De lo que no sabes, mejor no presentar

mayo 20, 2009

“Confusio”, como su propio nombre indica, inventó la confusión. ¿Chino o japonés? ¡Qué más da! Era muy antiguo, eso sí.

Nada sustituye un profundo conocimiento del tema

Deberías presentar solamente sobre aquellos temas que conoces a fondo y únicamente la información que dominas. De esta forma, reduces el riesgo de ponerte en un aprieto si te hacen preguntas que no sabes responder por puro desconocimiento del tema.

No vayas a creerte que sólo durante las preguntas se darán cuenta de si dominas la materia. Mucho antes de que se inicie el turno de preguntas, se hará evidente, incluso para una audiencia lega, si posees una comprensión completa y un dominio amplio y sólido del tema. La extensión del conocimiento de un orador se revela de maneras sutiles, especialmente en la articulación de frases y en la precisión de las afirmaciones.

Nada sustituye un profundo conocimiento del tema

No pongas en una transparencia nada que no sepas explicar

Un pequeño corolario del principio anterior es que nunca deberías incluir elementos en tu presentación que no sepas explicar, algo que ocurre a menudo cuando das la charla de otro o cuando alguien te ha hecho las transparencias. Deberías siempre saber explicar todo lo que aparece en las transparencias, ya que la audiencia las verá y podría preguntar sobre algún pequeño detalle en el que ni siquiera habías reparado. Hazlas tú mismo o revísalas antes de la presentación: que no sea durante la charla la primera vez que las ves.

Di no

Debes aprender a decir “no”. Nunca des una charla sobre cuyo tema no poseas un amplio conocimiento y una pasión sincera.

“Eso es fácil de decir, pero ¿y si me obligan?”, estará pensando más de un lector. Si no hay escapatoria posible, pues haz la presentación. Eso sí, sé consciente de que probablemente será un desastre.

Guárdate un as en la manga

Cuando expongas tu presentación nunca muestres todo lo que sabes. Guárdate algo para el turno de preguntas. Puedes incluso llevar transparencias de refuerzo si anticipas que puedan interrogarte sobre alguna cuestión y mostrarlas al responder, pero no durante la presentación.

Guárdate un as en la manga

Cuidado, que no estoy diciendo que algún compinche entre el público te haga preguntas de lucimiento. Aunque censurable, es una técnica muy extendida.

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La Maldición del Conocimiento: cuanto más sabes, peor te explicas

mayo 14, 2009

Pegar y pegarDescriben los hermanos Heath en su libro “Pegar y pegar” un sencillo experimento psicológico en el cual a los sujetos se les asignaba uno de sendos roles: “tamborileros” u “oyentes”. Los tamborileros recibían una lista de 25 canciones muy conocidas, como “Cumpleaños Feliz”. A cada tamborilero se le solicitaba que eligiera una canción y tamborileara golpeando con los dedos sobre la mesa el ritmo de la misma a un oyente. El trabajo del oyente consistía en adivinar la canción, basándose en el ritmo siendo tamborileado.

Durante el curso de los experimentos, se llegaron a tamborilear 120 canciones. Los oyentes adivinaron solamente el 2,5% de las canciones: 3 de 120. Para hacer el experimento más interesante, antes de que los oyentes dijeran el título de las canciones, se les pidió a los tamborileros que predijeran la probabilidad de que los oyentes las adivinasen. Aseguraron aquéllos que la probabilidad sería del 50%. Sin embargo, aunque los tamborileros predijeron que conseguirían hacer llegar su mensaje 1 de cada 2 veces, solamente lo consiguieron 1 de cada 40. ¿Por qué este fracaso tan estrepitoso?

Cuando el tamborilero tamborilea, oye la canción en su cabeza. En el experimento, los tamborileros se quedan estupefactos al comprobar lo difícil que les resulta a los oyentes adivinar la canción. ¿No es la canción evidente?

El problema radica en que los tamborileros han recibido información (el título de la canción) que vuelve imposible para ellos imaginarse lo que es carecer de esa información. Se trata de la “Maldición del Conocimiento”.

Una vez que conocemos algo, nos resulta muy duro imaginarnos cómo era no conocerlo

Hemos sido “malditos” por el conocimiento. En consecuencia, se nos hace difícil compartir nuestro conocimiento con otros porque somos incapaces de re-crear el estado mental de nuestra audiencia. Cuando presentamos, a menudo está sonando en nuestra cabeza una melodía que la audiencia no puede escuchar. Como en el experimento de los tamborileros y oyentes, existe un desequilibrio insalvable entre la información en poder de unos y de otros, lo que imposibilita la comunicación.

Cuando presentamos, a menudo está sonando en nuestra cabeza una melodía que la audiencia no puede escuchar

Si das por hecho que la audiencia posee la misma información (o el mismo conocimiento) que tú y no es así, no lograrás conectar con ella. Este es el problema de la mayoría de oradores que saben tanto sobre un tema que terminan quedándose solos cuando hablan sobre él: han olvidado cómo era vivir sin ese conocimiento que ahora dominan, han perdido la capacidad de empatía, es decir, de ponerse al mismo nivel que el otro.

Cómo exorcizar la Maldición del Conocimiento

Los hermanos Heath proponen en su libro seis principios para combatir la Maldición del Conocimiento y conseguir que tu mensaje llegue a la audiencia:

  1. La idea debe ser simple
  2. La idea debe ser inesperada
  3. La idea debe ser concreta
  4. La idea debe ser creíble
  5. La idea debe ser emotiva
  6. La idea debe contar una historia

Si nuestra presentación adopta estos principios, estaremos más cerca de haber roto la Maldición del Conocimiento que pesa sobre nosotros por el mero hecho de ser expertos en un tema.

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El ciclo vital de las presentaciones

septiembre 19, 2008

Los seres humanos, los animales, las plantas, los residuos, los productos fabricados, las enfermedades, las organizaciones, el software, todos ellos nacen (o son creados), crecen, se transforman y mueren (o son destruidos), aunque a veces reaparecen reencarnados en nuevas formas. De hecho, todo en este mundo posee su ciclo de vida particular, algunos de los cuales los estudiamos en la escuela o en la universidad. El ciclo vital de las cosas que usamos a diario está soberbiamente narrado en esta extraordinaria presentación a cargo de Annie Leonard. En esta corta presentación multimedia de eficaz diseño y gran creatividad, se destapan las contradicciones morales e injusticias sociales a lo largo del ciclo de vida de los productos que consumimos masivamente.

El ciclo vital de las presentaciones

Las presentaciones, como los demás seres, también presentan su propio ciclo de vida, que podría sintetizarse en cuatro etapas: 1) planificación, 2) estructura, 3) diseño, y 4) exposición. En realidad, más que del ciclo de vida hablaremos de la línea de vida de la presentación.

Planificación

Tan pronto uno conoce la fecha de una presentación, lo primero que debe hacer es planificarse. Las primeras preguntas a las que debe buscar respuesta son las siguientes:

  • ¿Cuál es el propósito de la presentación? ¿Informar, defender, vender, convencer, inspirar, …?
  • ¿Cómo es la audiencia? ¿Cuál es su edad media, nivel de formación medio, conocimientos previos? ¿Qué espera de la presentación?
  • ¿De cuánto tiempo se dispone?
  • ¿Cuál es la idea fundamental que se desea comunicar? En otras palabras, ¿cuál es el mensaje que se desea transmitir? ¿Cuál es la mejor estrategia para conseguirlo? ¿Qué puedo ofrecer a la audiencia?
  • ¿Qué conocimiento necesito yo como ponente? ¿Sé todo lo que necesito? ¿Necesito aprender algo?

En esta primera etapa, todavía no se ha abierto PowerPoint ni ninguna otra herramienta similar (Keynote, LaTeX, etc.) Como se verá, durante la planificación es mejor utilizar el lápiz y papel o la pizarra. Muchas de las entradas futuras del blog estarán dedicadas a esta etapa inicial, ofreciendo pautas para dar respuesta a estas importantes preguntas.

Estructura

Una vez que se ha respondido a los interrogantes anteriores, conviene comenzar a reunir el material y estructurarlo según la información recién obtenida. Normalmente, toda presentación se organiza en tres partes fundamentales: introducción, cuerpo y conclusiones. A su vez, la parte central o cuerpo suele subdividirse en varias partes en función de los conceptos que se desee transmitir. Ahora es el momento de pensar qué contenido irá en cada una de ellas, cuánto tiempo se les asignará, con qué profundidad y alcance se cubrirán, etc. También es un buen momento para reflexionar acerca de qué materiales de apoyo pueden incluirse y dónde dentro de la presentación: anécdotas, historias, vídeos, fotografías, ejemplos, explicaciones adicionales, etc. En el blog se ofrecerán variados consejos para ayudar a estructurar de la mejor manera la presentación en función de la ocasión.

Diseño

Ya se cuenta con el material en bruto de la charla y se sabe dónde encajará cada elemento. Se trata ahora de presentarlo con un diseño atractivo y cautivante. Habrá que prestar atención a cómo se incluirá el texto: la elección de las fuentes, el uso de boliches, los títulos, las tablas, las ecuaciones, etc. A continuación, si se decide utilizar material multimedia adicional, como vídeos, audios, animaciones, gráficos, fotografías, etc., habrá que pensar igualmente de qué manera incluirlo causando un impacto visual favorable. Debe hacerse igualmente un uso racional y comprensible de los gráficos (circulares, de barras, de líneas, etc.). El objetivo que nos animará a lo largo de toda esta fase es conseguir un diseño sencillo pero atractivo de nuestras transparencias, huyendo de las listas de boliches y del clip art y gráficos de baja calidad. Cada transparencia de nuestra presentación debería merecer figurar como un anuncio de una valla publicitaria o de una revista. Se pasará revista a los conceptos de diseño más innovadores y a los principios psicológicos que ayudan a diseñar una presentación de manera efectiva.

Exposición

Llega por fin la última y más temida etapa de la presentación, aquella en la que culmina todo nuestro trabajo anterior: la exposición delante de la audiencia. Para que la presentación sea un éxito deben tenerse en cuenta elementos de lenguaje verbal (lo que se dice, esto es, el contenido que se pondría por escrito en una transcripción) y de lenguaje no verbal (lo que no se registraría en papel). A su vez, dentro del lenguaje no verbal suelen distinguirse dos categorías. Por un lado, el lenguaje paraverbal: cómo se dice el mensaje, es decir, entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, muletillas, etc. En segundo lugar, el corporal: lo que el cuerpo transmite a través de gestos, posturas, mirada, movimiento de los ojos, respiración, desplazamientos, etc. Buena parte de las entradas del blog irán destinadas a esta categoría para ayudarnos a mejorar en estos aspectos cruciales de la comunicación y, sobre todo, a vencer el miedo escénico. Recuerda: el objetivo final del arte de presentar es disfrutar hablando en público y que el público disfrute escuchándonos.

Curiosamente, esta línea de vida de la presentación puede sufrir misteriosas y tortuosas ramificaciones, ya que a veces uno mismo reutiliza el material de una vieja presentación en otra nueva (¿genes recesivos?), o bien el diseño de una presentación sirve de inspiración a otras personas quienes utilizan algunas transparencias en sus propias presentaciones (¿infección vírica?), o uno mismo repite la misma presentación en distintos foros con pequeñas o grandes variaciones (¿mutaciones genéticas?) que la adaptan a cada audiencia (¿hábitat?). Y, por supuesto, cuanto más practiquemos y más presentaciones protagonicemos, mejor nos adaptaremos a cualquier situación (¿evolución de la especie?).

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