Exprime tus neuronas: 12 reglas básicas para ejercitar la mente y mejorar tus presentaciones

enero 26, 2012

Ya he hablado en varias ocasiones de las aplicaciones prácticas a las presentaciones del libro de John Medina, como por ejemplo en Si tu presentación me aburre, no te prestaré más de 10 minutos de atención, en Tira tus viejas presentaciones en PowerPoint a la basura o en Una imagen en tu presentación dice más que mil palabras. Ahora lo reseño en la sección de libros del blog tras haber sido traducido por fin al castellano.

Exprime tus neuronas: 12 reglas básicas para ejercitar la mente

Te preguntarás qué relación guarda con el arte de presentar un libro sobre el funcionamiento del cerebro. Muy sencillo: no esperes que el cerebro de tu audiencia se adapte a tu forma de hacer presentaciones; más bien, adapta tu forma de presentar a la manera como funciona el cerebro. ¿No te parece más lógico? Ahora bien, ¿sabes lo que está pasando dentro de tu cabeza?

¿Cómo aprende el cerebro? ¿Cómo le afectan el sueño o el estrés? ¿Es posible la multitarea? ¿Por qué olvidamos con tanta facilidad? ¿Son diferentes el cerebro masculino y el femenino? Haciendo gala de sencillez y humor exquisitos, el biólogo molecular John Medina, da respuesta a estos y otros muchos interrogantes sobre el objeto más misterioso y desconocido del universo, el cerebro humano, desmontando muchos de sus mitos, como el del hemisferio izquierdo frío y racional y el derecho intuitivo y creativo. En el libro sintetiza y adapta para el público generalista 12 reglas para sobrevivir y medrar en el trabajo, en el hogar y en la escuela:

1) ¡Nuestros cerebros están diseñados para caminar 20 km al día! El ejercicio estimula la capacidad del cerebro. Si quieres mejorar tus habilidades mentales, ¡muévete! Y si quieres aumentar la atención y comprensión durante una presentación, ¡haz que muevan los pies!

2) El cerebro humano también ha evolucionado: no tenemos un cerebro, ¡sino tres! Nuestro aprendizaje se ve poderosamente influido por el entorno emocional y por la relación profesor-alumno.

3) Cada cerebro cuenta con un “cableado” diferente: lo que aprendemos a lo largo de nuestras vidas modifica físicamente nuestro cerebro, cada persona almacena y procesa la información de manera diferente. Cuanto más reducido sea el grupo al que te diriges, mejor podrás adaptarte a sus diferentes ritmos de aprendizaje y comprensión. Hay muchas formas de ser inteligente, la mayoría de las cuales no aparecen en las pruebas de inteligencia.

4) No prestamos atención a las cosas aburridas: sólo podemos centrarnos en una tarea cada vez. No hay nada como compartimentar tu presentación en pequeños módulos para mantener la atención de la audiencia.

5) Repetir para recordar: los primeros momentos de una experiencia de aprendizaje determinan la capacidad de recordar posteriormente el material. Ganas o pierdes la batalla de capturar la atención de la audiencia en los primeros 30 segundos.

6) Acordarse de repetir: la forma de afianzar la memoria a largo plazo consiste en incorporar nueva información gradualmente y repetirla a intervalos programados.

Crea tus presentaciones con el cerebro en mente

7) Dormir bien para pensar bien: la pérdida de sueño afecta a la atención, a las funciones cerebrales, a la memoria de trabajo, al humor, a las habilidades físicas, al razonamiento lógico e incluso a la destreza motora.

8) Un cerebro estresado no aprende igual: el estrés crónico, por ejemplo causado por hostilidad en el hogar o en el trabajo, desregula peligrosamente la liberación de adrenalina y cortisol de tu sistema defensivo corporal, evolucionado para tratar con respuestas inmediatas a corto plazo ante peligros serios pero pasajeros, como un tigre de diente de sable.

9) Nuestros sentidos evolucionaron para trabajar conjuntamente, lo que significa que estimular más sentidos al mismo tiempo ayuda a aprender mejor. Ve más allá del PowerPoint.

10) La visión triunfa sobre los demás sentidos: el aprendizaje mejora con imágenes en lugar de palabras, escritas o recitadas.

11) El cerebro de hombres y mujeres es diferente estructural y bioquímicamente, por lo que su comportamiento es diferente por ejemplo ante el estrés agudo

12) Somos grandes exploradores por naturaleza, nunca dejamos de crear nuevas neuronas y aprender nuevas cosas.

Así que ya sabes: diseña tus presentaciones con el cerebro en mente.

FICHA TÉCNICA

Autor: John Medina
Título: Exprime tus neuronas: 12 reglas básicas para ejercitar la mente
Editorial: Gestión 2000
Páginas: 304
Año: 2011
Lo mejor: Aun tratándose de un tema tan complejo, el libro está escrito con un estilo claro y desenfadado, manteniendo siempre el rigor científico.
Lo peor: No proporciona muchos consejos prácticos para aplicar en nuestras vidas y aun muchos de los que da son divagaciones fantasiosas que difícilmente verán la luz.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es :: Amazon.com

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junio 8, 2010

Este fin de semana pasado viajé a Alemania invitado a la boda de unos amigos en un pintoresco pueblecito de la región de Turingia. Después de la copiosa cena llegaron los bailes. Tras el consabido vals, comenzaron a pinchar música indefinible aparentemente de los años 60, algo totalmente imbailable, al menos desde nuestros parámetros culturales españoles. Pasaban y pasaban las canciones y allí no había quien se animara a salir a la pista de baile, ni españoles ni alemanes. En el momento de máxima afluencia, conté sólo tres parejas moviéndose tímidamente de aquí para allá. Yo esperaba impaciente el momento en que pusieran música normal, pero como no llegara tal momento, pregunté a una alemana cuándo iban a poner música variada y bailable. Me explicó que en Alemania son muy respetuosos con los mayores y en consecuencia ponían una música ni demasiado antigua, para que así pudieran bailarla los jóvenes, ni demasiado moderna, para que así también se animaran los mayores. El resultado fue una música que no bailamos ni jóvenes ni mayores.

No podemos contentar siempre a todos. Por desgracia, desde niños nos han educado en este sentido. El día en que nos enseñaron que no debíamos colorear fuera de la línea, que no debíamos jugar con la comida, que no debíamos hablar con extraños, aprendimos que debemos agradar, que debemos encajar, que debemos responder a las expectativas sobre nosotros. En definitiva, aprendimos a amoldarnos. Desde entonces intentamos contentar a todos, ser respetuosos, hacer lo que todos esperan para recibir su aprobación: jugar sobre seguro. Pero, ¿quieres ser nada más que otro ladrillo en el muro?

Una presentación a gusto de todos es una presentación a gusto de nadie

Si tus presentaciones son diferentes, habrá gente a quienes no les gusten. ¿Y qué? ¡Eso es bueno! Nadie, absolutamente nadie, ni los mayores genios, obtienen críticas unánimes, especialmente cuando subvierten el orden establecido. Si eres tímido y conformista, lo mejor que puede pasarte es que tu presentación pase desapercibida. Sólo son criticados los que sobresalen sobre el resto. Y cuanto más sobresalgas, más dura será la crítica. Nos han engañado haciéndonos creer que la crítica es mala para nuestro desarrollo. No hagas caso. Sorprende. Innova. ¡Busca la crítica!

Tememos la crítica y el fracaso porque a menudo no vemos la diferencia entre fracasar en una tarea y ser un fracaso como persona. Tú no eres tu presentación. Una crítica contra tu presentación no es una crítica contra ti. Las presentaciones que nunca son criticadas en última instancia fracasan porque pasan desapercibidas sin llamar la atención de nadie, ni para bien, ni para mal.

Sigue las reglas y te llevarán directo al fracaso

Los grandes líderes no siguen las reglas, las crean. Haz lo que todos y serás invisible. No te criticarán… ¡pero tampoco te elogiarán con sincera admiración! Pertenecerás a la gran masa indiferenciada, homogénea, que no deja huella en la memoria.

La buena noticia es que lo tienes muy fácil para ser diferente. Como las presentaciones en todo el mundo están cortadas por el mismo patrón, no tienes que hacer gran cosa para que la tuya sea diferente. Sólo tú te impones los límites, sólo tú dudas de ti mismo. ¿No sabes por dónde empezar? Prueba a eliminar todas las viñetas de tu presentación. Estructura tu presentación como un relato. Haz una apertura potente. Usa la imaginación.

Nunca evites el riesgo ni la crítica. El único tipo de seguridad que existe es la fe perdurable en uno mismo. Jugar sobre seguro es a la larga la estrategia más arriesgada.

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