¿Dónde estás tú en tus presentaciones?

diciembre 10, 2010

Aunque era el “día del silencio” del Maestro, un viajero le suplicó que le diera un consejo que pudiera orientarle a lo largo de toda su vida.

El Maestro asintió afablemente, tomó una hoja de papel y escribió en ella una sola palabra: “Consciencia”.

El visitante quedó perplejo. “Eso es demasiado breve. ¿No podrías ser un poco más explícito?”

El Maestro tomó de nuevo el papel y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia”.

“Pero ¿qué significan esas palabras?”, preguntó el otro sin salir de su estupor.

El Maestro volvió a echar mano al papel y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia significa CONSCIENCIA”.

—”¿Quién puede hacer que amanezca?“, Anthony de Mello

Como científico rodeado de sesudos investigadores, a veces me miran de soslayo cuando trato el tema de la meditación, posiblemente por estar ésta envuelta en un aura de misticismo oriental. Sin embargo, nuestros prejuicios contra esta actividad no deberían privarnos de su práctica y mucho menos de los formidables beneficios que acarrea. Y aquí me refiero, más que a técnicas para alcanzar la iluminación, a lo que en corrientes psicológicas modernas se ha dado en llamar “mindfulness” o conciencia plena.

Conciencia plena en aquello que hacemos

El mindfulness es un estado de nuestra mente que podemos llevar a todas nuestras actividades: implica entrenar paulatinamente a nuestra conciencia para permanecer en un estado de tranquila aceptación de lo que nos rodea y de lo que sentimos. Se trata simplemente de estar presentes en el momento, con el cuerpo relajado y la mente en paz, sin intentar pensar ni juzgar la experiencia. Consiste en observar lo que está sucediendo a tu alrededor, en tu mente, en tu cuerpo sin intentar hacer nada. Sencillamente sé consciente de lo que está pasando.

La meditación posee el potencial de hacer felices a las personas

La meditación adopta muchas formas, aunque todos los caminos conducen a un final parecido. Todas las grandes tradiciones espirituales del mundo han desarrollado métodos a lo largo de los siglos; y la ciencia médica y la psicología del deporte aportan aún más técnicas. Total meditación ofrece meditaciones prácticas y sencillas de todas las tradiciones para el completo principiante: métodos para cada momento del día o de la noche, para la oficina o para los viajes en coche, para el deporte o para el trabajo. La música más indicada así como las técnicas sensoriales y respiratorias caminan junto a la cocina consciente, las duchas desintoxicantes y la eliminación de la confusión para simplificar nuestra vida. Y por encima de todo, la esencia de la meditación: sentarse quieto en silencia sin hacer ni pensar nada.

Sea cual sea tu razón para empezar a meditar en este libro encontrarás un guía extraordinario. Total meditación está organizado en cuatro partes:

  • En la primera, ¿Por qué meditar?, se explica qué puede hacer la meditación por ti, cuáles son sus beneficios, cómo funciona la meditación y su relación con la salud física y mental.
  • En la segunda, Empezar a meditar, se presentan los prolegómenos y pequeños detalles previos a la meditación, como el lugar, las posturas, las posiciones de las manos, la respiración, etc.
  • En la tercera, Meditaciones prácticas, se ofrecen diversas técnicas y ejercicios de meditación para todos los gustos, totalmente desprovistos de tintes religiosos o esotéricos.
  • Por último, en La meditación en el día a día, se aportan valiosísimas ideas que ayudan a introducir los ejercicios de meditación en nuestro ajetreado día a día.

Si nunca has meditado y no sabes por dónde empezar, este libro es para ti.

FICHA TÉCNICA

Autor: Susannah Marriott
Título: Total meditación
Editorial: Pearson Educación
Páginas: 192
Año: 2005
Lo mejor: Presenta de forma sencilla y atractiva numerosas y variadas técnicas de meditación sin desvaríos místicos o esotéricos, lo que lo convierte en un libro ideal para personas de todo tipo de credos o ideas religiosas. Totalmente práctico, al grano, y muy, muy útil.
Lo peor: Es un libro con el que llevo trabajando varios años. Honestamente, no se me ha ocurrido ninguna desventaja o pega. He leído muchos libros sobre meditación en los últimos 20 años, pero ninguno como éste. Simplemente perfecto.
Dónde comprarlo: Amazon.com :: Amazon.es

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Pulsa el botón de pausa durante tu presentación

junio 1, 2009

EjecutivoUn joven ejecutivo telefoneó un día a su representante en el extranjero y anunció lacónicamente: “Llamando para dar instrucciones. Esta llamada no durará más de tres minutos. Yo hablaré y usted no deberá interrumpirme. Cualquier comentario o duda que tenga usted que exponer, deberá transmitírmelo más tarde por email.”

Y dicho esto, empezó a transmitir su mensaje. Pero lo hizo tan rápido que no agotó los tres minutos. “Tenemos aún veinte segundos”, le dijo a su interlocutor. “¿Tiene usted algo que decir?”

“Sí”, respondió el otro. “Ha hablado usted tan deprisa que no he podido comprender una sola palabra”.

—Anthony de Mello, “La oración de la rana (2)”

Desgraciadamente, asistimos a demasiadas presentaciones en las que el orador habla tan rápido que no nos da tiempo a asimilar sus ideas. Las transparencias pasan volando por la pantalla a velocidad de vértigo. No hemos terminado de interpretar un gráfico o de captar un concepto, cuando ya aparece la siguiente transparencia cargada de nuevas ideas, textos y diagramas. Así no hay quien comprenda ni recuerde nada. Al poco rato, nos desmoralizamos y terminamos desconectando.

Las pausas constituyen un potente recurso para transmitir un mensaje a la audiencia

Debemos aprender a intercalar pausas dentro de nuestras presentaciones. Algo aparentemente tan sencillo como guardar silencio durante más de tres segundos resulta sin embargo de una dificultad apabullante subidos a un escenario. Sin embargo, las pausas son tan valiosas y mejoran tanto un discurso, que debemos esforzarnos por incluirlas con naturalidad.

Intercala pausas en tus presentaciones

  • Un momento de silencio puede conseguir más que mil palabras. Los silencios son elocuentes. Crean un vínculo entre el orador y la audiencia. Añaden énfasis a las palabras.
  • Durante la pausa, se obliga a la audiencia a prestar atención y también se le permite digerir la última información suministrada. Es como la pausa entre plato y plato de un menú bien servido. Permite que se rían, se asombren, tomen notas o rumien la información.
  • Después de cada idea y antes de pasar a la nueva, una pausa nos da tiempo para ordenar nuestros pensamientos. Pausas cortas entre frases largas también nos proporcionan ese respiro para reorganizar mentalmente la siguiente oración o el curso de la charla: ¿introduzco una historia?, ¿cuento esa anécdota?, ¿explico más este concepto o paso al siguiente?
  • Un uso muy eficaz de la pausa en una presentación es la doble pausa: se efectúa una pausa antes de la frase importante que se desea enfatizar y otra pausa al final. La primera anticipa información importante por llegar y la segunda permite digerirla. Al aislarla del continuum de tu discurso, equivale a destacar dentro de un llamativo recuadro una frase en un documento escrito.
  • Una pausa es como un vacío en el discurso. Y nada causa tanto horror como el vacío. Dominar el uso de la pausa es difícil y requiere un gran coraje y confianza en uno mismo. Un orador que aprenda a hacer un uso eficaz y dramático de la pausa transmitirá una seguridad en sí mismo que conectará rápidamente con el público. La pausa atrae la atención del público y obliga a que las miradas se centren en uno, momento que puede aprovecharse para establecer contacto visual con la audiencia.

Recuerda, en tu próxima presentación, pulsa el botón de pausa.

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