Pánico en el estrado (I): catálogo de reacciones ante al miedo

noviembre 12, 2008

Según las estadísticas presentadas en el libro de curiosidades “The Book of Lists“, hablar en público se sitúa a la cabeza de todos nuestros miedos, por delante incluso del miedo a la muerte, que ocupa un modesto cuarto lugar. Estos sorprendentes datos llevaron al famoso comediante Jerry Seinfeld a la conclusión de que en un funeral la mayoría de los asistentes preferirían estar en el ataúd que pronunciando el panegírico del difunto.

Hablar en público ocasiona miedo escénico

Para la mayoría de nosotros hablar en público puede convertirse en una experiencia aterradora. Según la definición proporcionada por el pensador español José Antonio Marina en su obra “Anatomía del miedo”:

“Un sujeto experimenta miedo cuando la presencia de un peligro le provoca un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovascular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad, sumisión.”

El miedo

A la vista de esta vívida descripción, cabe preguntarse: ¿qué peligro objetivo puede existir al hablar en público? ¿Por qué sentimos pánico? No va a hundirse el estrado bajo nuestros pies ni desplomarse el techo sobre nuestras cabezas. No nos van a tirar tomates. Ni siquiera van a abuchearnos por mal que lo hagamos. Y a pesar de todo, subir al estrado y tomar la palabra ante un auditorio nos incomoda, nos agobia, nos espanta:

  • Temblequean manos y piernas
  • Sudan excesivamente las palmas
  • El corazón late aceleradamente
  • Falta el aire
  • Se tensan los músculos
  • Se crispan las manos
  • El rostro se ruboriza
  • Se pierde la concentración
  • Aparecen molestias gastrointestinales
  • Tiembla la voz
  • Se seca la boca

Curiosamente, cuanto mayor es la audiencia más se agudizan las respuestas del miedo. Existe en nuestras mentes una relación inconsciente de proporcionalidad entre nuestros nervios y el tamaño de la audiencia, es decir, entre el número de ojos clavados en nosotros. A grandes audiencias, grandes temores. Como si fuera menor el esfuerzo para hablar ante tres que ante trescientos.

A grandes audiencias, grandes temores

Tener miedo a hablar en público es natural

Todos los oradores, con independencia de los años de experiencia, sentimos miedo antes de salir a escena. Lo que distingue a los grandes oradores es que aceptan la sensación de temor sin que llegue a dominarles. De hecho, ni siquiera es deseable suprimirlo por completo, porque sin miedo no hay tensión, y sin tensión no hay reflejos. Una pequeña dosis de tensión ayuda a hablar mejor.

El miedo se puede controlar, pero no se puede suprimir

Aprender a cabalgar sobre el tigre

José Antonio Marina nos recuerda en “Anatomía del miedo” que

“Valiente no es el que no siente miedo -ése es el impávido, el insensible-, sino el que no le hace caso, el que es capaz de cabalgar sobre el tigre.”

¿Sientes miedo al hablar en público? No te angusties, es normal, todos lo sentimos. Comenzaremos a vencer nuestro miedo cuando asumamos que hemos de convivir con una pequeña dosis de nervios en cada una de nuestras intervenciones. En próximas entradas veremos las estrategias para afrontarlo y usarlo en nuestro beneficio. El miedo es un terrible señor, pero un valioso esclavo.

Actualización 14/05/09

Elena Moltó se ha tomado el trabajo de realizar una brillante presentación inspirada en las entradas de la miniserie de Pánico en el estrado.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

Cuando la serpiente mira al pájaro

Los rostros son el barómetro del interés

DIÁLOGO ABIERTO

¿Alguna vez has sentido miedo hablando en público? ¿Has experimentado alguna de las respuestas del miedo? Comparte tus experiencias con el resto de lectores mediante un comentario.


En cristiano: Vídeos sencillos para explicar ideas complejas

octubre 22, 2008

Ya lo hemos dicho en más de una ocasión: el éxito de la comunicación depende de saber sintonizar con la audiencia. En otras palabras, o se le habla en cristiano o no se comunica. Y si no hay conexión con la audiencia, olvídate del propósito de tu charla, fuera éste persuadir, informar o inspirar. Será un fracaso.

La empresa CommonCraft, formada por el matrimonio Lee y Sachi Lefever, lleva meses creando una serie bautizada con el descriptivo nombre In Plain English, que en castellano castizo podríamos traducir por En cristiano . En esta serie explican ideas complejas a través de vídeos cortos y simples de factura artesanal. Cualquiera puede entender los conceptos expuestos en sus vídeos, explicados en lenguaje llano y con el apoyo de imágenes sencillas, pero eficaces. Todo un éxito de comunicación.

ENTRADAS RELACIONADAS

La Crisis Ninja o cómo sintonizar con la audiencia



Diseñar o morir

septiembre 24, 2008

“Yo soy científico, no diseñador” o “El diseño no va conmigo” son excusas frecuentes que he oído a muchos ponentes cuando he comentado con ellos la posibilidad de mejorar el diseño de sus transparencias. No nos engañemos y dejemos las cosas claras. Cuando llega el momento de realizar una presentación y crear las transparencias estamos diseñando una experiencia de comunicación. Conscientes de ello o no, todos somos diseñadores, aunque no todos somos buenos diseñadores. ¿Por qué no? A menudo nos falta la intención, no el talento, para crear un buen diseño. Consideramos que nuestro papel se limita a investigar, a crear proyectos o a vender productos, olvidando que a menudo un trabajo no culmina en un despacho o en un laboratorio, sino en una sala de conferencias. Una mala presentación puede arruinar en el último momento el esfuerzo de años. ¿Puede el diseño ayudarnos a comunicar mejor? ¿Tiene alguna importancia más allá de hacer bonito?

El diseño importa y mucho: puede destacar la diferencia entre una buena presentación y una presentación excelente, entre comunicar bien y no comunicar en absoluto. Un mal diseño deslucirá el discurso del mejor orador. Debemos tomar conciencia pues del enorme impacto del diseño en la comunicación. Ahora bien, para ser conscientes de su importancia en una presentación, en primer lugar debemos revisar en profundidad nuestro concepto de “diseño”.

Diseño no es decoración

La confusión más extendida con respecto a la idea de diseño surge cuando muchos profesionales ajenos al mismo lo equiparan de forma reduccionista a la apariencia o a la estética de las transparencias. En sus mentes consideran:

buen diseño = transparencias bonitas

Sin embargo, el diseño va mucho más allá de la mera adición de elementos decorativos a las transparencias o de la caprichosa elección de los tamaños y colores de las fuentes. El diseño no es sólo apariencia, también emoción. Si usamos el diseño adecuadamente, nuestras presentaciones pueden llegar a ser verdaderamente brillantes. El buen diseño de toda la presentación puede ayudarnos a comunicar mejor una idea que la audiencia pueda comprender y madurar en sus mentes, una idea con la que emocionarse, que inspire e impulse a la acción.

En el mundo de la industria informática y electrónica, Apple se ha convertido en el ejemplo paradigmático de empresa donde el diseño juega un papel capital. Como explican Robert Brunner y Stewart Emery:

“Apple ha construido una cultura impulsada por el diseño que sabe cómo conectar con sus clientes de una manera profundamente emocional. Los productos de Apple son portales a un asombroso menú de continuas experiencias que importan a muchos de nosotros.”

El éxito de Apple nos ha enseñado que debemos ampliar nuestro concepto de diseño más allá del mero objeto que contemplamos en nuestras manos, hasta una experiencia total con la marca, de la cual el objeto no es sino el portal de entrada. ¿Qué lecciones podemos aprender de empresas centradas en el diseño como Apple, IKEA o Nike, para aplicar a nuestras presentaciones?

iPod a la carrera

 

El diseño como concepto total

Al pensar en el diseño de una presentación sucumbimos a la tentación de representarnos mentalmente las transparencias, nada más. Ampliemos nuestros horizontes. El diseño de una presentación abarca toda la experiencia de la audiencia. Pensemos en todo el proceso que la audiencia experimenta cuando acude a una presentación del tipo que sea. En primer lugar es recibida en el edificio donde tiene lugar. A continuación es conducida a la sala de la conferencia, paseo que le obliga a recorrer una parte del edificio y entrar en contacto con diferentes personas: secretarias, porteros, azafatas, organizadores. La propia sala donde se celebra la presentación posee gran importancia: la decoración, la iluminación, la comodidad de los asientos, la distribución de los distintos elementos: posición y tamaño de la pantalla, forma del escenario, situación y aspecto de los apoyos multimedia, etc. Por último, hace su aparición el ponente. Todo en él transmite un mensaje y comunica una emoción: su ropa y peinado, su forma de moverse por el escenario o de estar sentado, los gestos o muletillas que utiliza, la articulación de su discurso, la interacción con el público, la voz. Y, por supuesto, el diseño en sí de las transparencias, que comprende no sólo la elección de colores y fuentes, sino el uso inteligente del espacio, la estructura del contenido, el equilibrio entre texto e imágenes, la integración con los materiales multimedia, etc. Todos estos puntos de contacto, físicos o intangibles, entre la experiencia de presentación y la audiencia contribuyen a crear en ella una emoción. Obviamente, no siempre podremos controlar todos los elementos de esta “cadena de la presentación”, pero podemos mejorar aquellos que caen bajo nuestro control e intentar influir en el resto en la medida de nuestras posibilidades. En futuras entradas se prestará atención a todos estos aspectos relacionados con el ponente y con las transparencias.

Si el diseño como concepto total no funciona, la presentación está condenada a la mediocridad. Y las presentaciones mediocres no se recuerdan, no inspiran, no motivan. Un buen diseño contribuye a una buena experiencia de comunicación, ayuda a transmitir un mensaje y una emoción a la audiencia. Debemos reformular por tanto nuestra definición de diseño:

buen diseño = buena comunicación del mensaje

El diseño es un poderoso aliado para alcanzar los tres objetivos fundamentales de toda presentación. No debemos temer ser creativos o innovadores en nuestro diseño. Es verdad que alejarse de los caminos trillados es arriesgado: a veces cometeremos errores, pero ¡qué fascinantes serán!

ENLACES RELACIONADOS

Los dos mejores libros que se han publicado hasta la fecha sobre la aplicación de los últimos conceptos de diseño a las presentaciones son:

Añadir a del.icio.us


El ciclo vital de las presentaciones

septiembre 19, 2008

Los seres humanos, los animales, las plantas, los residuos, los productos fabricados, las enfermedades, las organizaciones, el software, todos ellos nacen (o son creados), crecen, se transforman y mueren (o son destruidos), aunque a veces reaparecen reencarnados en nuevas formas. De hecho, todo en este mundo posee su ciclo de vida particular, algunos de los cuales los estudiamos en la escuela o en la universidad. El ciclo vital de las cosas que usamos a diario está soberbiamente narrado en esta extraordinaria presentación a cargo de Annie Leonard. En esta corta presentación multimedia de eficaz diseño y gran creatividad, se destapan las contradicciones morales e injusticias sociales a lo largo del ciclo de vida de los productos que consumimos masivamente.

El ciclo vital de las presentaciones

Las presentaciones, como los demás seres, también presentan su propio ciclo de vida, que podría sintetizarse en cuatro etapas: 1) planificación, 2) estructura, 3) diseño, y 4) exposición. En realidad, más que del ciclo de vida hablaremos de la línea de vida de la presentación.

Planificación

Tan pronto uno conoce la fecha de una presentación, lo primero que debe hacer es planificarse. Las primeras preguntas a las que debe buscar respuesta son las siguientes:

  • ¿Cuál es el propósito de la presentación? ¿Informar, defender, vender, convencer, inspirar, …?
  • ¿Cómo es la audiencia? ¿Cuál es su edad media, nivel de formación medio, conocimientos previos? ¿Qué espera de la presentación?
  • ¿De cuánto tiempo se dispone?
  • ¿Cuál es la idea fundamental que se desea comunicar? En otras palabras, ¿cuál es el mensaje que se desea transmitir? ¿Cuál es la mejor estrategia para conseguirlo? ¿Qué puedo ofrecer a la audiencia?
  • ¿Qué conocimiento necesito yo como ponente? ¿Sé todo lo que necesito? ¿Necesito aprender algo?

En esta primera etapa, todavía no se ha abierto PowerPoint ni ninguna otra herramienta similar (Keynote, LaTeX, etc.) Como se verá, durante la planificación es mejor utilizar el lápiz y papel o la pizarra. Muchas de las entradas futuras del blog estarán dedicadas a esta etapa inicial, ofreciendo pautas para dar respuesta a estas importantes preguntas.

Estructura

Una vez que se ha respondido a los interrogantes anteriores, conviene comenzar a reunir el material y estructurarlo según la información recién obtenida. Normalmente, toda presentación se organiza en tres partes fundamentales: introducción, cuerpo y conclusiones. A su vez, la parte central o cuerpo suele subdividirse en varias partes en función de los conceptos que se desee transmitir. Ahora es el momento de pensar qué contenido irá en cada una de ellas, cuánto tiempo se les asignará, con qué profundidad y alcance se cubrirán, etc. También es un buen momento para reflexionar acerca de qué materiales de apoyo pueden incluirse y dónde dentro de la presentación: anécdotas, historias, vídeos, fotografías, ejemplos, explicaciones adicionales, etc. En el blog se ofrecerán variados consejos para ayudar a estructurar de la mejor manera la presentación en función de la ocasión.

Diseño

Ya se cuenta con el material en bruto de la charla y se sabe dónde encajará cada elemento. Se trata ahora de presentarlo con un diseño atractivo y cautivante. Habrá que prestar atención a cómo se incluirá el texto: la elección de las fuentes, el uso de boliches, los títulos, las tablas, las ecuaciones, etc. A continuación, si se decide utilizar material multimedia adicional, como vídeos, audios, animaciones, gráficos, fotografías, etc., habrá que pensar igualmente de qué manera incluirlo causando un impacto visual favorable. Debe hacerse igualmente un uso racional y comprensible de los gráficos (circulares, de barras, de líneas, etc.). El objetivo que nos animará a lo largo de toda esta fase es conseguir un diseño sencillo pero atractivo de nuestras transparencias, huyendo de las listas de boliches y del clip art y gráficos de baja calidad. Cada transparencia de nuestra presentación debería merecer figurar como un anuncio de una valla publicitaria o de una revista. Se pasará revista a los conceptos de diseño más innovadores y a los principios psicológicos que ayudan a diseñar una presentación de manera efectiva.

Exposición

Llega por fin la última y más temida etapa de la presentación, aquella en la que culmina todo nuestro trabajo anterior: la exposición delante de la audiencia. Para que la presentación sea un éxito deben tenerse en cuenta elementos de lenguaje verbal (lo que se dice, esto es, el contenido que se pondría por escrito en una transcripción) y de lenguaje no verbal (lo que no se registraría en papel). A su vez, dentro del lenguaje no verbal suelen distinguirse dos categorías. Por un lado, el lenguaje paraverbal: cómo se dice el mensaje, es decir, entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, muletillas, etc. En segundo lugar, el corporal: lo que el cuerpo transmite a través de gestos, posturas, mirada, movimiento de los ojos, respiración, desplazamientos, etc. Buena parte de las entradas del blog irán destinadas a esta categoría para ayudarnos a mejorar en estos aspectos cruciales de la comunicación y, sobre todo, a vencer el miedo escénico. Recuerda: el objetivo final del arte de presentar es disfrutar hablando en público y que el público disfrute escuchándonos.

Curiosamente, esta línea de vida de la presentación puede sufrir misteriosas y tortuosas ramificaciones, ya que a veces uno mismo reutiliza el material de una vieja presentación en otra nueva (¿genes recesivos?), o bien el diseño de una presentación sirve de inspiración a otras personas quienes utilizan algunas transparencias en sus propias presentaciones (¿infección vírica?), o uno mismo repite la misma presentación en distintos foros con pequeñas o grandes variaciones (¿mutaciones genéticas?) que la adaptan a cada audiencia (¿hábitat?). Y, por supuesto, cuanto más practiquemos y más presentaciones protagonicemos, mejor nos adaptaremos a cualquier situación (¿evolución de la especie?).

Añadir a del.icio.us


A %d blogueros les gusta esto: