Claves de un buen título para atraer en masa al público a tu presentación

octubre 22, 2009

Advertising Headlines That Make You Rich: Create Winning Ads, Web Pages, Sales Letters and MoreEn cierto tipo de eventos en los que existen muchas charlas simultáneas, deberás competir con otros ponentes por la asistencia del público. Esta batalla se gana o se pierde en el título de la presentación. Con toda probabilidad, la única información sobre tu charla disponible para un gran público potencial será su título. Por consiguiente, se trata de un elemento de tu presentación con una importancia capital. Deberías ensayar un buen número de títulos y reexaminarlos más adelante.

Todo título encierra una promesa

El título de tu presentación encierra una promesa a los asistentes. Su deber es comunicar sin ambages qué beneficio obtendrán a cambio de su valioso tiempo. Esta recompensa puede oscilar desde obtener un rato entretenido hasta la solución a un problema acuciante. Cuanto más intrigante sea la promesa, más atraídos se sentirán por tu charla. Cuando prepares tu presentación no pienses en lo que tú quieres decir, sino en lo que ellos quieren escuchar.

El problema de las promesas es que resulta muy fácil hacerlas, pero difícil cumplirlas. Proponte el siguiente desafío. Una vez tienes clara la idea central, escribe el título en primer lugar. Después crea tu presentación de manera que cumpla la promesa encerrada en ese título. Te verás obligado a esforzarte más. Te llevarás al límite de tu creatividad.

Los títulos débiles suelen ser vagos, generales y asépticos

Consideremos varios ejemplos de posibles títulos débiles:

  • “Números primos y RSA”
  • “Protección en Internet”
  • “La crisis financiera”

Estos títulos no funcionarán por múltiples razones: son demasiado breves y generales, sólo anuncian el tema, pero desconocemos cuál será el enfoque de la charla, el nivel técnico requerido para seguirla, la postura del ponente respecto al tema e incluso el contexto en el que será tratado.

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¿Qué debe tener un buen título para atraer a la audiencia?

  • Un buen título debe ser orientativo, es decir, comunicar de qué trata la charla e incluso el tono de la misma. Utiliza palabras clave en el título, evitando generalizaciones. “Una perspectiva macroeconómica de la crisis de mercados financieros en España” apunta a una charla técnica, posiblemente objetiva y neutral, en la que se manejarán conceptos económicos avanzados. “Las mentiras del gobierno de Zapatero sobre la peor crisis financiera de la historia española” apunta a una charla partidista de tintes políticos en la que posiblemente no se haga un uso profundo de tecnicismos económicos. “La crisis financiera” es un título inexpresivo, mudo.
  • Debe ser suficientemente descriptivo como para comunicar una idea aproximada de cómo se tratará el tema y con qué grado de profundidad. “Aplicación del álgebra modular a la selección de números primos para su uso en RSA” apunta a una charla técnica que posiblemente requerirá conocimientos avanzados, mientras que “Secretos de familia: Por qué todos los primos no son iguales y su impacto en la seguridad de las claves RSA” promete una charla divulgativa y posiblemente muy entretenida sobre el mismo tema. “Números primos y RSA” no apunta a ningún sitio.
  • El título debería ser conciso a la hora de determinar qué tema se va a tratar. Cuanto más específico, mejor. De esta manera se evita que muchos oyentes acudan a tu presentación atraídos por un título que promete un enfoque más general y resulta que te centras en un tema muy concreto (o al revés). “Herramientas gratuitas de protección en Internet para el hogar: configuración y uso del cortafuegos personal” no ofrece ninguna duda sobre el tema, el alcance, el enfoque, el nivel de conocimientos y el público destinatario. ¿Acaso te meterías por error en esta presentación? Sin embargo, “Protección en Internet” no dice nada: ¿está orientada a empresas?, ¿al particular?, en realidad, ¿de qué va a hablar?
  • Finalmente, un buen título debería ser tan corto como sea posible, siempre que cumpla las condiciones anteriores. Lo cual se puede expresar dándole la vuelta: tan largo como sea necesario, pero no más largo.

La calidad del contenido sigue siendo el ingrediente esencial de una presentación. Pero sin un buen título, mucha gente podría perderse el contenido. Aprende a crear títulos atractivos y atraerás más audiencia a tus presentaciones.

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icosistemas: ecosistemas de innovación posibilitados por Internet

septiembre 11, 2009

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente organiza el ciclo de conferencias “El Hombre y la Tierra” en colaboración con La Casa Encendida en Madrid. Las primeras conferencias sobre “Vida y desarrollo sostenible” tendrán lugar el 15 y 16 de septiembre a las 19 horas. La entrada a las conferencias es libre.

El miércoles 16 participaré con una presentación titulada “icosistemas: ecosistemas de innovación posibilitados por Internet”. Si estás por Madrid, ¡no te la pierdas!

icosistemas: ecosistemas de innovación posibilitados por Internet

Puede encontrarse más información sobre el ciclo de conferencias en la página web de La Casa Encendida.


¿Presentar de pie o sentado?

agosto 6, 2009

Los españoles somos muy formales a la hora de presentarEspaña es un país muy formal. Extremadamente formal. En la mayoría de actos públicos y presentaciones los ponentes, muy encorbatados, hablan desde una mesa, detrás de un cartelito con su nombre. Las salas de conferencias están diseñadas y construidas para esta forma de presentar. Las mesas, suficientemente largas para acomodar a varios ponentes, suelen incluir monitores empotrados, micrófonos y cómodos sillones. Todo pensado para presentar detrás de ellas, nunca delante. Tal es así, que a veces ni siquiera existe espacio físico delante de la mesa donde situarse si se deseara presentar de pie. Algunas salas hacen una pequeña concesión: disponen de un atril, situado a un lado de la mesa. Habitualmente es la máxima licencia permitida a un ponente para que no hable sentado.

No te parapetes

Para causar una impresión duradera, tienes que ser visible. No te parapetes detrás de un atril o de una mesa. Tal y como nos recuerda Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”, el atril no es un elemento defensivo ni un reclinatorio: se trata de un adorno que hace las veces de soporte. No utilices nunca el atril como un muro que te distancia de la audiencia. El atril tampoco es un bastón: si te reclinas, transmites una sensación de cansancio y abatimiento. El atril incita a todos estos comportamientos, por lo que o eres muy disciplinado para no incurrir en ellos o, mejor aún, ¡no lo uses!

Atril y burladero no son sinónimos

Sal delante, ofrécete al público en persona entera, no como busto parlante. Tú eres el protagonista y la parte más importante de la presentación. Si puedes elegir, habla de pie mejor que sentado. La proximidad que consigues cuando te diriges en pie a la audiencia no tiene comparación con la frialdad de quien permanece sentado detrás de una mesa.

Es frecuente ver a ponentes hablar desde la mesa detrás de un portátil, el cual les tapa el cuerpo e incluso la cara. No se les ve. ¿Cómo esperas comunicar así? Debemos superar ese miedo inicial a ofrecernos tal cual, de pie ante el auditorio. Queremos que todo sea seguro y esté bajo control, lo que nos empuja a parapetarnos detrás de mesas y atriles y a utilizar transparencias llenas de listas de viñetas. Debes deshacerte de estas muletas. ¡Aléjate de la mesa!

Tampoco te sientes ni te recuestes en una mesa, ya que ofrecerías una imagen poco elegante, más que cercana o informal. Y cuidado con lo que haces con las piernas, porque algunas mesas no están tapadas y el público puede vértelas.

Permanecer sentado durante una presentación disminuye las posibilidades de conectar con la audiencia

Hablar de pie y sin parapetos que te separen de la audiencia supone una difícil apuesta por el riesgo. ¡Atrévete! Sal ahí delante y compórtate con naturalidad. Verás cómo mejora la acogida de tus charlas.

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¿Cómo sueles presentar? ¿De pie o sentado? ¿Cómo te sientes más cómodo? Comparte tus experiencias.

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El Arte de Presentar visita Gijón

junio 24, 2009

El Arte de Presentar visita Gijón

El próximo día 25 de junio daré una conferencia sobre el Arte de Presentar en el Aula Magna de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Gijón, de la Universidad de Oviedo, en el Campus de Viesques, Aulario Sur. La entrada es libre hasta completar aforo. El acto tendrá lugar de 17.00 a 19.00. Si estás por Gijón, ¡no faltes!


La vida sin extremidades: presentaciones con emoción

marzo 4, 2009

Nick VujicicMe llegó el enlace al siguiente vídeo con una presentación de un tal Nick Vujicic. Quedé impresionado, totalmente anonadado. No recuerdo haber visto una conferencia que transmitiera tanta emoción ni tan inspiradora, sin caer ni un solo instante en el sentimentalismo barato, lo cual podría ser bastante sencillo teniendo en cuenta la condición física del ponente: nació sin extremidades.

El desarrollo de la charla es un ejemplo de maestría en el arte de presentar: cómo Nick captura el interés al principio mediante la música, cómo mantiene al público pendiente de sus palabras y cómo consigue transmitir un mensaje memorable al final. Y lo más difícil de todo: ante un público adolescente en un instituto.

Sorprendente. Magnífico. Inspirador.

Pueden verse más vídeos de presentaciones de Nick en su sitio web, la vida sin extremidades.

Actualización 07/11/2011

Nick Vujicic ha protagonizado un bellísimo cortometraje en torno al tema del poder de superación del ser humano, titulado El circo de la mariposa:


El vídeo de la presentación “Seguridad en Aplicaciones Web”

diciembre 4, 2008

Ya está disponible para los que lo solicitaban el vídeo con la presentación completa sobre Seguridad en Aplicaciones Web impartida en la II Jornada STIC CCN-CERT. Para facilitar su visualización, ha sido dividido en ocho secciones:

1. Introducción de la presentación

2. La historia de Julián Moreno

3. La tienda electrónica de Julián Moreno

4. Ataques de Cross-Site Scripting (XSS)


5. Ataque de Phishing basado en XSS


6. Ataque de envenenamiento de cookies


7. Ataque de inyección de SQL


8. Conclusiones de la presentación

¡Que disfrutéis de la presentación!

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Pánico en el estrado (II): cartografía de miedos al discurso

noviembre 14, 2008

En la entrada anterior abordamos el desafío planteado por el miedo a hablar en público. Vimos el catálogo de respuestas corporales suscitadas por el miedo, pero quedó sin responder el interrogante más acuciante: ¿a qué le tememos cuando hablamos en público?

Cartografía racionalizada de miedos al discurso

Consideremos la siguiente cartografía para orientarnos por la irracional geografía de los miedos al discurso. A cada oscura región de este subterráneo país le opondremos unas razones que disipen sus tinieblas.

1. Hacer el ridículo

Se trata del miedo más imponente, el atávico sentido del ridículo tan español, tan nuestro. Tememos hacerlo tan mal que toda la audiencia se reirá de nosotros. Racionalización: Nadie se va a reír por muy mal que lo hagamos. El público simpatiza con el orador y observa con benevolencia sus errores. Si lo hace mal, el público se compadece, sufre, pero no se ríe. El público está de nuestra parte. Quiere que lo hagamos bien.

Hacer el ridiculo

2. Quedarnos en blanco

Cuando el miedo se convierte en pánico, los nervios pueden bloquear nuestra mente. No sabemos qué decir, no podemos pensar, no encontramos palabras. Estamos paralizados. Racionalización: Claro que podemos quedarnos en blanco. Aceptémoslo y preparémonos para la eventualidad. Contamos con numerosas ayudas: podemos llevar el texto del discurso por escrito y leerlo si perdemos el hilo; podemos utilizar notas que nos indiquen qué idea viene a continuación; podemos usar transparencias para saber en todo momento dónde estamos y qué decir. Prepárate para los apagones mentales, y verás que paradójicamente suceden con menor frecuencia.

Quedarnos en blanco

3. No estar a la altura

Hay gente que habla tan bien… ¿Cómo vamos a igualar a Fulano o Mengano? ¿Y si nos toca hablar después de Zutano, magnífico orador? ¿Y si mis jefes consideran que he estado mal y me despiden? ¿Y si se pierde el proyecto por mi culpa? Racionalización: Salvo que seamos oradores o comunicadores profesionales, nuestra misión no consiste en deslumbrar con nuestra oratoria, sino en comunicar con claridad nuestro mensaje. Nadie nos juzgará por una habilidad que no se supone deberíamos tener. Después de todo, como decía Mark Twain: “No te preocupes, tampoco esperan demasiado”.

No estar a la altura

4. No saber responder

Tememos que nos hagan preguntas tan difíciles que nos pongan en evidencia delante de todos. Tememos no saberlo todo, pensamos que deberíamos saber más que nadie en la sala. Racionalización: Ni lo sabemos todo sobre todo ni nadie en la audiencia espera que así sea. Podemos admitir abiertamente: “No lo sé”. Nuestro papel como conferenciantes no consiste en saber más que nadie, sino en comunicar bien lo que sabemos. El público valora más la buena comunicación que el conocimiento enciclopédico.

No saber responder

5. Cometer errores

Aunque errar es humano, no nos permitimos ni un desliz, ni una palabra mal pronunciada, ni una muletilla. Somos tan críticos con nosotros mismos que la perfección nos parece poca cosa. Nos obsesiona la posibilidad de cometer un error, por nimio que sea. Racionalización: No existe la presentación perfecta. Nuestro objetivo fundamental debe ser comunicar una idea. ¿Qué importancia tienen pequeños errores y fallos si hemos conseguido conectar con la audiencia? El público los perdona con benevolencia.

Cometer errores

6. Aburrir al personal

No creemos que vayamos a interesar a la audiencia: “seguro que se aburren”, “seguro que se duermen”, “seguro que se levantan y se van”. Racionalización: Conectar con la audiencia y mantener su interés es fundamental. Sin embargo, que quede claro que resulta absolutamente imposible alcanzar este objetivo con todos los asistentes durante toda la intervención. No podemos controlar las reacciones de la audiencia. Éste se aburre porque se equivocó de sesión y le da vergüenza levantarse. Ése se duerme porque el bebé no le permitió pegar ojo la noche anterior. Aquél sale corriendo de la sala porque tiene que atender una urgencia. Tendemos a pensar lo peor. Fijémonos en la reacción general de la audiencia, no en casos individuales.

Aburrir al personal

7. Sentir nervios

Estamos seguros de que nos pondremos nerviosos. De hecho, aún no nos ha tocado el turno de hablar y ya nos late el corazón aceleradamente y nos sudan las manos. Racionalización: Como ya se dijo en la entrada anterior, sentir algo de miedo es normal. Todos los oradores experimentan nervios cuando suben al estrado. Forma parte natural del arte de presentar. No es el fin del mundo. Si aprendemos a controlarlos, no sólo no nos impedirán hablar sino que nos aportarán los reflejos necesarios para maniobrar con prontitud ante las reacciones cambiantes de la audiencia.

Sentir nervios

El miedo es irracional y no se combate con razones. En próximas entradas estudiaremos estrategias para afrontar el miedo antes de una presentación.

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¿Existe algún otro miedo, no incluido en esta breve cartografía, que hayas experimentado alguna vez al hablar en público? ¿Conoces soluciones infalibles para estos miedos? Comparte tus experiencias con el resto de lectores mediante un comentario.


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