Deja de presentar como siempre y empieza a innovar en todas tus presentaciones

mayo 21, 2010

En estos tiempos oscuros dominados por el PowerPoint, es un raro placer asistir a una conferencia y que te sorprendan por completo. Eso es precisamente lo que hizo ayer el joven Rubén Turienzo en la presentación de su último libro “Saca la lengua” en la sala CAN de Madrid, organizada por 4xti. Lejos de aburrir a la audiencia con transparencias al uso, Rubén optó por deleitarnos con sabrosos cocktails preparados allí mismo. El hilo argumental de su charla giraba en torno a la metáfora del cocktail: desde la organización de la propia mesa sobre la que realizaría los cocktails, pasando por todos y cada uno de los elementos e ingredientes necesarios para su elaboración, fue trazando analogías clarificadoras, mediante las cuales explicó uno a uno los conceptos fundamentales recogidos en su libro sobre la influencia social. Tras la preparación de cada cocktail, todos los asistentes éramos invitados a degustarlos. Es la primera vez que una presentación me ha entrado por el gusto, además de por la vista y el oído.

Atrévete a ser diferente

Rubén Turienzo ayer no dio una charla, montó un show. Dentro de unos días apenas recordaré las ideas principales que transmitió, dentro de unos meses tal vez sólo recuerde una sola idea, pero os aseguro que dentro de muchos años seguiré acordándome de esta charla y especialmente de este ponente, porque hizo algo diferente. Si haces lo mismo que todos, serás invisible. Si quieres destacar, debes atreverte a ser diferente. Los cocktails de Rubén pusieron la vaca púrpura en su presentación que recordaré largamente.

No juegues según las reglas. Corre riesgos. Sorprende con lo inesperado.

Cómo descollar y hacerse memorable

Como nos explica Christopher Witt en su libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, existen dos caminos para destacar y que tu presentación sea memorable:

1. Di algo diferente

Cuando hablas a una audiencia buscas producir un cambio en ella. ¿Cómo lo vas a conseguir si repites lo que ya han oído mil veces? Tu mensaje no puede ser el mismo viejo mensaje de siempre. No puedes permitirte ser predecible. Atrévete a decir lo inesperado.

2. Dilo de forma diferente

Si no tienes nada radicalmente nuevo y original que decir, al menos puedes decirlo diferentemente. Cuéntaselo de una forma que no esperen. Sorpréndelos con tu puesta en escena.

Buscar la seguridad es a la larga la estrategia menos segura

No hagas las cosas porque todo el mundo las hace o todo el mundo espera que las hagas. Hazlas porque crees que debes hacerlas.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

Tira tus viejas presentaciones en PowerPoint a la basura

Dos estrategias para crear presentaciones sin listas de viñetas (I)

- No existen temas aburridos, sólo presentaciones aburridas

DIÁLOGO ABIERTO

¿Has visto en alguna presentación hacer algo radicalmente diferente?


8 preguntas sobre la audiencia que debes responder antes de una presentación

mayo 19, 2010

He visto al mismo científico dar exactamente la misma charla, palabra por palabra, transparencia por transparencia, ante dos audiencias completamente diferentes: público generalista y científicos de su misma disciplina. No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que la misma presentación no puede funcionar para dos audiencias tan dispares. Tal y como afirma Christopher Witt, autor del excelente libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, “uno de los sellos que distinguen a los líderes es preocuparse por aprender todo lo posible acerca de la audiencia”. Buena parte del tiempo de planificación de tu presentación deberías dedicarlo a analizar e investigar a tu audiencia.

Si quieres que tus presentaciones destaquen, preocúpate por conocer a la audiencia

Conocer a tu audiencia facilita la comunicación y ayuda a crear una relación favorable y confortable. Antes de empezar a preparar una presentación, considera siempre las siguientes cuestiones sobre el tipo de audiencia:

1. ¿Cuántos son?

No es lo mismo hablar ante una sala prácticamente vacía que ante un auditorio lleno. No es lo mismo hablar ante un grupo pequeño que ante uno enorme. La energía fluye de formas muy distintas.

2. ¿Quiénes son?

¿Cuál es su profesión, negocio o trabajo? ¿Qué tipo de puestos desempeñan? ¿Cuál es su clase económica, social o cultural? ¿Qué tipo de estudios tienen? ¿Cuál es su rango de edad? ¿Cuál es la proporción de hombres a mujeres? ¿Qué tienen en común?

3. ¿Por qué están aquí?

Según Scott Berkun, autor de “Confessions of a Public Speaker”, existen pocas razones por las que una persona asiste a una conferencia:

  • Quiere aprender algo, ampliar sus conocimientos
  • Quiere que le inspiren, le motiven, le cambien la vida
  • Espera que le entretengan, pasar un buen rato
  • Tiene una problema que espera le resuelvan
  • Quiere relacionarse con otras personas interesadas en el mismo tema, hacer networking, ampliar su lista de contactos
  • Busca una experiencia positiva para compartir con otros
  • Le han obligado sus jefes, profesores, padres, …
  • Quiere resguardarse del frío o de la lluvia

Comprende las razones de tu audiencia y haz todo lo posible por satisfacerlas.

4. ¿Cuáles son sus inquietudes?

¿Qué es lo que no les deja dormir por las noches? ¿Qué problemas tienen? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Existen tabús que no debas mencionar?

5. ¿Qué saben sobre el tema?

¿Cuál es su nivel de conocimientos de partida? ¿Conocen la jerga y acrónimos de tu disciplina? ¿Conoces tú la jerga y acrónimos de la suya? ¿Qué debería explicarse y qué darse por sentado?

6. ¿Cuál es su postura sobre el tema?

¿Cómo se sienten en relación a lo que será el mensaje central de tu presentación? ¿Están a favor o en contra de tu postura? ¿Son un público favorable, hostil, neutral? ¿Cómo podrían resistirse a tus ideas?

7. ¿Y a mí qué?

O como dicen los anglosajones: WIIFM?, esto es, What’s in It for Me? Mientras hablas, la audiencia no para de preguntarse “¿y a mí qué?”. Están evaluando de qué manera les afectará aquello de lo que estás hablando: ¿Qué beneficios obtendré? ¿Por qué debería importarme? ¿De qué manera se alinea con mis valores y preocupaciones? Ponte en el lugar de la audiencia y para cada una de tus ideas y transparencias hazte la misma pregunta. Si no les sirve de nada, ¿para qué incluirlo en la presentación?

8. ¿Cómo puedo llegarles mejor?

No todo el mundo aprende de la misma manera. Algunos prefieren la charla magistral seguida de preguntas y respuestas, otros prefieren la charla informal y otros no quieren charla alguna, sino ir directamente a las preguntas y respuestas. Algunos prefieren datos detallados y otros, las ideas generales sin los detalles. En definitiva, ¿son receptores pasivos o activos?

Deja de preocuparte por ti mismo y por tu imagen y preocúpate por la audiencia

Muchos ponentes cometen el error de creer que por el mero hecho de tener el micrófono en la mano y ser el centro de atención lo más importante en una presentación son ellos mismos. No te engañes. Lo más importante en una presentación es la audiencia, no tú. No hay mejor forma de mostrarle respeto que demostrar que te has preocupado en conocerla a fondo al preparar tu presentación. Entonces la audiencia sonríe, ríe y participa. La audiencia se siente importante, se siente incluida, se siente apreciada. Crearás un vínculo entre orador y audiencia rebosante de magia.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

Cómo satisfacer a audiencias heterogéneas durante una presentación

La Maldición del Conocimiento: cuanto más sabes, peor te explicas

La Crisis Ninja o cómo sintonizar con la audiencia

- Habla menos y escucha más

DIÁLOGO ABIERTO

¿De qué manera te preocupas por la audiencia antes de la presentación?


En defensa del uso de la metáfora en presentaciones y discursos

abril 8, 2010

“Una metáfora es un puente a la realidad”

—Proverbio clásico árabe

Los poetas han venido usando metáforas desde los principios del verso. Una metáfora es en apariencia algo tan simple como el uso de una palabra con el significado de otra. Sin embargo, tal y como nos advierte el matemático y filósofo Emmanuel Lizcano en su imprescindible obra “Metáforas que nos piensan”, las metáforas no son tan inocentes ni se circunscriben al bucólico escenario de la poesía. En la vida diaria las metáforas son ubicuas, pero permanecen escondidas. Poseen la capacidad de ahormar nuestras emociones y nuestro pensamiento, desde el más cotidiano hasta el más técnico o político: “Creemos estar expresándonos libremente y estamos diciendo lo que la estructura de nuestra lengua y la multitud de metáforas que la habitan (que nos habitan) nos obligan a decir.”

En la siguiente presentación de TED, James Geary nos habla de la vida secreta de las metáforas y de cómo el pensamiento metafórico dirige la invención y la creatividad.

James Geary, hablando metafóricamente

(Bonus: la presentación ha sido creada con Prezi)

El inmenso poder de comunicación del pensamiento metafórico

Además de sustentar nuestro imaginario colectivo, las metáforas constituyen una poderosa herramienta de comunicación, ya que ayudan a explicar algo desconocido en términos de algo conocido. Según Lizcano:

“Una de las funciones principales de la analogía, y de esa contracción suya que es la metáfora, es la función cognitiva. Mediante ella, lo que es problemático o desconocido se asimila a algo próximo o familiar para mejor poder manejarlo o modelarlo.”

—Emmanuel Lizcano, Metáforas que nos piensan

El pensamiento metafórico nos permite establecer conexiones entre dos cosas diferentes, reconociendo que en cierto modo comparten un rasgo común o ejemplifican un principio común. De esta forma, las metáforas ayudan a crear eslabones entre los atributos de algo nuevo y nuestra propia experiencia cotidiana.

Los buenos profesores han ayudado desde siempre a sus alumnos a captar nuevas ideas exponiéndoselas en función de algo que los alumnos hubieran entendido previamente. Tú también puedes aprovecharte de este recurso en tus presentaciones y discursos. Puedes explicar realidades complejas o abstractas en términos de conceptos cotidianos.

La metáfora es un puente posibilitando el paso de un mundo al otro

No se aprende nada en vacío: aprendemos algo nuevo descubriendo cómo se relaciona con algo que ya sabemos. Cuanto más clara es la conexión, más fácil y rotundo es el aprendizaje. En mis charlas a menudo utilizo metáforas para forjar conexiones. Por ejemplo: “Internet es un árbol de navidad y nuestros ordenadores son bolas que cuelgan de ese árbol”, como puede verse en el siguiente vídeo:

Ofrecer a la audiencia una conexión es sólo el inicio para enseñar a través de la metáfora, ya que aportan un modelo de pensamiento capaz de generar nuevas percepciones y explicaciones. A todo lo largo de la charla puede uno referirse continuamente a la misma metáfora, enriquecerla y explicar nuevos aspectos de la realidad aludida metafóricamente. Las buenas metáforas son generativas.

Si tienes una afición, podrás crear metáforas

Como explica Christopher Witt en su libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, siempre les pregunta a sus clientes acerca de su pasatiempo favorito y les urge a relacionar algún aspecto de esa actividad con cualquiera que sea el tema sobre el que tienen que preparar una presentación. Por ejemplo, en mis charlas suelo relacionar la seguridad de la información con la escalada. Esta analogía me permite a lo largo de la charla ilustrar conceptos de la gestión de la seguridad de la información a través de imágenes (verbales y fotográficas) sobre cómo los escaladores gestionan el riesgo de caída: preparación, contramedidas, planes de contingencia, respuesta a incidentes, etc.

Las metáforas conectan lo conocido con lo desconocido, lo familiar con lo nuevo. Úsalas en tus presentaciones.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- Siete aperturas clásicas para empezar con fuerza tu presentación (y ganar la partida)

- 16 preguntas que deberías hacerte para clarificar la idea central de tu presentación

Los tres objetivos de toda presentación

Presentaciones y el arte de narrar historias

DIÁLOGO ABIERTO

¿Usas metáforas en tus presentaciones? ¿Cuáles son las metáforas que más te han inspirado?


16 preguntas que deberías hacerte para clarificar la idea central de tu presentación

octubre 20, 2009

Bill Clinton“Si dices tres cosas, entonces no dices nada.”

—James Carville, asesor de Bill Clinton durante su campaña presidencial en 1992

Los mejores discursos y presentaciones están construidos en torno a una idea: una única, buena idea capaz de cambiar la manera como la gente vive, piensa o actúa. La mayoría de las presentaciones fallan incluso antes de empezar, porque no dedicamos el tiempo suficiente durante la fase de planificación a meditar sobre la idea central que deseamos transmitir. Nuestro problema no suele ser la escasez de ideas que contar, sino que volcamos demasiadas y terminamos oscureciendo la idea central, hasta el extremo de que mucha gente saldrá de la sala preguntándose: “¿qué me querían contar?”.

Real Leaders Don’t Do PowerPointChristopher Witt, autor del libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, nos proporciona una lista de 16 preguntas que todos deberíamos hacernos y dedicar tiempo a responder antes de abrir PowerPoint y crear la primera transparencia.

1. ¿Cuál es la esencia de la idea? ¿Cómo la resumirías en una sola frase?

2. ¿Qué única cosa necesita conocer la audiencia más que nada?

3. ¿Qué te sorprendió cuando estabas investigando o documentando el tema? ¿Qué encuentras aún intrigante?

4. ¿Qué anécdota o metáfora capta la esencia de la idea? ¿A qué objeto o acción se parece tu idea?

5. ¿Dónde está el conflicto? ¿Qué tipo de conflicto (de ideas, de sucesos, de personas) causó esta idea en primera instancia? ¿Qué conflicto referencia esta idea? ¿Qué conflicto genera o generará?

6. ¿Puedes ponerle cara a la idea? ¿Existe alguna persona asociada con la idea? ¿Ilustra la idea la vida, el trabajo o la historia de alguien? ¿Quién se ve afectado, positiva o negativamente, por la idea?

7. ¿Puede una cita articular esta idea?

8. ¿Cuáles son los elementos centrales de esta idea y cómo se conectan o interactúan?

9. ¿Cuál es la forma de la idea? Si tuvieras que dibujarla sobre una servilleta o sobre una pizarra, ¿qué parecería? ¿Un diagrama de flujo, círculos concéntricos, una escalera, un camino tortuoso, una pirámide, fuerzas en oposición?

10. ¿Cuál es tu punto de vista? ¿Estás a favor o en contra? ¿Eres un escéptico o un creyente?

11. ¿Qué problema soluciona la idea? ¿Qué problema causa? ¿Quién se ve afectado por el problema o por su solución?

12. ¿Qué objetivo alcanza la idea?

13. ¿Cuál es la historia de la idea? ¿Cómo ha sido articulada en el pasado? ¿Cómo ha evolucionado la idea a lo largo del tiempo?

14. ¿Cuál es el suceso central de la idea? ¿Qué hechos dieron lugar a la necesidad de la idea o proporcionaron el conocimiento y percepción que condujeron a la idea?

15. ¿Cuál es el proceso de la idea? ¿Qué condujo a la idea? ¿Cómo se ramifica la idea? ¿Cuáles son las implicaciones futuras de la idea?

16. ¿Qué cuestiones plantea la idea o deja sin responder?

16 preguntas que debes hacerte sobre la idea central de tu presentación

Dedica tiempo a plantearte estas preguntas antes de empezar a crear la primera transparencia y comprobarás cómo tus presentaciones ganan infinitamente.

(Adaptado de la entrada Questions to Ask Yourself con el amable permiso de Chris Witt)

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- Tu gran idea en 5 minutos

- Siete aperturas clásicas para empezar con fuerza tu presentación (y ganar la partida)

Maximiza la relación señal a ruido en tus presentaciones

- La mucha información confunde más que orienta

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué preguntas te haces antes de la presentación para clarificar tu idea central?


A %d blogueros les gusta esto: