Una presentación es un acto vivo de comunicación, no un documento muerto

febrero 22, 2011

Esta mañana me he despertado filosófico, preguntándome qué es una presentación. Tras acercarme al RAE en busca de la definición, he comprobado con asombro que no viene recogida ninguna relacionada con las presentaciones tal y como las entendemos nosotros.

A lo largo de nuestra vida, vamos asignando nuestro propio significado a las palabras mediante asociaciones ancladas a objetos y experiencias. Para éste la palabra presentación evoca transparencias atiborradas de listas de viñetas y gráficos de quesitos y barras. Para ése presentación dispara recuerdos penosos de nerviosismo y ansiedad insoportable hablando en público. Para aquél presentación significa largas tardes de tedio mortal en salas en penumbra oyendo a ponentes leer monótonamente texto de una pantalla. ¿En qué piensas tú?

No hay respuestas correctas o incorrectas, las palabras significan cosas distintas según el punto de vista de cada cual. Si lo dudas, reúne a un grupo de gente y pídeles que definan el significado de palabras como “amor”, “belleza” o “justicia”.

Las palabras significan cosas distintas según el punto de vista de cada cua

Lo que tú y yo entendemos por presentación son realidades distintas

Cada uno de nosotros experimentamos el mundo de una forma única. El lenguaje actúa como un filtro: es un mapa de nuestros pensamientos y experiencias. Respecto a las presentaciones, usamos la misma palabra para denotar dos realidades completamente diferentes y al final terminamos mezclándolas en nuestro modelo mental.

Por un lado, llamamos presentación al acto vivo de comunicación donde un ponente expone desde el corazón sus ideas delante de una audiencia formada por personas con sus inquietudes, problemas e historias personales. Si no estuviste, te la habrás perdido irremisiblemente.

Por otro lado, llamamos igualmente presentación al documento muerto creado típicamente en PowerPoint que se cuelga en Internet, se envía por email o se imprime en papel y se reparte a los miembros de la audiencia. Siempre estará disponible.

¿Qué es para ti una presentación?

Las grandes presentaciones se alejan de los informes y se acercan a las historias

La forma de afrontar las presentaciones será completamente distinta en función de si para nosotros una presentación es un documento muerto o un acto vivo.

En el primer caso, pondremos el énfasis en el texto, en los datos, en las largas listas de características, en leer transparencias, en un estilo severo y formal, en hablar desde detrás de una mesa o atril, en lo analítico y racional.

En el segundo caso, pondremos el énfasis en las imágenes, en las historias, en el asombro ante las características, en hablar desde el corazón, en un estilo entusiasta y apasionado, en movernos libremente por el escenario, en lo emocional y humano.

La presentación como acto vivo aumenta el potencial de conexión, humaniza el contenido, asume riesgos. La presentación como documento muerto desconecta, deshumaniza, juega sobre seguro. No te escondas detrás de documentos muertos, sal y ofrece un acto vivo.

No te escondas detrás de documentos muertos, sal y ofrece un acto vivo

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¿Qué es para ti una presentación? ¿Qué pensamientos, creencias, recuerdos evoca en ti la palabra presentación?


Amplía tu paleta paraverbal para pintar en tus presentaciones paisajes sonoros con tu voz

mayo 13, 2010

¿Por qué las montañas rusas gozan de tanto éxito en los parques de atracciones? Posiblemente, por la intensidad y variedad de emociones que producen. El vagón viaja a veces a velocidad vertiginosa; otras, con desesperante lentitud. Unas veces sube; otras, baja. Unas circula cabeza arriba; otras, cabeza abajo. Corre, para, acelera, trepa, cae, gira, un sinfín de sensaciones entremezcladas en un excitante cóctel. ¡Qué aburrida sería una montaña rusa que sólo discurriera en horizontal siempre a la misma velocidad! ¿Cómo es tu voz durante una presentación? ¿Como una apasionante montaña rusa o como una monótona línea de ferrocarril por la meseta castellana?

La voz le da color al discurso

Además de lo que dices, importa y mucho cómo lo dices: tu lenguaje paraverbal. La voz es la herramienta utilizada para comunicar tu mensaje. La voz mal utilizada dificulta la comprensión de un discurso y transmite una pésima imagen del orador. Para poder pintar un discurso rebosante de color, debes prestar atención a los siguientes elementos de tu paleta paraverbal.

Sube y baja el volumen

Un orador al que no se le oye resulta especialmente irritante. Habla alto. Prueba a jugar con la variación de volumen: bajar la voz súbitamente al declamar una frase puede tener un efecto dramático y puede utilizarse como un recurso para atraer la atención e intimar con la audiencia. El volumen de tu voz te servirá para realzar los elementos importantes de tu presentación. No hace falta decir que este recurso sólo resulta eficaz cuando se usa esporádicamente.

Articula correctamente

Articula cada palabra de tus frases claramente, manteniendo siempre contacto visual con la audiencia. Debes evitar a toda costa el mascullar, cuchichear y terminar las frases subiendo o bajando la voz. Habla con claridad. Practica hablando con un lápiz atravesado en la boca y verás cómo mejoras tu dicción.

Utiliza cambios de ritmo

Tómate tu tiempo y no hables más rápidamente de lo que lo haces habitualmente al conversar. El apresurarte conduce a menudo a una articulación ininteligible y a la confusión mental. La velocidad mayor o menor, incluso la lentitud, tienen su momento justo.

Varía la entonación de tus frases

El tono (o altura musical de la voz) imprime un importante efecto al sentido de lo que decimos. En todas las oraciones deberían enfatizarse las palabras más relevantes, lo que confiere un aura de autoridad al conferenciante y transmite confianza en su discurso. Habla con entusiasmo y sé convincente.

Haz pausas

Las pausas constituyen un potente recurso para transmitir un mensaje a la audiencia. Un momento de silencio puede conseguir más que mil palabras. Durante la pausa, se obliga a la audiencia a prestar atención y también se le permite digerir la última información suministrada. Añade variedad al discurso y rompe con la monotonía.

¿Quieres mejorar de forma drástica tu lenguaje paraverbal? Lee todos los días 10 minutos en voz alta. Así de simple. Los resultados serán espectaculares.

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¿Cómo usas la voz en tus presentaciones?


Pautas para ensayar tus presentaciones

abril 27, 2009

En la entrada anterior examinamos algunos de los valiosos beneficios de ensayar antes de una presentación. Veamos a continuación algunas pautas para sacarles el máximo provecho a estos ensayos, inspiradas en los consejos de Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”.

No valen los ensayos mentales

Ensayar no es sentarte delante del ordenador y repasar mentalmente qué es lo que dirás delante de cada transparencia. Eso no vale para gran cosa, excepto para engañarte a ti mismo. Ensayar significa ponerte de pie y repetir en voz alta palabra por palabra la idea o ideas asociadas a la transparencia como si estuvieras en el día de la presentación delante de la audiencia. El ensayo debe llevarte el mismo tiempo que la presentación final. Sólo así podrás entre otras cosas medirte el tiempo y saber si te pasas o te ajustas a los límites. Y recuerda que es una buena idea no agotar más del 80% del tiempo asignado.

No valen los ensayos mentales

No dejes nada al azar

Especialmente cuando tu presentación incluye elementos multimedia o demos, es muy importante que ensayes bien todo antes: los vídeos funcionan; el audio se oye bien; los programas se ejecutan sin problemas; los tamaños de letra pueden leerse, en caso contrario utiliza una herramienta de zoom; si llevas aparatos para demos, tales como teléfonos móviles, routers, cámaras de vídeo, antenas, o lo que sea, todos funcionan correctamente y tienen batería; etc. Por supuesto, debes probarlo todo antes en la propia sala donde realizarás la presentación.

No dejes nada al azar

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Se ha insistido en infinidad de ocasiones sobre la idea de que las transparencias no deben contener todo el texto de tu discurso, porque en tal caso terminarás leyéndolas y la audiencia desconectará inmediatamente. En su lugar, cada transparencia debe ser simple, conteniendo una sola idea a poder ser, con poco texto, predominando el elemento visual. Evidentemente, cuanto menos texto aparece en la transparencia, mejor tienes que conocer tu material. Ensayando te asegurarás de que sabes qué decir ante cada transparencia, sin olvidar nada. Recuerda: las transparencias son un apoyo para tu discurso, no los protagonistas de la presentación. El protagonista eres tú. El público quiere verte a ti. Para ver unas transparencias, se queda leyéndolas en su casa.

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Practícalo todo

No basta con sentarte delante del ordenador y “cantar” el discurso correspondiente a cada transparencia. El ensayo será mucho más beneficioso si lo practicas todo:

  • La voz: ritmo, cadencia, volumen, entonación, etc.
  • La mirada: siempre mirando al público a los ojos.
  • Los gestos y el movimiento de las manos: ante todo, naturalidad.
  • Las pausas entre transparencia y transparencia y en puntos clave del discurso.
  • La posición y los desplazamientos por el escenario.
  • El uso de objetos como presentadores remotos, punteros láser, notas, etc.
  • Las improvisaciones: anécdotas, historias, chistes, símiles, etc.
  • El tono del discurso: entusiasta, autoritario, apasionado, sereno, etc.

Practícalo todo

Grábate en vídeo

La mejor manera de comprobar que estás haciendo correctamente el ensayo y de detectar posibles errores es grabarte en vídeo. No encontrarás mejor maestro para el arte de presentar.

Grábate en vídeo

Ensaya con compañeros

Mejor aún si conocen el tema de la presentación. Ellos pueden señalarte fallos en tus argumentos, en la estructuración de los contenidos, en el diseño de tus transparencias y en la exposición. Debe primar la sinceridad y honestidad: que te digan siempre la verdad, sólo así sus comentarios te serán de ayuda.

Ensaya con compañeros

No ensayes el mismo día de la presentación

Ya es demasiado tarde para corregir nada y sólo serviría para ponerte nervioso si descubres fallos. En su lugar, relájate.

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