En tu próxima presentación, narra el relato mítico escondido en el corazón de tu empresa

mayo 6, 2010

“Hace mucho tiempo en una tierra lejana vivía un joven próspero, feliz y respetado por todos. Un día, llegaron unos visitantes que le revelaron los problemas de su mundo y cómo no podía permanecer en esa tierra. Al principio el joven se resistió, pero finalmente fue expulsado de su tierra y arrojado a un peligroso viaje a un nuevo mundo. Solo y a la deriva, se encontró perdido. Pero con la ayuda de un poderoso mentor y de algunos compañeros que fue reuniendo durante su exilio, se transformó a sí mismo y se juró regresar a su tierra. Y finalmente lo consiguió, regresó a su viejo hogar y restableció el equilibrio perdido.”

¿Te suena esta historia? Seguro que la has visto en el cine o leído en la literatura y en el cómic una y mil veces. Se trata de la historia arquetípica bautizada por el estudioso de los mitos Joseph Campbell como “el viaje del héroe”. Según argumenta Campbell en su libro “El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito” (“The Hero with a Thousand Faces” en el original), todos los mitos poseen los mismos ingredientes en común con independencia del tiempo y del lugar: siguen en líneas generales la misma receta, que Campbell redujo a tres ingredientes.

Toda historia no es sino una variación de la misma vieja historia

El viaje del héroe consta de tres etapas:

1. Partida: El héroe escucha la llamada, se resiste inicialmente, y finalmente se lanza a lo desconocido.

2. Iniciación: El héroe afronta numerosos peligros, debe enfrentarse al abismo, interior y exterior. Pero gracias a la ayuda de poderosos mentores se transforma y adquiere las habilidades necesarias para superar todas las pruebas.

3. Retorno: El héroe retorna como señor de los dos mundos, capaz de restablecer la paz y el orden.

Este patrón lo encontramos en obras épicas clásicas como la epopeya de Gilgamesh,  la Odisea, Beowulf o el ciclo del Rey Arturo; y modernas, como Matrix, El Señor de los Anillos o la Guerra de las Galaxias. Es una constante en la narrativa universal.

¿Comparte tu empresa, servicio o producto la historia del héroe?

Cuando hagas una presentación, puedes estructurarla siguiendo este modelo narrativo clásico, dividiendo tu historia en las siguientes cinco fases:

  1. Empieza por una historia o afirmación que capte desde el primer instante la atención de la audiencia.
  2. Plantea un problema que deba ser resuelto o formula una cuestión que deba ser respondida.
  3. Ofrece una solución al problema planteado.
  4. Describe los beneficios específicos de adoptar el curso de acción propuesto por tu solución.
  5. Formula una llamada a la acción: ¿qué debe hacer la audiencia tan pronto abandone la sala?

Ni las transparencias ni tus datos cuentan historias:  tú lo haces. Tú eres el protagonista y no PowerPoint. Narra el relato mítico escondido en el corazón de tu empresa.

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¿Has contado alguna vez la historia de tu empresa, servicio o producto? ¿Por qué no en tu próxima presentación? ¿Lo has visto hacer? Comparte tus experiencias.


Porque los datos no hablan por sí mismos, dales voz para que cuenten su historia en tus presentaciones

abril 28, 2010

Hoy en día, el uso de tablas y gráficos con el fin de comunicar información cuantitativa ha devenido en lugar común en todo tipo de presentaciones comerciales y científicas. Sin embargo, ¡en qué pocas ocasiones se utiliza un buen diseño que los vuelva eficaces! La audiencia se esfuerza sin éxito tratando de desentrañar el significado y la significación de los números mostrados en la pantalla (si es que llega a verlos más allá de la quinta fila). Stephen Few, autor del más que recomendable libro “Show Me the Numbers” se lamenta:

Los 10 principios de la narrativa estadística

Contar las historias que residen dentro de la información cuantitativa es una forma de narrativa tal vez más especializada que la convencional, pero igualmente persigue el objetivo de comunicar. Stephen Few propone una serie de principios y prácticas para dar vida a las historias de los datos:

1. Simplicidad: Encuentra el núcleo de tu mensaje y preséntalo tan sencillamente como te sea posible sin añadir distracciones. Cuenta a la audiencia todos los elementos de la historia necesarios para comprender el mensaje, pero no más.
2. Integración sin costuras: Contar la historia de los datos exigirá la integración armoniosa de palabras e imágenes. Los patrones, tendencias y excepciones en los datos necesitarán expresarse gráficamente para ayudar a que la audiencia reconstruya mentalmente su historia. Muestra en pantalla los gráficos mientras cuentas su historia, señálalos con un puntero o constrúyelos por partes, pero no muestres en pantalla el mismo texto que tú mismo estás exponiendo. La audiencia no puede leer y escucharte simultáneamente. Entenderán mejor la historia si sólo te escuchan y ven las imágenes.
3. Información: Cuenta historias que informen, que revelen hechos o interpretaciones de los hechos que la audiencia ignoraba. Sorprende a tu audiencia con nuevo material para pensar, desvélale algo que no sabía antes de tu presentación.
4. Veracidad: Tu historia debe ser siempre verdadera y además parecerlo (como la mujer del César). No hagas mentir a los datos. Cita siempre las fuentes que respaldan tus datos, por afán de credibilidad y de transparencia.
5. Contexto: No puedes arrojar datos a la audiencia sin más ni más. Los números por sí mismos carecen de significado a no ser que se presenten dentro de contexto. Proporciona siempre información adicional que permita compararlos. Muestra los patrones, tendencias y excepciones en los datos para que su historia pueda entenderse. Sin comparaciones adecuadas la audiencia no podrá formarse juicios, tomar decisiones o emprender acciones.
6. Familiaridad: Conoce a tu audiencia. Adapta tu historia a la audiencia, tanto las palabras como los gráficos, para poder contársela en términos familiares. Si a la gente le importa tu historia, se sentirán mucho más impresionados contigo si la cuentas de manera que puedan entenderla.
7. Concreción: Huye de lo abstracto y abraza lo concreto. El lenguaje concreto ayuda a la gente a entender nuevos conceptos. La abstracción es un lujo sólo al alcance de expertos. Concreta con ejemplos, analogías y metáforas. No vivimos en un mundo abstracto, sino concreto, magistralmente captado por los refranes.
8. Personalización: Las historias deben conectar con la gente a nivel personal, especialmente cuando involucran directamente a la audiencia. Aunque la historia sea sobre gente completamente desconocida en otras partes del planeta, siempre existe alguna manera de ayudar a la audiencia a conectar de forma personal. Personaliza los hechos.
9. Emoción: Muy ligada a la anterior, las historias personales remueven emociones en nuestro interior. Por muy racionales que nos creamos, en última instancia nuestras decisiones están regidas por la emoción. A veces basta la fotografía de una persona real afectada por los hechos para poner un rostro a las estadísticas abstractas.
10. Llamada a la acción: Las historias eficaces mueven a la audiencia a la acción. Para sacarle el máximo partido a tus historias, debes tender un puente entre las lecciones que enseñan y las vías para poner en práctica dichas lecciones.

Dale voz a los números para que cuenten su propia historia.

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El arte del guión cinematográfico (y cómo sacarle partido en tus presentaciones)

abril 19, 2010

Cuando uno va al cine espera que le cuenten historias; cuando uno acude a una presentación, que le muestren datos. En las pantallas de los cines esperamos ver conflicto; en las pantallas de las salas de conferencias, ver gráficos de porciones. En general el cine nos entretiene; en general las presentaciones nos aburren.

Las historias son una metáfora de la vida y estar vivo es estar sumido en permanente conflicto. El conflicto es a la historia lo que el sonido es a la música. El conflicto es el corazón de la historia. Sólo el conflicto hace que una historia avance. Tal vez las presentaciones nos resultan tan aburridas porque el conflicto suele estar ausente en ellas. Sin duda mejorarían añadiéndoles conflicto, como en las buenas historias del cine o de la literatura universal.

He leído muchos libros sobre el arte de escribir narrativa, pero ninguno que me haya impactado tanto como “El guión” (“Story” en el original), por Robert McKee, considerado la Biblia por muchos guionistas.

No debemos dejarnos engañar por el título. Aunque se trata de una obra obviamente orientada a guiones cinematográficos e ilustrada con numerosos ejemplos prácticos de grandes obras del celuloide, cualquier persona interesada en la creación literaria se beneficiará enormemente de su lectura. Y en el fondo, ¿qué es una buena presentación sino una buena historia? Los paralelismos son evidentes y cuanto más se parezca nuestra exposición a una historia, mejor satisfará los tres objetivos de toda presentación. Como botón de muestra, escribe McKee al comienzo del segundo capítulo:

“La marca de un maestro es que seleccionando unos pocos momentos puede mostrarnos toda una vida”.

Del mismo modo, la marca de un gran presentador es que seleccionando unas pocas ideas, nos muestra toda la riqueza de un tema, nos informa, nos entretiene y nos proporciona material para la reflexión, sin pretender abarcarlo todo.

Y así, página a página, capítulo a capítulo, a medida que McKee desgrana los secretos de cómo escribir guiones, se nos revelan numerosas formas de aplicar esos mismos conocimientos a nuestras presentaciones.

Si quieres profundizar en los elementos estructurales de la narrativa y en los principios del diseño de historias y establecer fecundas conexiones con las presentaciones, lee este libro con un lápiz en la mano y la mente abierta.

FICHA TÉCNICA

Autor: Robert McKee
Título: El guión – sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones (Story en el original)
Editorial: Alba
Páginas: 550
Año: 2002
Lo mejor: Expone con gran claridad y vehemencia, aunque sin dogmatismo, cuáles son los elementos estructurales de una buena historia y qué hace que las buenas historias funcionen en la pantalla. Centrado en el porqué más que en el cómo, en la forma más que en la fórmula.
Lo peor: Para el neófito que nunca haya escrito literatura o guiones  puede resultar inaccesible hasta hacerlo naufragar en sus páginas.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.com :: Amazon.es

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