes: los vídeos funcionan; el audio se oye bien; los programas se ejecutan sin problemas; los tamaños de letra pueden leerse, en caso contrario utiliza una herramienta de zoom; si llevas aparatos para demos, tales como teléfonos móviles, routers, cámaras de vídeo, antenas, o lo que sea, todos funcionan correctamente y tienen batería; etc. Por supuesto, debes probarlo todo antes en la propia sala donde realizarás la presentación.

No dejes nada al azar

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Se ha insistido en infinidad de ocasiones sobre la idea de que las transparencias no deben contener todo el texto de tu discurso, porque en tal caso terminarás leyéndolas y la audiencia desconectará inmediatamente. En su lugar, cada transparencia debe ser simple, conteniendo una sola idea a poder ser, con poco texto, predominando el elemento visual. Evidentemente, cuanto menos texto aparece en la transparencia, mejor tienes que conocer tu material. Ensayando te asegurarás de que sabes qué decir ante cada transparencia, sin olvidar nada. Recuerda: las transparencias son un apoyo para tu discurso, no los protagonistas de la presentación. El protagonista eres tú. El público quiere verte a ti. Para ver unas transparencias, se queda leyéndolas en su casa.

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Practícalo todo

No basta con sentarte delante del ordenador y “cantar” el discurso correspondiente a cada transparencia. El ensayo será mucho más beneficioso si lo practicas todo:

  • La voz: ritmo, cadencia, volumen, entonación, etc.
  • La mirada: siempre mirando al público a los ojos.
  • Los gestos y el movimiento de las manos: ante todo, naturalidad.
  • Las pausas entre transparencia y transparencia y en puntos clave del discurso.
  • La posición y los desplazamientos por el escenario.
  • El uso de objetos como presentadores remotos, punteros láser, notas, etc.
  • Las improvisaciones: anécdotas, historias, chistes, símiles, etc.
  • El tono del discurso: entusiasta, autoritario, apasionado, sereno, etc.

Practícalo todo

Grábate en vídeo

La mejor manera de comprobar que estás haciendo correctamente el ensayo y de detectar posibles errores es grabarte en vídeo. No encontrarás mejor maestro para el arte de presentar.

Grábate en vídeo

Ensaya con compañeros

Mejor aún si conocen el tema de la presentación. Ellos pueden señalarte fallos en tus argumentos, en la estructuración de los contenidos, en el diseño de tus transparencias y en la exposición. Debe primar la sinceridad y honestidad: que te digan siempre la verdad, sólo así sus comentarios te serán de ayuda.

Ensaya con compañeros

No ensayes el mismo día de la presentación

Ya es demasiado tarde para corregir nada y sólo serviría para ponerte nervioso si descubres fallos. En su lugar, relájate.

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Ensaya tus presentaciones

abril 22, 2009

¡Ensaya!Cuando acudimos al teatro y contemplamos la interpretación de los actores sobre el escenario, ¿acaso creemos que la están improvisando? Incluso cuando vemos un monólogo del Club de la Comedia o escuchamos a un cuentista narrar una historia, ¿de verdad creemos que están contando lo primero que se les viene a la cabeza? En realidad estamos contemplando el resultado final de muchas horas de preparación.

Javier Reyero recoge en su libro “Hablar para conVencer” una vieja máxima de la radio:

“No hay mejor improvisación que la improvisación ensayada.”

—Javier Reyero

Cuanto mejor ensayada está la interpretación, más natural y espontánea parece sobre el escenario. El arte de presentar no es ajeno a esta máxima. No importa lo experimentados que seamos como oradores, siempre es buena idea ensayar antes de una presentación. Los ensayos ayudan a terminar con los nervios. Cuanto más ensayamos, más seguros nos sentimos de nosotros mismos y de nuestro material. Un ensayo adecuado nos servirá para dominar la presentación y reducir los posibles errores durante la misma. Cuando alguien me dice: “Yo tengo muchas tablas, no necesito ensayar”, ¡me echo a temblar!

Ensayar te ayuda a clarificar tus ideas

Ensayar te aporta numerosos beneficios

Oradores hay con muchas presentaciones a sus espaldas quienes consideran que no necesitan ensayar. A pesar de ello, siempre se nota quién ha ensayado y quién no. Nunca deberían subestimarse algunas de las ventajas de un buen ensayo que nos recuerda Javier Reyero:

  • Verificas la información que vas a exponer. Mejor aún si puedes hacer el ensayo delante de colegas que conocen el tema para que puedan buscar lagunas en tus razonamientos o fallos en tus argumentaciones.
  • Te preparas para la tensión que genera la aparición en público. Una de las mejores formas para combatir el miedo a hablar en público es ensayar tu presentación. El ensayo ayuda a sobreponerse a los nervios cuando llegue el momento de la verdad. El ensayo genera confianza y disminuye la ansiedad.
  • Sientes algunas de las sensaciones que se experimentarán durante la presentación. El ensayo debe tener emoción. Cuanto más se parezcan las condiciones del ensayo a las reales de la presentación final, mejores serán los resultados.
  • Mides el tiempo real de la exposición. Nunca debemos excedernos del tiempo asignado. Es más, deberíamos utilizar un 80% del tiempo como máximo. Ensayar ayuda a mantenerse dentro de los límites establecidos. Incluso los mejores oradores del mundo corren el riesgo de pasarse del tiempo si no ensayan.
  • Reduces las posibilidades objetivas de cometer errores. Al ensayar en las mismas (o casi idénticas) condiciones que en la presentación definitiva, pones a prueba todo tu material multimedia, iluminación, demos, sabes lo que dirás ante cada transparencia, etc. Los errores que puedan surgir en tu primer o segundo ensayo, habrán sido pulidos y superados. Cuantos más errores detectes en los ensayos, menos cometerás en la presentación.

En la siguiente entrada se ofrecerán una serie de pautas para realizar un buen ensayo.

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Hablar para conVencer

noviembre 25, 2008

La bibliografía sobre técnicas para hablar en público y convencer por medio de la palabra es inmensa. Sin embargo, quiero recomendar un libro que destaca sobre todos los demás que he tenido oportunidad de leer: “Hablar para conVencer“, escrito por el periodista Javier Reyero a quien en Madrid muchos conocerán tras su labor como presentador de “Fútbol es Fútbol”.

"Hablar para convencer" de Javier Reyero en Casa del Libro

Se trata de una pequeña obra muy didáctica y de amena lectura escrita en un lenguaje claro y directo. Guía al lector a través del mundo de la comunicación oral, intercalando ejemplos, anécdotas y ejercicios con el fin de ayudarle a mejorar sus discursos y presentaciones. Advierto que no encontraremos en sus páginas indicaciones sobre diseño de transparencias, tema que no trata en absoluto. En cambio, el autor se centra en los aspectos de organización y exposición de la presentación.

La obra está dividida en cinco capítulos:

Capítulo 1. El miedo a hablar en público
En este primer capítulo se describen algunas de las respuestas físicas y cognitivas ante la ansiedad provocada por el discurso y se proponen algunos ejercicios y consejos para disminuir el miedo a hablar en público.

Capítulo 2. Objetivo y ruta
Se aportan una serie de ideas sobre cómo estructurar un discurso y de qué manera desarrollar cada una de sus tres partes principales: apertura, desarrollo y conclusión.

Capítulo 3. Hable con ellos
Se aborda la manera de relacionarse con el público: cómo conocer a la audiencia, cómo responder a sus preguntas y cómo controlar la voz.

Capítulo 4. Lenguaje no verbal
Se presta especial atención a los aspectos no verbales de la comunicación, como la postura, la posición, los gestos, la mirada, el movimiento y la imagen.

Capítulo 5. Guía práctica
Por último, el autor analiza un amplio abanico de errores cometidos en situaciones reales extraídos de su dilatada experiencia como comunicador profesional.

Si estás buscando un manual sobre cómo hablar en público y no te decides por ninguno de entre la inmensa oferta, ¡ésta puede ser tu elección!

FICHA TÉCNICA

Autor: Javier Reyero
Título: Hablar para conVencer (2ª Ed.)
Editorial: PH Financial Time
Año: 2010
Lo mejor: Lo práctico y útil que resulta el libro
Lo peor: Se echa en falta una organización más coherente de los contenidos
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es


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