Presentaciones con demos a prueba de bomba

junio 21, 2011

Las demos son muy frecuentes en presentaciones tecnológicas. De hecho, existen eventos en los que se considera que una presentación se ha quedado a medias si no incorpora demo. Claro que las demos no están exentas de peligros: pueden fallar y a menudo lo hacen. Se trata del temido efecto demo.

En mis cursos recomiendo la siguiente estrategia a la hora de hacer presentaciones con demos.

Plan A: Haz la demo

Prepara concienzudamente y ensaya repetidamente la demo. Nunca te conformes al ensayar tu presentación con decir: “aquí vendrá la demo”. ¡No! Ejecútala paso por paso, desde el principio hasta el final. No estaría de más que imprimieses un guión para recordar todos los pasos de la demo. ¡Que no te traicionen los nervios el día D!

No se te ocurra hacer la demo en un equipo donde no la has ensayado previamente, por mucho que insista la organización. Lleva tu propio equipo. Y acude con antelación suficiente para poner a punto cualquier otro equipamiento responsabilidad de la organización, como sonido, conexión a Internet, telefonía, etc.

¡No dejes nada al azar!

Plan A: Haz la demo en vivo

Plan B: Graba un vídeo de la demo

Por muy bien que hayas preparado tu demo, algo puede salir mal. En cierta ocasión participé en una jornada en un entorno militar. Uno de los ponentes llevaba preparada una vistosa demo de intercepción de conversaciones a través de Bluetooth. Para su propia desesperación y aburrimiento de la audiencia, por mucho que lo intentó una y otra vez, la demo no salía y no salía porque los inhibidores de frecuencia del complejo militar interferían con las ondas de radio.

Si la demo falla estrepitosamente, no te empecines en que funcione. Mejor toma la precaución de grabar la demo durante uno de tus ensayos utilizando un software de captura como por ejemplo Camtasia. En caso de fallo, no tienes más que poner el vídeo allí donde las cosas se torcieron. No quedará tan vistoso como la demo en directo, pero mejor un vídeo de la demo que nada. ¡La función debe continuar!

Plan B: graba un vídeo de la demo

Plan C: Captura pantallazos de la demo

Cuando los hados se confabulan contra uno, todo puede salir mal. Hasta el vídeo podría no reproducirse. Para casos de gafismo agudo, lleva preparadas capturas de pantalla de la ejecución de la demo. Puedes integrarlas en transparencias ocultas dentro de tu presentación, las cuales podrás mostrar si todo lo anterior fracasa. Perderá la frescura de la demo y el dinamismo del vídeo, pero mejor pantallazos de la demo que nada.

Plan C: Capturas de pantalla

Sí, todo lo anterior puede haber salido mal, pero habrás transmitido una imagen de profesionalidad y templanza.

ENTRADAS RELACIONADAS

- 17 errores (y medio) que debes evitar en una presentación tecnológica

Presentaciones con demos que quitan el hipo

Presentaciones con demos que nadie ve más allá de la quinta fila

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué estrategias utilizas para protegerte ante fallos en las demos? Comparte tus experiencias con otros lectores.


Las cuatro excusas más habituales para no ensayar antes de tu presentación

octubre 15, 2009

Fabricamos excusas para todo“Yo no necesito ensayar”. Lo he oído repetir mil y una veces. Y así salen las charlas, claro. Si nunca ensayas, una de las primeras consecuencias nefastas suele ser exceder el tiempo asignado. Otra suele ser embrollarte y andarte con ambages sin llegar al grano, olvidando detalles relevantes y proporcionando otros muchos irrelevantes. Y si además no dominas la materia, la inseguridad y las lagunas hacen su aparición, seguidas  en estrecha formación de los nervios capitaneados por el miedo.

A pesar de los innegables beneficios del ensayo, la triste realidad es que casi nadie ensaya. ¿Por qué no? Analicemos algunas de las excusas más habituales recopiladas por Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”.

1. No tengo tiempo para ensayar

¿Recordáis la historia de aquel leñador que se afanaba trabajosamente en cortar madera con un hacha con el filo embotado porque, según él, no tenía tiempo para detenerse a afilarla? Afirma Reyero:

“El tiempo que se emplea en el ensayo no es un gasto, es una inversión.”

La excelencia sólo se consigue con la práctica. Los grandes profesionales de todos los ámbitos de la vida, artistas, deportistas, informáticos, etc., han “metido” muchas horas. Según algunos estudios, nada menos que 10.000 horas para llegar a ser cada uno un maestro de su arte. Ensayar “afila” tus destrezas.

No tengo tiempo para ensayar

2. Si ensayo descubro que no me lo sé

Efectivamente. Una gran verdad. Y digo yo: ¿no será mejor descubrirlo en solitario en tu casa o delante de un par de compañeros que no delante de docenas o cientos de personas durante la presentación? Si descubres durante los ensayos lagunas en tus conocimientos, fallos en tus razonamientos o inconsistencias en el hilo de tu argumentación, aún estás a tiempo de subsanarlos. Delante del público es ya demasiado tarde. Mejor remendar el descosido en casa que salir al escenario con el culo al aire.

Si ensayo descubro que no me lo sé

3. Cuando ensayo me pongo nervioso

Claro, porque descubrimos errores, nos damos cuenta de que la presentación no sale tan bien como nos gustaría. Pero precisamente gracias al ensayo podemos trabajar para corregir esos errores. Con cada nuevo ensayo comprobaremos cómo ganamos confianza. Al sentirnos más seguros de nosotros mismos y de nuestro discurso, entonces nuestro nivel de ansiedad disminuirá de forma natural. El mero hecho de haber ensayado y haber comprobado que te lo sabes y lo haces bien te permitirá controlar el miedo llegada la hora de la verdad.

Cuando ensayo me pongo nervioso

4. Prefiero improvisar y dejarme llevar

“Soy demasiado bueno como para ensayar”. Sí, estamos de acuerdo en que existen personas con un gran talento para la oratoria. Pero no olvidemos que cualquier destreza mejora si se la entrena. Por muy bien que creas que lo haces, si te analizas durante un ensayo descubrirás puntos de mejora. Y cuando llegue el momento de la presentación, lo harás aún mejor.

Prefiero improvisar y dejarme llevar

¿Ganará nuestra presentación si la ensayamos antes?

La respuesta es un rotundo sí. El ensayo es lo único que te conducirá de ser un buen presentador a ser un presentador extraordinario. ¡No tienes excusa para no ensayar!

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- Ensaya tus presentaciones

- Pautas para ensayar tus presentaciones

- Para presentar mejor, grábate en vídeo

DIÁLOGO ABIERTO

¿Ensayas tus presentaciones? ¿Usas alguna excusa creativa para no hacerlo? Comparte tus experiencias con el resto de lectores.


Pautas para ensayar tus presentaciones

abril 27, 2009

En la entrada anterior examinamos algunos de los valiosos beneficios de ensayar antes de una presentación. Veamos a continuación algunas pautas para sacarles el máximo provecho a estos ensayos, inspiradas en los consejos de Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”.

No valen los ensayos mentales

Ensayar no es sentarte delante del ordenador y repasar mentalmente qué es lo que dirás delante de cada transparencia. Eso no vale para gran cosa, excepto para engañarte a ti mismo. Ensayar significa ponerte de pie y repetir en voz alta palabra por palabra la idea o ideas asociadas a la transparencia como si estuvieras en el día de la presentación delante de la audiencia. El ensayo debe llevarte el mismo tiempo que la presentación final. Sólo así podrás entre otras cosas medirte el tiempo y saber si te pasas o te ajustas a los límites. Y recuerda que es una buena idea no agotar más del 80% del tiempo asignado.

No valen los ensayos mentales

No dejes nada al azar

Especialmente cuando tu presentación incluye elementos multimedia o demos, es muy importante que ensayes bien todo antes: los vídeos funcionan; el audio se oye bien; los programas se ejecutan sin problemas; los tamaños de letra pueden leerse, en caso contrario utiliza una herramienta de zoom; si llevas aparatos para demos, tales como teléfonos móviles, routers, cámaras de vídeo, antenas, o lo que sea, todos funcionan correctamente y tienen batería; etc. Por supuesto, debes probarlo todo antes en la propia sala donde realizarás la presentación.

No dejes nada al azar

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Se ha insistido en infinidad de ocasiones sobre la idea de que las transparencias no deben contener todo el texto de tu discurso, porque en tal caso terminarás leyéndolas y la audiencia desconectará inmediatamente. En su lugar, cada transparencia debe ser simple, conteniendo una sola idea a poder ser, con poco texto, predominando el elemento visual. Evidentemente, cuanto menos texto aparece en la transparencia, mejor tienes que conocer tu material. Ensayando te asegurarás de que sabes qué decir ante cada transparencia, sin olvidar nada. Recuerda: las transparencias son un apoyo para tu discurso, no los protagonistas de la presentación. El protagonista eres tú. El público quiere verte a ti. Para ver unas transparencias, se queda leyéndolas en su casa.

Repasa las transparencias hasta memorizar los puntos importantes

Practícalo todo

No basta con sentarte delante del ordenador y “cantar” el discurso correspondiente a cada transparencia. El ensayo será mucho más beneficioso si lo practicas todo:

  • La voz: ritmo, cadencia, volumen, entonación, etc.
  • La mirada: siempre mirando al público a los ojos.
  • Los gestos y el movimiento de las manos: ante todo, naturalidad.
  • Las pausas entre transparencia y transparencia y en puntos clave del discurso.
  • La posición y los desplazamientos por el escenario.
  • El uso de objetos como presentadores remotos, punteros láser, notas, etc.
  • Las improvisaciones: anécdotas, historias, chistes, símiles, etc.
  • El tono del discurso: entusiasta, autoritario, apasionado, sereno, etc.

Practícalo todo

Grábate en vídeo

La mejor manera de comprobar que estás haciendo correctamente el ensayo y de detectar posibles errores es grabarte en vídeo. No encontrarás mejor maestro para el arte de presentar.

Grábate en vídeo

Ensaya con compañeros

Mejor aún si conocen el tema de la presentación. Ellos pueden señalarte fallos en tus argumentos, en la estructuración de los contenidos, en el diseño de tus transparencias y en la exposición. Debe primar la sinceridad y honestidad: que te digan siempre la verdad, sólo así sus comentarios te serán de ayuda.

Ensaya con compañeros

No ensayes el mismo día de la presentación

Ya es demasiado tarde para corregir nada y sólo serviría para ponerte nervioso si descubres fallos. En su lugar, relájate.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Ensaya tus presentaciones

- Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público


Ensaya tus presentaciones

abril 22, 2009

¡Ensaya!Cuando acudimos al teatro y contemplamos la interpretación de los actores sobre el escenario, ¿acaso creemos que la están improvisando? Incluso cuando vemos un monólogo del Club de la Comedia o escuchamos a un cuentista narrar una historia, ¿de verdad creemos que están contando lo primero que se les viene a la cabeza? En realidad estamos contemplando el resultado final de muchas horas de preparación.

Javier Reyero recoge en su libro “Hablar para conVencer” una vieja máxima de la radio:

“No hay mejor improvisación que la improvisación ensayada.”

—Javier Reyero

Cuanto mejor ensayada está la interpretación, más natural y espontánea parece sobre el escenario. El arte de presentar no es ajeno a esta máxima. No importa lo experimentados que seamos como oradores, siempre es buena idea ensayar antes de una presentación. Los ensayos ayudan a terminar con los nervios. Cuanto más ensayamos, más seguros nos sentimos de nosotros mismos y de nuestro material. Un ensayo adecuado nos servirá para dominar la presentación y reducir los posibles errores durante la misma. Cuando alguien me dice: “Yo tengo muchas tablas, no necesito ensayar”, ¡me echo a temblar!

Ensayar te ayuda a clarificar tus ideas

Ensayar te aporta numerosos beneficios

Oradores hay con muchas presentaciones a sus espaldas quienes consideran que no necesitan ensayar. A pesar de ello, siempre se nota quién ha ensayado y quién no. Nunca deberían subestimarse algunas de las ventajas de un buen ensayo que nos recuerda Javier Reyero:

  • Verificas la información que vas a exponer. Mejor aún si puedes hacer el ensayo delante de colegas que conocen el tema para que puedan buscar lagunas en tus razonamientos o fallos en tus argumentaciones.
  • Te preparas para la tensión que genera la aparición en público. Una de las mejores formas para combatir el miedo a hablar en público es ensayar tu presentación. El ensayo ayuda a sobreponerse a los nervios cuando llegue el momento de la verdad. El ensayo genera confianza y disminuye la ansiedad.
  • Sientes algunas de las sensaciones que se experimentarán durante la presentación. El ensayo debe tener emoción. Cuanto más se parezcan las condiciones del ensayo a las reales de la presentación final, mejores serán los resultados.
  • Mides el tiempo real de la exposición. Nunca debemos excedernos del tiempo asignado. Es más, deberíamos utilizar un 80% del tiempo como máximo. Ensayar ayuda a mantenerse dentro de los límites establecidos. Incluso los mejores oradores del mundo corren el riesgo de pasarse del tiempo si no ensayan.
  • Reduces las posibilidades objetivas de cometer errores. Al ensayar en las mismas (o casi idénticas) condiciones que en la presentación definitiva, pones a prueba todo tu material multimedia, iluminación, demos, sabes lo que dirás ante cada transparencia, etc. Los errores que puedan surgir en tu primer o segundo ensayo, habrán sido pulidos y superados. Cuantos más errores detectes en los ensayos, menos cometerás en la presentación.

En la siguiente entrada se ofrecerán una serie de pautas para realizar un buen ensayo.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Para presentar mejor, grábate en vídeo

- Pánico en el estrado (V): cambia tu forma de pensar

DIÁLOGO ABIERTO

¿Sueles ensayar antes de una presentación? ¿De qué manera? ¿Por qué no? Comparte tus experiencias con el resto de lectores.


A %d blogueros les gusta esto: