6 características que no deberían faltar en un ponente

noviembre 3, 2011

“Cuando te encuentras a ti mismo, encuentras a tu audiencia.”

John C. Maxwell, El poder de las relaciones

Recientemente pregunté a través de Twitter cuáles creíais que eran las 3 características que no podían faltar en un ponente. De entre las docenas de respuestas que recibí, había seis características que destacaron sobre todas las demás y que ahora os resumo aquí.

Resultados de la encuesta sobre la característica más importante

1) Pasión

Cuando sientes pasión por el tema de tu presentación, se traslucirá en tu lenguaje no verbal: en tu voz, en tu mirada, en tus gestos. La pasión se contagia, transmite fuerza, ilusión y poder de convicción. El ponente apasionado es capaz de llegar a la cabeza de su público porque antes ha conectado con su corazón.

2) Humildad

Los ponentes que se creen el centro de la conversación desarrollan la sordera del ego: desaprovechan la oportunidad de escuchar que brinda toda presentación. Antes que intentar que la audiencia vea a través de tus ojos, trata tú de ver a través de los suyos.

3) Apertura

Te abres a la audiencia cuando te muestras disponible y cercano, tanto verbal como no verbalmente. Desde antes de subir al escenario das a entender que en ese momento no hay otro lugar en el mundo en el que te gustaría estar más que compartiendo ese rato con la audiencia.

4) Naturalidad

Los grandes comunicadores se desprenden de máscaras y formalismos: son auténticos y espontáneos sobre el escenario. No representan ningún papel, se transmiten a sí mismos con su propio estilo sin imitar a nadie. No aparentan ser perfectos ni ser personas distintas de las que son.

5) Credibilidad

Resultas creíble a los ojos de la audiencia como consecuencia de la combinación de alguno de los siguientes factores:

  • Posees buenas e importantes relaciones o títulos.
  • Posees un conocimiento muy profundo sobre un tema.
  • Posees buenas habilidades, eres una referencia en el sector.
  • Has creado algo de éxito.
  • Has pasado por una experiencia extrema.

6) Humor

Cuando haces reír a la audiencia, sus miembros se sienten más conectados no sólo contigo sino entre ellos mismos. Y la forma suprema de humor es reírse de uno mismo: no hay mejor mecanismo de conexión con el público. Te ayudará a mostrarte tal cual eres y te permitirá decir lo que de otro modo resultaría inapropiado.

Antes de hablar en público, pregúntate: ¿cómo quiero que me vean cuando termine mi presentación?

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¿Echas en falta alguna característica? ¿Cuál es para ti la más importante?

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Las cinco personalidades de una presentación

noviembre 5, 2009

-¿Hablas igual con tu padre, con tu pareja, con tu hermano, con tu jefe, con el camarero, con tus amigos? Seguro que no. Conversamos de una manera u otra en función del interlocutor, del número de personas, del lugar, de las circunstancias, del tema, de nuestro estado anímico. Las relaciones entre el que habla y el que escucha son dinámicas, están en continuo cambio y movimiento. Están vivas.

Una buena presentación es como una conversación

Del mismo modo, una presentación es un acto vivo, único, irrepetible. Debes amoldarte en cada nueva ocasión al público, al lugar, a las circunstancias y a las señales que recibes durante la presentación. El éxito de una presentación depende en buena medida de nuestra capacidad de adaptación, de nuestra flexibilidad y reflejos. Una presentación no tiene una única personalidad. Tiene cinco.

1. La personalidad del tema

Entiende, estudia el tema. Fíjate cómo presentan ese tema personas a quienes admiras como ponentes. Puedes poner a prueba sus mismas técnicas hasta que encuentres tu propio camino, tu propio estilo personal. No todos los temas se prestan al mismo tipo de presentación. Unos admitirán mejor las imágenes, otros darán pie a historias y anécdotas, para otros será más eficaz la utilización de abundantes datos y hechos que respalden tus afirmaciones. El tema determina a menudo la elección del diseño de las transparencias.

2. La personalidad del ponente

Presentaremos de acuerdo con nuestra personalidad. Si no eres chistoso no tiene sentido intentar hacer gracias o aparecer disfrazado. Si gesticulas mucho, ¿por qué restringir tus movimientos artificialmente? Si eres entusiasta, ¿para qué aparentar frialdad? Sé natural. Sé tú mismo. Presenta desde tu corazón, desde tus convicciones más íntimas. No trates de ocultarte tras personalidades postizas. El escenario es el peor lugar para esconderse.

3. La personalidad de la audiencia

Ten en cuenta su edad, su formación, su profesión, sus intereses, sus expectativas. Cuanto mejor conozcas a la audiencia, mejor podrás adaptar la presentación para ella, mejor será la comunicación. Si repites exactamente la misma presentación ante audiencias muy distintas, garantizarás el fracaso.

4. La personalidad del lugar

La geometría y dimensiones del escenario, los objetos dispuestos sobre él, el volumen de la sala, la distancia hasta el público, el tamaño de la pantalla, la iluminación, el sonido, … Existen mil detalles que deben conocerse de antemano, para adaptar a uno mismo los que se puedan y amoldarse al resto.  Debes ser rápido de reflejos y acudir preparado para lo peor.

5. La personalidad de las circunstancias

Las circunstancias o el contexto son determinantes a la hora de presentar. No es lo mismo hablar a las 09.00, cuando el público está fresco y despejado, que a las 14.00, cuando la gente mira el reloj esperando la hora de la comida. No es lo mismo hablar en una sesión de un congreso en la que hay otras cinco charlas, que presentar en solitario en un acto en el que eres el único ponente. Cada presentación es única e irrepetible. Estudia las circunstancias y adáptate a ellas.

Las cinco personalidades de una presentación

Se aprende a presentar presentando

Presentar es un arte. Debemos ser sensibles, flexibles, abiertos. Cada vez que haces una presentación estás ofreciendo un presente, un regalo. Considera las cinco personalidades en cada una de tus presentaciones y comprobarás cómo éstas se transforman en actos vivos, creativos, llenos de fuerza.

(Mi agradecimiento a Anselmo Sáinz Bengoechea, mi maestro en el arte de narrar, quien me habló por primera vez de las cinco personalidades del cuento)

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¿Tienes en cuenta las personalidades de la presentación? ¿Adaptas tus presentaciones a las circunstancias?


¿Presentar de pie o sentado?

agosto 6, 2009

Los españoles somos muy formales a la hora de presentarEspaña es un país muy formal. Extremadamente formal. En la mayoría de actos públicos y presentaciones los ponentes, muy encorbatados, hablan desde una mesa, detrás de un cartelito con su nombre. Las salas de conferencias están diseñadas y construidas para esta forma de presentar. Las mesas, suficientemente largas para acomodar a varios ponentes, suelen incluir monitores empotrados, micrófonos y cómodos sillones. Todo pensado para presentar detrás de ellas, nunca delante. Tal es así, que a veces ni siquiera existe espacio físico delante de la mesa donde situarse si se deseara presentar de pie. Algunas salas hacen una pequeña concesión: disponen de un atril, situado a un lado de la mesa. Habitualmente es la máxima licencia permitida a un ponente para que no hable sentado.

No te parapetes

Para causar una impresión duradera, tienes que ser visible. No te parapetes detrás de un atril o de una mesa. Tal y como nos recuerda Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”, el atril no es un elemento defensivo ni un reclinatorio: se trata de un adorno que hace las veces de soporte. No utilices nunca el atril como un muro que te distancia de la audiencia. El atril tampoco es un bastón: si te reclinas, transmites una sensación de cansancio y abatimiento. El atril incita a todos estos comportamientos, por lo que o eres muy disciplinado para no incurrir en ellos o, mejor aún, ¡no lo uses!

Atril y burladero no son sinónimos

Sal delante, ofrécete al público en persona entera, no como busto parlante. Tú eres el protagonista y la parte más importante de la presentación. Si puedes elegir, habla de pie mejor que sentado. La proximidad que consigues cuando te diriges en pie a la audiencia no tiene comparación con la frialdad de quien permanece sentado detrás de una mesa.

Es frecuente ver a ponentes hablar desde la mesa detrás de un portátil, el cual les tapa el cuerpo e incluso la cara. No se les ve. ¿Cómo esperas comunicar así? Debemos superar ese miedo inicial a ofrecernos tal cual, de pie ante el auditorio. Queremos que todo sea seguro y esté bajo control, lo que nos empuja a parapetarnos detrás de mesas y atriles y a utilizar transparencias llenas de listas de viñetas. Debes deshacerte de estas muletas. ¡Aléjate de la mesa!

Tampoco te sientes ni te recuestes en una mesa, ya que ofrecerías una imagen poco elegante, más que cercana o informal. Y cuidado con lo que haces con las piernas, porque algunas mesas no están tapadas y el público puede vértelas.

Permanecer sentado durante una presentación disminuye las posibilidades de conectar con la audiencia

Hablar de pie y sin parapetos que te separen de la audiencia supone una difícil apuesta por el riesgo. ¡Atrévete! Sal ahí delante y compórtate con naturalidad. Verás cómo mejora la acogida de tus charlas.

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¿Cómo sueles presentar? ¿De pie o sentado? ¿Cómo te sientes más cómodo? Comparte tus experiencias.

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