Para presentar mejor, grábate en vídeo

diciembre 16, 2008

HAL 9000No existe crítico más despiadado que una cámara de vídeo. Con frialdad mecánica registra cada movimiento y cada palabra de nuestra presentación. Nada escapa a su atento ojo ni a su agudo oído: pequeños vicios como no despegar la mirada de la pantalla, dar la espalda al público, no saber qué hacer con las manos o a dónde mirar, usar muletillas al hablar, moverse sin cesar, todo lo pone de manifiesto el vídeo con irritante fidelidad.

Posiblemente nunca volveré a ofrecerte un consejo más útil en este blog para ayudarte a mejorar tus presentaciones: grábate en vídeo.

No tienes excusa para no grabarte en vídeo. Cualquiera puede permitirse hoy en día una grabadora, aunque sea de baja calidad: puedes comprarte una cámara de vídeo barata; puedes utilizar tu cámara de fotos digital, que seguro permite grabar vídeo; hasta tu teléfono móvil traerá cámara. ¡Vivimos en el siglo XXI! La calidad es lo de menos. Lo que importa es que puedas verte.

Grábate en video

El vídeo será tu mejor coach en presentaciones

Grábate durante una presentación real o durante un ensayo. La primera vez que te veas, no te gustará: no reconocerás la voz, ¡ni siquiera te reconocerás a ti mismo! Te preguntarás: ¿ése soy yo? Pues sí, así nos ven los demás. Te horrorizarás al constatar muletillas, gestos y vicios que ni imaginabas que tenías. El espejo no sirve. Sólo un vídeo te mostrará tal cual eres. Es muy importante no desanimarse al principio, por mal que nos parezca que lo hacemos. Siempre nos juzgamos con mayor dureza de lo que lo hará ninguna audiencia.

Examina con ojo crítico todo lo que veas: anota tus puntos fuertes y débiles y trata de corregirlos en el siguiente ensayo. Es importante destacar las fortalezas porque no todo lo hacemos mal. Tendemos a fijarnos exclusivamente en los fallos, olvidando los aciertos. Potencia tus fortalezas y pule tus defectos.

No te canses nunca de grabarte, atendiendo en cada nueva revisión a la mirada, los gestos, el movimiento, el uso de muletillas, las pausas, la vocalización, etc. Repite el ejercicio una y otra vez hasta que cuando te veas en la pantalla exclames: ¡he ahí una buena presentación!

Grábate en vídeo. No encontrarás mejor maestro para el arte de presentar. Si eres malo, te harás bueno. Si ya eres bueno, serás excelente.

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