Empieza tu presentación comunicando desde el territorio común

marzo 8, 2012

Un ejemplo extraordinario de cómo un orador puede llegar a convencer a su auditorio para hacer algo completamente contrario a su idea inicial puede encontrarse en el discurso de Marco Antonio al pueblo romano tras el asesinato de Julio César.

Marco Antonio persuadiendo al pueblo romano de la bondad de César

Según muestra la recreación cinematográfica realizada por Joseph Mankiewicz de la obra de Shakespeare y la majestuosa interpretación de Marlon Brando, Marco Antonio se dirige a los ciudadanos romanos congregados en el Foro, llevando en brazos el cadáver de César, apuñalado por los libertadores, encabezados por Casio y Bruto. Los ciudadanos rugen de alegría por la muerte del tirano después del discurso de Bruto y abuchean a Marco Antonio, el mejor amigo de Julio César. ¿Es posible imaginar un contexto más desfavorable para iniciar un discurso?

Sin que al público o a los traidores les parezca que les quiere convencer de algo, Marco Antonio tratará de persuadir a la muchedumbre de la bondad de Julio César y de incitarla a la rebelión contra los asesinos. Usando la técnica de la cortesía aparente con el enemigo, al principio de su discurso muestra un gran respeto y estima por los asesinos. Comienza obteniendo respuestas afirmativas de su audiencia para llevarlos a su terreno. Mediante preguntas retóricas hace ver al pueblo que César no era el personaje ambicioso que el honrado Bruto les había retratado. Sus repetidas alusiones a la honradez de Bruto, “pero Bruto es un hombre honrado”, que al principio granjearon la simpatía del auditorio, rápidamente se tornan en ironía.

Marco Antonio utiliza además dos recursos potentísimos: el cuerpo aún caliente de Julio César acribillado a puñaladas, que causa un profundo impacto emocional al ser mostrado; y el supuesto testamento del tirano, en el que legaba todas sus propiedades al pueblo de Roma. Ambos recursos, de fuerte carga emocional, terminan de enfurecer al pueblo contra los conjurados. Hábilmente, Marco Antonio hace uso de argumentos racionales y emocionales para, partiendo del territorio común, mover al auditorio desde la ira contra Julio César hasta la cólera contra sus asesinos.

Para mí, una de las lecciones más valiosas a extraer del discurso de Marco Antonio es que sin importar las diferencias que al principio te separen de tu audiencia, esfuérzate por encontrar los puntos de coincidencia y exponlos en primer lugar. Cuantos más síes puedas conseguir de entrada, menor será la resistencia que encuentre tu propuesta más adelante.

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El arte del guión cinematográfico (y cómo sacarle partido en tus presentaciones)

abril 19, 2010

Cuando uno va al cine espera que le cuenten historias; cuando uno acude a una presentación, que le muestren datos. En las pantallas de los cines esperamos ver conflicto; en las pantallas de las salas de conferencias, ver gráficos de porciones. En general el cine nos entretiene; en general las presentaciones nos aburren.

Las historias son una metáfora de la vida y estar vivo es estar sumido en permanente conflicto. El conflicto es a la historia lo que el sonido es a la música. El conflicto es el corazón de la historia. Sólo el conflicto hace que una historia avance. Tal vez las presentaciones nos resultan tan aburridas porque el conflicto suele estar ausente en ellas. Sin duda mejorarían añadiéndoles conflicto, como en las buenas historias del cine o de la literatura universal.

He leído muchos libros sobre el arte de escribir narrativa, pero ninguno que me haya impactado tanto como “El guión” (“Story” en el original), por Robert McKee, considerado la Biblia por muchos guionistas.

No debemos dejarnos engañar por el título. Aunque se trata de una obra obviamente orientada a guiones cinematográficos e ilustrada con numerosos ejemplos prácticos de grandes obras del celuloide, cualquier persona interesada en la creación literaria se beneficiará enormemente de su lectura. Y en el fondo, ¿qué es una buena presentación sino una buena historia? Los paralelismos son evidentes y cuanto más se parezca nuestra exposición a una historia, mejor satisfará los tres objetivos de toda presentación. Como botón de muestra, escribe McKee al comienzo del segundo capítulo:

“La marca de un maestro es que seleccionando unos pocos momentos puede mostrarnos toda una vida”.

Del mismo modo, la marca de un gran presentador es que seleccionando unas pocas ideas, nos muestra toda la riqueza de un tema, nos informa, nos entretiene y nos proporciona material para la reflexión, sin pretender abarcarlo todo.

Y así, página a página, capítulo a capítulo, a medida que McKee desgrana los secretos de cómo escribir guiones, se nos revelan numerosas formas de aplicar esos mismos conocimientos a nuestras presentaciones.

Si quieres profundizar en los elementos estructurales de la narrativa y en los principios del diseño de historias y establecer fecundas conexiones con las presentaciones, lee este libro con un lápiz en la mano y la mente abierta.

FICHA TÉCNICA

Autor: Robert McKee
Título: El guión – sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones (Story en el original)
Editorial: Alba
Páginas: 550
Año: 2002
Lo mejor: Expone con gran claridad y vehemencia, aunque sin dogmatismo, cuáles son los elementos estructurales de una buena historia y qué hace que las buenas historias funcionen en la pantalla. Centrado en el porqué más que en el cómo, en la forma más que en la fórmula.
Lo peor: Para el neófito que nunca haya escrito literatura o guiones  puede resultar inaccesible hasta hacerlo naufragar en sus páginas.
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.com :: Amazon.es

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Quentin Tarantino y la representación circular de datos

noviembre 21, 2008

En una entrada reciente hablaba de nuevas formas creativas de visulizar la información, entre ellas, la representación circular de datos. El diseñador gráfico británico Adam Thurland ha creado unos originales posters para un festival de cine sobre las películas de Quentin Tarantino, sirviéndose de un sistema gráfico circular, usado para presentar estadísticas. En este caso, se ha utilizado para representar la interacción de los personajes dentro de las escenas de la película.

(Vía Esquizopedia)

Las tendencias de la Web en formato de plano de metro

Otro de los tipos de representación gráfica reseñado en la entrada anterior del blog consistía en un mapa de metro para mostrar las tendencias de la Web. Los creadores de este mapa, Information Architects, han publicado la nueva versión actualizada.

Resulta esperanzador comprobar que existe vida más allá de los gráficos predeterminados del PowerPoint.

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Punteros láser y el Lado Oscuro de la Presentación

octubre 7, 2008

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, los presentadores usaban transparencias simples y claras y hablaban mirando al público a los ojos. El Emperador Palpatine, celoso del éxito de las presentaciones de la Alianza Rebelde, llamó a la Estrella de la Muerte a su discípulo Darth Vader y le consultó sobre cómo atraer a los presentadores rebeldes al Lado Oscuro de la Presentación. Darth Vader meditó largamente y finalmente llegó a la solución ideal: “¡Les repartiremos punteros láser!”

Pocas herramientas después del propio PowerPoint resultan más abusadas que estas minúsculas espadas láser, para nada inofensivas.

Por qué no utilizar puntero láser en una presentación

  • El Reverso Tenebroso de la Presentación es poderoso. Debido a su facilidad de uso, uno se siente tentado de utilizar el puntero innecesariamente para señalar cada boliche y cada elemento que aparece en pantalla, especialmente cuando se está nervioso, provocando tedio y fatiga en la audiencia. Con un puntero en la mano, debe ejercerse un poderoso autocontrol para no caer en este vicio irritante.
  • Cuando se está señalando compulsivamente cada elemento de la pantalla, el ponente se desvanece, transformándose en una voz en off que narra cada boliche o, mucho peor, los lee. La pantalla pasa a cobrar todo el protagonismo, ya que el ponente termina dando la espalda al público, limitándose a señalar y leer lo que aparece en pantalla. El puntero funciona como un ancla que amarra ponente y audiencia a la pantalla, destruyendo la magia de la presentación. ¿Se imaginan a un actor del Club de la Comedia dando la espalda al público y hablando para sí mismo?
Si señalas todo con el puntero, das la espalda al público

Si señalas todo con el puntero, das la espalda al público

  • Si la mano tiembla, el puntero amplificará estos temblores en la pantalla. El público lo percibirá y si el ponente también se da cuenta del temblor, se pondrá más nervioso todavía. Si el temblor ocurre, hay que tratar de apoyar el puntero en el cuerpo, de manera que se disminuyan los movimientos. O mejor aún, apagar el puntero y olvidarse de él.
  • Algunos oradores mantienen el botón presionado todo el rato y pasean inadvertidamente el haz por toda la sala, obligando al público a seguir hipnóticamente sus evoluciones por techo y paredes o a esquivarlo cuando se dirige a sus ojos.
  • Resulta casi imposible sustraerse a la tentación de juguetear con los objetos que tenemos en la mano. Sobre todo si se está nervioso, uno puede involuntariamente darle vueltas entre las manos, estrujarlo o, en el colmo del paroxismo, hacerlo girar al extremo de la cadenita.
  • Por último, si el ponente justificadamente necesita un puntero para señalar las distintas partes de una transparencia, entonces ésta es demasiado complicada y no se ha hecho un uso correcto de la simplicidad, la animación, la segmentación u otros principios básicos de diseño que garantizan la fácil comprensión de las transparencias y vuelven innecesario el uso de punteros.

No uses puntero láser. Y si de verdad crees necesitar uno puntualmente, tómalo, úsalo y déjalo donde estaba.

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