¿A quién sirven tus transparencias? ¿A ti o a tu audiencia?

enero 18, 2011

“Cuando el padre ayuda a su hijo pequeño, todo el mundo sonríe. Cuando el padre ayuda a su hijo mayor, todo el mundo llora.”

—Anthony de Mello, “Un minuto para el absurdo”

Durante la mayoría de presentaciones, uno tiene la sensación de que las transparencias se proyectan más para ayudar al ponente a salir del paso que para ayudar a la audiencia a comprender mejor el mensaje. Está demostrado por científicos de teoría cognitiva que las transparencias llenas de texto no sólo no ayudan a la comprensión, sino que la dinamitan. Destinar PowerPoint a crear transparencias con letras y letras no es explotar la multimedia sino masacrarla.

¿Por qué entonces se persevera en usar esas monstruosas transparencias? Porque sirven como una muleta para pasar el mal trago de hablar en público. Al volcar en ellas todo el contenido de la charla con frases completas, uno tiene la confianza absoluta de que no se quedará en blanco porque TODO está ahí. No hace falta conocerse al dedillo el tema porque TODO está ahí. No es necesario ensayar la presentación porque TODO está ahí. Basta con leer las transparencias viñeta a viñeta para no meter la pata y salir airoso. Sin embargo, se perderá la conexión con la audiencia, la charla resultará desprovista de vida, no interesará a nadie. Pasará desapercibida y morirá en el olvido. Ni sirven como documento para la audiencia ni como visuales durante la presentación.

Las transparencias no están para servirte a ti sino para servir a tu audiencia

Puedes incluir numerosos elementos visuales en tus transparencias: fotografías, vídeos, animaciones, gráficos, dibujos, viñetas cómicas, etc. Su cometido es expresar ideas o conceptos para los que las palabras resultan insuficientes. Deben estimular el interés, clarificar las ideas, añadir variedad, fomentar la comprensión y el recuerdo. Los buenos visuales ayudan a la audiencia, no son tus muletas.

Si todo lo que vas a poner en tus transparencias es texto y alguna imagen de relleno que no significa ni transmite nada, entonces mejor que no uses PowerPoint en absoluto.

¿Quieres ver un uso magistral de los visuales? No te pierdas esta fantástica charla en TED del físico teórico Brian Greene.

Brian Greene habla sobre la teoría de cuerdas

Atrévete a presentar sin texto en la pantalla

Muestra sólo los visuales cuando hagan falta para ilustrar una idea o hecho: por ejemplo, una gráfica para mostrar la evolución de las ventas, una fotografía para atestiguar cómo quedó el lugar tras el siniestro, un vídeo para ilustrar un complicado proceso, un diagrama de bloques para explicar la arquitectura del nuevo sistema, etc.

Cuando diseñes tus transparencias, asegúrate de que tienen mucha imagen y poco texto. Si necesitas muletas, lleva notas escritas en un papel, pero no hagas sufrir a la audiencia proyectando texto y más texto. Sólo así tus visuales estarán al servicio de la audiencia y no al tuyo propio.

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¿Qué es lo más irritante en una presentación?

junio 5, 2009

Dave Paradi ha compilado una lista con las características de las malas presentaciones que más irritan a la audiencia, confeccionada a partir de una encuesta realizada en 2007 a 604 personas acostumbradas a asistir a más de 100 presentaciones al año. Los resultados de la encuesta no nos sorprenden. En los tres primeros puestos se encuentran:

Irritómetro
67,4% Orador que lee las transparencias
45,4% Frases completas en lugar de viñetas
45,0% Texto tan pequeño que no pueda leerse

Los números evidencian que estamos hartos de asistir a presentaciones en las que se nos leen transparencias atiborradas de texto en un tamaño tan pequeño que nos impide leerlas a nosotros mismos.

1) Si lees tus transparencias, pareces idiota

Y no sólo pareces idiota, sino que además insultas a la audiencia. ¿Qué necesidad hay de tu presencia? Para escucharte a ti leerlas, bien podían leerlas ellos en sus casas. ¿Qué aportas entonces? Recuerda, tú eres el protagonista, no tus transparencias. El acto de presentar es radicalmente diferente del acto de leer. La audiencia espera escucharte a ti hablando con entusiasmo y profundidad sobre el tema, no a un autómata que lo mismo lee sus transparencias que podría leer las de cualquier otro. Lee menos y habla más. Deja oír tu propia voz.

Cuando lees tus transparencias palabra por palabra, pareces idiota

2) Una presentación no es un documento

Dejemos las cosas claras. Transparencias llenas de párrafos de texto no constituyen una presentación por mucho que se utilice PowerPoint para su creación y luego se proyecte en una pantalla. Un documento de texto es un documento de texto, ya sea creado en Word o en PowerPoint. El hecho de que lo proyectes en una pantalla y lo leas en voz alta no lo convierte en una presentación. Para resultar cautivante, una presentación debería ser visual, con predominio de los elementos gráficos sobre los textuales. Las transparencias deberían ser un apoyo para el orador y nunca el centro de atención. Lo más importante eres tú.

Una presentación no es un documento

3) Si no pueden verlo, ¿para qué lo pones?

Muchos conferenciantes parecen no ser conscientes de que sus transparencias se van a proyectar en una sala de grandes dimensiones sobre una pequeña pantalla en condiciones de iluminación pobres. Como las pueden leer en la pantalla de su portátil asumen que todo el mundo las leerá en la sala. Por desgracia, a la hora de la verdad resulta que más allá de la quinta fila nadie distingue un pimiento. ¿El motivo? El texto es demasiado pequeño. Un cuerpo 20 podrá leerse bien en el ordenador, pero no desde el fondo de la sala. Cada elemento de la transparencia debería poderse ver desde cualquier punto de la sala. Si no se discierne, entonces es demasiado pequeño. Haz las transparencias más sencillas, con menos viñetas y más imágenes. Pero nunca pongas nada que no pueda leerse. Sólo conseguirás irritar a la audiencia.

Si no pueden verlo, ¿para qué lo pones?

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La Tierra en Miniatura: números y emoción

marzo 16, 2009

Presentar es un arte. Más si cabe cuando el presentador no está ahí para acompañar con su persona y su voz las transparencias que desfilan sobre la pantalla. Existen presentaciones sin presentador, las cuales podríamos denominar autopresentaciones. Cuando una presentación se presenta a sí misma, debe cumplir una serie de requisitos:

  • Utilizar fotografías grandes, impactantes, de calidad profesional, con una composición estética, por ejemplo aplicando la Regla de los Tercios.
  • Integrar grácilmente el texto con las imágenes. El texto debe ser breve, relevante y de tamaño grande.
  • Acompañar el conjunto con una música adecuada al mensaje y al humor de la presentación.

La siguiente presentación, titulada La Tierra en Miniatura, constituye un ejemplo excepcional de cómo crear una autopresentación capaz de transmitir no sólo datos sino también emoción.

The Miniature Earth

La Tierra en Miniatura es una presentación que informa e inspira. Difícilmente podría un orador añadir algo más a la presentación en sí misma. Y recuerda que en las presentaciones lo que no suma, resta.

The Miniature Earth

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